EL MONÓLOGO / 312
Modo canario: resistir
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Por Pepe Moreno *
El pasado lunes un compañero, Juan Manuel Bethencourt, para más señas, escribió en un chat que tenemos unos cuántos, eso de “unos por otros, la casa sin barrer. El Gobierno Central no pagará nada y el Ejecutivo de Clavijo no hará nada”. Es una frase que resume a la perfección lo que está pasando con el incremento en los precios de los combustibles. Nadie hace nada.
Hubo una sesión, el jueves 26 de marzo, en el que el Gobierno de Sánchez conseguía aprobar el decreto de ayudas para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo en los bolsillos de los ciudadanos peninsulares y de algunas empresas. Lo han hecho bajando los impuestos a los que viven en la Península Ibérica e incluyendo buena parte de las medidas que proponía el PP. Sin embargo, los populares no dieron su voto favor del paquete; han optado por la abstención porque no se contempla la deflactación de la tarifa de los tres primeros tramos del IRPF.
El Gobierno de Pedro Sánchez habló de la rebaja del IVA, que aquí no se aplica, porque lo hace el IGIC, que es competencia del de Fernando Clavijo que pidió una cantidad para el Ejecutivo Central sea solidario y que se “moje” en una rebaja que parece que afecta a los peninsulares, pero no a los de aquí. En las últimas horas hemos visto el acuerdo entre el expresidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, y ahora ministro de Política Territorial, por el que se transferirán a las arcas autonómicas los fondos necesarios para aplicar esas bonificaciones fiscales.
El monto asciende a aproximadamente 60 millones de euros, cantidad equiparable a las transferencias realizadas a la Península con carácter retroactivo desde la aprobación del decreto ley por el consejo de ministros el pasado 20 de marzo. Estas medidas permanecerán vigentes hasta el 30 de junio, aunque podrán prorrogarse si persiste el conflicto armado en Irán y sus repercusiones económicas.
El Gobierno regional ha calculado el coste de las medidas fiscales para todo el año, considerando la posible continuidad de las bonificaciones del IVA tras junio. Hay cinco acciones: reducción temporal del IGIC en combustibles al 0%; devolución casi total del impuesto sobre carburantes a transportistas y agricultores; aumento del límite de exención de IGIC para autónomos hasta 50.000 euros; subvenciones directas y bonificación de Seguridad Social para sectores afectados; y medidas sobre bono social energético y generación eléctrica.
¿Afectará en algo todo esto a los céntimos verdes que ya aplican algunos Cabildos? Esperemos que los quiten, porque el litro de carburante incrementa su coste casi en un cuarto del precio en los tanques de nuestros vehículos. Recordemos que el Gobierno de Pedro Sánchez, no ha sido capaz de aprobar un solo presupuesto desde que se instauró en el año 2023.
Tras su primer mes, la nueva guerra en Oriente Próximo sigue llena de incertidumbre. Sin embargo, los expertos advierten de graves daños económicos, especialmente para Europa: la inflación se mantendrá alta durante meses en energía, transporte aéreo y agricultura, principalmente por el encarecimiento de fertilizantes.
El alza del euríbor y los próximos aumentos de tipos por parte del BCE encarecerán las hipotecas. Ahora, la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos afecta la economía global y eleva el euríbor del 2,2% al 2,5% en pocos días.
Pero hay más. La crisis es peor de lo que recogen las Bolsas: el dinero se puede imprimir, el crudo no. Fatih Birol, de la Agencia Internacional de la Energía, alerta que la crisis energética actual supera la de los años 70 por el bloqueo en Ormuz y ataques en Oriente Medio.
Aunque los puertos canarios pueden salir beneficiados, el 80% del petróleo que pasaba por Ormuz se destinaba a Asia, lo que ha generado impactos: cierre de universidades en Bangladesh, teletrabajo en Tailandia, control de precios en Corea del Sur y Japón, y reducción de la jornada laboral en Filipinas y Pakistán. La escasez energética es evidente. Además, por el estrecho circulan urea para fertilizantes y la mitad del helio mundial, esencial para chips de IA; los fabricantes ya alertan sobre posibles restricciones.
Para que los lectores se hagan una idea, desde julio de 2018, fecha en que Pedro Sánchez llegó a la presidencia, y hasta el pasado mes de diciembre, el IPC ha subido un 24,2%, según cálculos del propio Instituto Nacional de Estadística. Esto, que puede ser macroeconomía, podría trasladarse a los productos que consumimos diariamente y que nos dicen que desde el año 2019, los alimentos han subido de precio en España en torno a un 38%.
Mientras que, en el año 2025, los precios de la vivienda en España se han disparado un 11%. Lo que nos lleva a pensar que nadie está recuperando el poder adquisitivo, al contrario, los españoles estamos perdiendo y las economías de las familias van a peor. Incluso en esos momentos, el oro deja de ser un activo seguro; mientras el precio del petróleo sube, los valores del oro y la plata bajan. El oro pierde un 13% y la plata cae un 41% desde sus puntos más altos.
Franco subsidió la gasolina tras la crisis del petróleo de 1973, limitando su subida al 20% en España. El Estado asumió el coste, lo que provocó menos ingresos, más gasto público y sin bajar el consumo. El resultado fue una caída del PIB y alta inflación. Los Pactos de la Moncloa estabilizaron la economía, pero la dependencia energética persistió y causó problemas tras la crisis de 1979.
Actualmente, España ha cambiado su modelo energético y esto favorece el crecimiento económico. Casi el 60% de la electricidad proviene de energías renovables, lo que permite precios más bajos; por ejemplo, recientemente el megavatio hora costó 14 euros, muy por debajo del precio en Italia, Alemania o Francia.
A todo esto, se suma una derivada que en Canarias se sigue con lupa: el impacto directo en el turismo, auténtico termómetro de la economía insular. En los últimos días, algunas aerolíneas han comenzado a ajustar rutas y frecuencias ante el encarecimiento del combustible, y aunque no hay cancelaciones masivas, sí se percibe una tendencia a la cautela. Si el precio del queroseno sigue al alza, no es descartable que los billetes suban en plena temporada alta, lo que afectaría directamente a la llegada de visitantes y, por tanto, al principal motor económico de las islas.
En paralelo, el sector primario vuelve a situarse en la primera línea de preocupación. Agricultores y ganaderos canarios han advertido de un nuevo incremento en los costes de producción, especialmente por el encarecimiento de fertilizantes y piensos, muchos de ellos dependientes de mercados internacionales tensionados por el conflicto. En un territorio ya castigado por la lejanía y la insularidad, cualquier subida adicional se multiplica, y eso acaba trasladándose inevitablemente al precio final que paga el consumidor en el supermercado.
Se aprobó una baja en los combustibles, que algunos tachan de ficticia y que solo engordarían las arcas de los distribuidores de esos carburantes. Hace meses que hacen una lista para saber a qué productos reducirles o quitarles el IGIC y ahora nos sale el vicepresidente con que ya ha encargado un informe para analizar el encarecimiento inmediato del combustible en las islas registrado tras el estallido de la guerra con Irán. Ellos lo califican de “sorpresivo” que los precios subieran el mismo día en que comenzó el conflicto, y ahora lo están estudiando, pero usted y yo pagamos esos incrementos cada día.
Y mientras tanto, a la chita callando, en el ámbito político insular, empieza a abrirse otro frente: el debate sobre si aquí, en Canarias, debe replantear su fiscalidad energética más allá de medidas puntuales. Algunas voces ya hablan de la necesidad de revisar en profundidad el modelo, no solo para amortiguar crisis como la actual, sino para evitar que cada sacudida internacional vuelva a golpear con más fuerza aquí que en la Península. Porque si algo está quedando claro en esta crisis es que la condición ultraperiférica no solo es una etiqueta administrativa: es una realidad económica que, cuando el mundo tiembla, se nota el doble.
Y, aun así, con todo este panorama, Canarias sigue funcionando. Con la gasolina subiendo, las ayudas llegando con cuentagotas y las decisiones viajando más despacio que un barco en calma chicha. Aquí, cuando el depósito duele, afinamos más el pie; cuando aprieta la cosa, estiramos el ingenio. Y si hace falta, hasta le echamos humor, que es el único combustible que, de momento, no paga impuestos.
Así que igual el verdadero plan energético de Canarias no está en Bruselas ni en Madrid, sino en algo mucho más nuestro: sobrevivir con estilo. Porque si algo sabemos hacer en estas islas es navegar con mala mar… y, si hace falta, hasta reírnos mientras achicamos agua.
La verdad es que soy un escéptico y no me creo nada. Los que gobiernan porque estudian mucho y porque los demás sólo hacemos nuestro papel de “paganinis” y seguimos de fiesta y parranda. ¿Qué quieren que les diga? No me inspiran confianza ni unos ni otros. Volvemos al comienzo de este artículo.
* José MORENO GARCÍA
Periodista.
Analista de la actualidad.
Islas Canarias, 2 de abril de 2026.



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