VISIONES ATLÁNTICAS / 292
Competitividad mundial
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Hugo Luengo *
Vivimos tiempos de confusión, reflejados en las dificultades de acomodar nuestro sistema político a la ley. Con enfrentamientos, tras los muros, que nos impiden coordinarnos para el bien común. La competitividad mundial mide cómo le va a un país y/empresas para generar recursos vendiendo en el mercado global y hacia dentro su capacidad para atraer inversor y talento.
La Escuela de Negocios de Suiza (International Institute for Management Development – IMD) con sede en Lausana y Singapur, acaba de publicar los IMD de 2026, donde vemos cómo y porqué España se estanca en su competitividad mundial, en un ranking de 70 países. Ocupan el TOP 10, Singapur, Hong Kong, Suiza, Taiwan, EAU, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Suecia y EEUU. China aparece en el puesto 12 y España en el 39, con media UE 25, con diferencias notables Norte-Sur. Rusia, hoy desaparecida por falta de fiabilidad de datos, se situó en 2021 en torno a 50.
El IMD suizo, mide la competitividad mundial con tres indicadores, el “Ranking General” de competitividad, con España en el puesto 39 de 70, el rendimiento económico” en el 22 de 70 y con la “eficiencia gubernamental”, el 59 de 70. O sea funcionamos bien económicamente, pero suspendemos en la política.
Refleja este índice la importancia creciente de “fortalezas institucionales y gubernamentales”, la de aquellos gobiernos fuertes que defienden sus intereses nacionales. Circunstancia que se ha elevado en una globalización dirigida en el caos, donde las empresas mantienen sus posiciones mediante los apoyos de sus gobiernos.
Así vemos reflejado en el Índice, la situación de países autocráticos que logran mejores resultados que las democracias liberales. Debilidad política para competir globalmente, donde hace 40 años ésta dependía básicamente del sector privado, cuando hoy es imprescindible colaborar con lo público, hacia sistemas con una capacidad de decisión más concentrada.
España aparece paralizada en “eficiencia gubernamental”, con factores negativos en su sistema fiscal, regulación laboral, fragmentación política y social, déficit de calidad gubernamental.
Ya hemos insistido en las deficiencias de su sistema político-económico, que ha generado de facto 17 mercados autonómicos, que elevan las dificultades de competir, máxime globalmente. Déficit de “marca España”.
La cultura en España es muy funcionarial, va a peor y es muy negativa, según vemos en las dificultade para aligerar burocracias excesivas y superpuestas, que tanto afectan a la vivienda, natalidad-demografía y empleo.
España carece de una estrategia económica nacional definida. Coartando además las capacidades económicas del sector privado, que debiera asumir mayor liderazgo. Laz fragmentación en 17 mercados autonómicos, segmenta y cautiva al sector privado, máxime cuando debe proyectarse al exterior.
Donde el IMD suizo valora sus fortalezas centradas en el talento, infraestructuras, capacidad tecnológica y un sólido sector financiero. Fortalezas mal aprovechadas en los 6 años de fondos UE, mal invertidos, al carecer de una visión a largo plazo y evitar las obligadas reformas estructurales. Aquí también ha actuado en contra el “mapa regional”.
Sufre la UE, supuesto actor de la globalización, análogo problema de competitividad global, ya señalados en los Informes Draghi y Letti, al carecer de las fortalezas institucionales y gubernamentales, con capacidad de decisión comunes. Lo hemos visto en la guerra de Ucrania y en la gestión de la geopolítica, donde resulta un actor prescindible.
De reciente factura la crisis de la industria de defensa con el “eurocaza”, donde Francia pretende contra el resto, convertir su empresa nacional en dominante en la UE contra Alemania, vector de equilibrio para cualquier política común. Medida de obligada reversión, en opinión de Letti en medios españoles.
Tampoco compite la UE con su sistema financiero y de Inteligencia Artificial. La UE sostiene su financiación con un sistema bancario al 85% y el 15% restante vía empresas, Mientras que EEUU se sostiene en un 45% bancario y el 55%vía empresarial.
Se produce el efecto de que la UE transfiere cada año unos 300.000 meuros a los EEUU, al carecer de inversiones con ofertas preferibles. Entre la UE y el Reino Unido tienen invertidos en EEUU, 4,48 billones de euros, mientras EEUU de recíproco tiene 5,71 billones de dólares. La bolsa de Nueva York, es el 60% de la capitalización bursátil del mundo y su ejército es el 60% del gasto OTAN. Parece que defensa y dinero se replican.
Hugo LUENGO BARRETO
Arquitecto y bodeguero.
Islas Canarias, 29 de junio de 2026



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