Las élites canarias administran la dependencia del modelo

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Por Ricardo González-Roca Fonteneau *

 

 

La dependencia de Canarias no se sostiene únicamente desde Madrid, Bruselas o los grandes centros financieros o inversores que actúan sobre la economía y política del país.

 

Para mantener la dependencia del modelo se necesita la complicidad de intermediarios dentro del propio Archipiélago, es decir élites canarias al servicio de lo externo, organizadas a través  de sectores políticos canarios, empresariales, administrativos y mediáticos que presentan como inevitable e insustituible un modelo económico, político y jurídico del que son beneficiarios porque a cambio de gestionar obtienen poder local, influencia, contratos, suelo, beneficios fiscales o acceso privilegiado a las instituciones.

 

Estas élites canarias intermediarias no actúan como una clase dirigente comprometida con la construcción de un proyecto propio de país y nación.

 

Su función histórica ha sido otra, la de mantener y adaptar las decisiones externas a la realidad canaria, gestionar sus consecuencias y evitar que la población canaria cuestione las estructuras de poder local que las producen y sostienen.

 

Cuando el turismo bate récords, pero los salarios no permiten vivir con dignidad, nos hablan de crecimiento económico necesario, de empleo, aunque sea precario y la necesidad de atraer población foránea como mano de obra como ventaja de subsistencia de un modelo económico extractivista.

 

Cuando la vivienda se convierte en un activo de inversión financiera, las familias son expulsadas de sus barrios, las élites nos hablan de la necesidad de seguridad jurídica, de las normas de la Unión Europea que nos limitan y de la imposibilidad de actuar para no reconocer las carencias jurídicas del modelo implantado con su respaldo.

 

Cuando nuevos proyectos empresariales consumen suelo, agua y energía sin retorno social suficiente, nos hablan de supuesto progreso necesario.

 

Cuando Canarias reclama mayor capacidad para regular residencia, capitales o vivienda, responden que no es posible, que Europa no lo permite o que el debate puede perjudicar a la economía. Asunto cerrado.

 

Presentan como problema técnico lo que es político, como prudencia lo que es una renuncia consensuada, como apertura lo que en demasiadas ocasiones es indefensión de la población.

 

Y presentan como moderación una aceptación permanente de que las decisiones estratégicas se tomen fuera con su inestimable apoyo para no incomodar al Estado y otros poderes.

 

Así cada cual mantiene su cuota del pastel sin sentirse amenazados por posibles pérdidas de privilegios.

 

Por eso, la estrategia cara a la galería, será señalar siempre a Madrid como excusa cuando son las elites canarias las responsables de las situaciones estructurales que arrastramos, que nunca se resuelven, ni les interesa que se resuelvan. Es más fácil gestionar un pueblo inmerso en la supervivencia que con bolsillo lleno.

 

Su mayor éxito ha sido convertir la dependencia en sentido común.

 

Han conseguido que una parte de la sociedad civil asuma que Canarias solo puede vivir del turismo, que debe aceptar cualquier inversión exterior al precio que sea, que limitar el crecimiento poblacional es imposible, que proteger la vivienda perjudica al mercado y que reclamar herramientas jurídicas propias con capacidades normativa constituye una amenaza para la estabilidad, es decir, la de ellos.

 

Lo importante es no incomodar al Estado ni asociados. Son los medianeros del lugar que miran por sus intereses personales.

 

Pero esa supuesta estabilidad que pregonan no es en absoluto neutral. Es la estabilidad de quienes conservan posiciones de poder mientras el país acumula precariedad laboral, pobreza, presión residencial, saturación territorial y emigración juvenil.

 

Es un equilibrio construido para que nada esencial cambie.

 

Las élites intermediarias canarias no necesitan negar la identidad canaria. Les basta con reducirla a actos institucionales, fiestas, discursos y símbolos sin capacidad política.

 

Aceptan una identidad cultural inofensiva, pero reaccionan cuando esa identidad reclama control sobre el territorio, la economía, la educación, los recursos o las infraestructuras estratégicas.

 

No habrá transformación real sin cuestionar esta intermediación interna interesada para mantener privilegios y cuota de poder local.

 

No basta con reclamar más competencias al Estado o un cambio en la relación con la Unión Europea. Si las élites canarias siguen manejando los hilos de intereses ajenos a los del país.

 

Es necesario democratizar el poder dentro de Canarias, fiscalizar los grandes proyectos, controlar las puertas giratorias, revisar los beneficios fiscales, exigir transparencia en la adjudicación de contratos y evaluar qué intereses determinan la política económica y territorial.

 

Necesitamos dirigentes que estén a la altura de las exigencias, que defiendan al país, no simples gestores encargados de hacerlo compatible con los intereses de otros y conservar así los suyos propios.

 

Necesitamos instituciones que protejan a la población, no administraciones dedicadas a contener las consecuencias del modelo económico, jurídico y político.

 

Necesitamos una economía al servicio de la sociedad canaria, no una sociedad obligada a adaptarse a las exigencias del negocio ajeno.

 

La dependencia exterior se reproduce porque encuentra la inestimable colaboración interior. Y desmontarla exige señalar con claridad a quienes la administran, romper sus redes de privilegio y construir una nueva mayoría social capaz de convertir Canarias en sujeto político con capacidad de decisión de su propio futuro con marcos jurídicos diferenciales que otorgue autogobierno real, no de mera gestión conformista.

 

Ricardo GONZÁLEZ-ROCA FONTENEAU

Secretario General Nacional de Liberación Canaria.

Miembro del Grupo Canario de Opinión

Miembro de la Asociación Canaria SOMOS TEA

Miembro fundador de la Asociación de Jóvenes Empresarios de la Pequeña y Mediana Empresa de Tenerife

Cuenta con una trayectoria profesional vinculada a la gestión empresarial, la dirección comercial, los recursos humanos, la dirección de compras y la organización de equipos.

Cursó estudios de Ciencias Empresariales en la Universidad de La Laguna, que no finalizó por incorporarse a la empresa familiar.

Posteriormente amplió su formación en dirección comercial, marketing, dirección de equipos de venta y dirección de Compras a través del Instituto Tinerfeño de Expansión Económica y otras instituciones formativas.

 

 

Islas Canarias, 20 de julio de 2026

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