VISIONES ATLÁNTICAS / 299
Cataluña nos PISA

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Hugo Luengo *

 

 

Desde el año 2000 y en ciclo trianual, en la OCDE se elabora el “Informe PISA” (Programa Internacional para la evaluación de Alumnos), tomando muestras de alumnos de 15 años. En el noveno informe de 2025, que se publicará en septiembre del 2026, han participado 91 países.

 

El “PISA” ha excluido a Cataluña por engañar la muestra, excluía al 23,3 %de los alumnos cuando el máximo legal es del 5% y con sus absentistas supera el 30%. Sin precedente histórico, la consejera Esther Niubó, fue incapaz de aclararlo en su Parlamento. El resto de las comunidades españolas, incluido el País Vasco, cumplen el “índice de exclusión”.

 

Las leyes educativas durante 48 años (1978-2026), lastradas por la deriva ideológica, han sido dominio de las izquierdas. Diez leyes, la franquista de Villar Palasí 78-80, modificada por la UCD de Suárez 80-82, revisada por el PSOE de Felipe González 82-85. LODE de PSOE de Maravall 85-90, LOGSE del PSOE Javier Solana 90-95, LOPEG del PSOE 95-2002 de Suárez Pertierra, la LODE de Aznar 2002, la LOE de Zapatero 2006, la LOMCE del PP 2013 y la LOMLOE PSOE, Isabel Celaá 2020, hoy vigente. En 48 años sólo se aplicó por las derechas la franquista y la de la UCD, dejando sin efecto las de Aznar y Rajoy, el resto 44 años de PSOE.

 

El “Informe PISA” mide saber aplicar el conocimiento a la vida real, capacitar para enfrentarla con ciencia y valores y evalúa tres materias, lectura, matemáticas y ciencias. Si bien en el PISA 2022 España se sitúa en la media OCDE, ya en 2018 el País Vasco pasó del puesto 5 al 9, y Cataluña al puesto 13 de 17.

 

Mientras ambas mantienen, los formatos educativos más estables entre “escuela pública, concertada y privada”, con fórmulas 50/40/10, cuando las más desfavorecidas del Sur, se sitúan en 70/25/5. Por contra la escuela en Cataluña nos ofrece “el colapso de la escuela nacionalista”, lastrada por ideologías que conllevan el adoctrinamiento en las aulas.

 

Y luego con la Ley Celaá, niegan la meritocracia y el principio de autoridad del claustro y su director. Incumplen la obligación de enseñar en español, único idioma oficial del estado, al menos en un 25%.

 

Esta pretensión “pujolista” de control social desde las aulas, la describe Roberto Villa García, como la persistencia del “mito foral”. El País Vasco no existió como realidad político-administrativa, hasta su Estatuto de 1979, plegado a la violencia ETA-PNV la Constitución de 1876 de Cánovas del Castillo, daba salida a la 3ª Guerra Carlista y mantenía unidad legal y administrativa en toda España. La crisis de 1898 impulsó el “catalanismo” (Renaixença – Prat de La Riba) y el “bizkaitarrismo” de Sabino Arana-PNV. No buscan la desaparición del estado que canibalizan, sino ampliar su desigualdad confederal.

 

Las autonomías españolas mejores en el PISA, Castilla y León, Madrid, Asturias, Cantabria y Navarra, mantienen políticas educativas de refuerzo, atienden la diversidad, mejoran infraestructuras, plan específico de lectura, matemáticas y ciencias (PISA), libros gratis. Y programa PROA+FSE para vulnerables, abandono escolar y competencias básicas. En positivo y sin policía ideológica en los patios. Una estrategia de excelencia que refuerza a los atrasados para no perder nivel.

 

Sufre el sistema universitario una población atrasada en las cuatro habilidades del idioma, “escribir, hablar, leer y escuchar”, reflejo de una escuela con otras prioridades. Lógico ver en los últimos exámenes nacionales para profesores, la eliminación previa del 80% de los presentados por faltas de ortografía. Habilidad exigida para el ingreso a los 9 años, en la antigua escuela franquista.

 

Arrastra consigo la disminución de los coeficientes intelectuales, la memoria y la atención. Como señala Gregorio Luri en “La Escuela no es un Parque de Atracciones”, donde identifica la crisis en la digitalización de las aulas sin control, que lastra la adquisición de las cuatro habilidades cognitivas.

 

Michael Desmurget en “Fábrica de Cretinos Digitales”, denuncia los efectos devastadores sobre los más jóvenes. Otro efecto de la Ley Celaá sobre Cataluña, al anular la “alta inspección”, se pierde la medida de la calidad. Nada ocurre por casualidad, cambiar conocimiento por ideología, penaliza a los más desfavorecidos de la escuela pública.

 

Donde no estudian los hijos de las “nomenklaturas políticas”, que van a los concertados o a los privados. Como la ministra Celaá, que educó a sus dos hijas en un colegio concertado, religioso y diferenciado. Debe ser por eso que la enviaron de embajadora al Vaticano. Cataluña se pisa y nos pisa, no sólo con la educación.

 

 

Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

Islas Canarias, 17 de agosto de 2026.

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