VISIONES ATLÁNTICAS / 310
Confederaciones fragmentadas

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Hugo Luengo *

 

 

Nos vemos hacia arriba en la UE y hacia abajo en España, atrapados entre dos “confederaciones fragmentadas”, que trasladan a sus ciudadanos desconfianza y arrastran el descrédito a sus democracias liberales.

 

Las elecciones del 29 N dan un paso más allá, serán un referéndum sobre la Constitución del 78 y sobre la viabilidad de nuestra democracia en la UE, obligada a decidir entre estado subsidiado o sociedades emprendedoras.

 

La deriva lastrada en Europa y España por el peso de sus historias, nos enfrentan a sus marcos institucionales, “confederaciones fragmentadas”. Bajo modelos confederales, que llegadas las crisis se colapsan, incapaces de reaccionar ante los retos de la globalización.

 

La UE se soporta en un complejo marco competencial, donde sus 27 miembros han realizado cesión de “competencias exclusivas”, en unión aduanera, política comercial exterior, unión económica y monetaria del euro, política exterior y de seguridad.

 

Como vimos con las fronteras exteriores de Ceuta y Melilla defendidas por la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen y el líder del PPE en la Eurocámara Manfred Weber que lo acompañó a Ceuta. Nuestro jefe de Estado Felipe VI, resaltó en su visita la integración en la UE.

 

En segundo lugar, las “competencias compartidas”, donde los estados miembros actúan si la UE no lo hace, mercado interior, política social y de empleo, PAC, medioambiente y clima, consumidor, transporte, energía, inmigración y asilo, cooperación policial y salud pública.

 

Un tercero de “competencias de apoyo”, la UE ayuda al estado en educación y cultura, sanidad y deporte, industria y turismo.

 

La Política Común de Seguridad y Defensa (PESC) es intergubernamental y no de la UE, deciden los 27 países todos con derecho a veto. Tiene una representante diplomática Kaja Kallas y una fuerza de despliegue rápido de 5000 soldados.

 

El proyecto común de eurocaza fracasó por la postura de Francia y la fragata se dividió en dos, España incorporada con Italia y Francia. Complicada situación de gasto público y déficit con Francia en el 57,3% de gasto sobre PIB, el mayor del mundo y déficit del 5,8%.

 

Relevantes las cuatro libertades para estar en el club UE, residencia, capitales, bienes y servicios. Reino Unido se descolgó con el Brexit negando residencia. Para reincorporarse debe negociar una fórmula propia al igual que Canadá. Al menos está en la OTAN, con el primer ejército de Europa y es miembro con derecho de veto en la ONU.

 

El mecanismo de unanimidad ocasiona el bloqueo y chantaje de la nación disidente, negando la lealtad debida, clave en la geoestrategia de la UE, como señalan los Informes Draghi y Letta.

 

Hacia abajo genera una inflación normativa, donde regulan el enganche de los tapones, el tamaño de las burbujas del cava, o las tres capas del papel higiénico. La UE queda bloqueada para lo importante y se excede en lo superfluo.

 

La complejidad confederal de la UE, nos lleva a la obra de Francisco Sosa Wagner, “EL Estado Fragmentado” (2006), donde describe el “Imperio Austro-Húngaro” (1867-1919) 52 años; desapareció luego de precipitar la Gran Guerra.

 

Cuenta que la complejidad asimétrica del Imperio derivó hacia 1880 en la lucha en torno a la escuela y la administración, la comunicación quedó arruinada por las luchas identitarias de cada nación, con la lengua en el núcleo de los conflictos.

 

Nos cuenta Sosa Wagner los casos de la “Federación Yugoslava”, el “Quebec canadiense”, “Escocia” en el Reino Unido y “Puerto Rico” asociado con EEUU. Nos aclara los desastres de estas formas confederales y sus decadencias económicas y sociales.

 

En España análogo fenómeno en la deriva de un gobierno que ocupa el poder pero no gestiona. Realidad distorsionada por las ayudas UE que acaban, sobrecostes públicos que no corrigen déficit ni gasto improductivo, ni la “maraña burocrática” triplicada que lo acompaña.

 

De manera que funcionamos como una “confederación fragmentada” en 17 autonomías y dos ciudades autónomas. Sin proyecto nacional, el gasto se refugia en pensiones y funcionarios, deuda y déficit aumentan. Manuel Azaña, presidente de la 2ª República entendió que, para mantener una nación, era esencial la unidad de escuela e idioma.

 

La regresión confederal burlando la Constitución del 78, nos envía al pasado en una nueva “Guerra Carlista”, que siempre aparecen en nuestra historia, cuando el estado central se debilita.  El 29- N, nos jugamos regresar del pasado con estado y nación para todos, sostenido en instituciones y en una sociedad libre, igualitaria, emprendedora y sin muros. Ni confederal, ni fragmentada.

 

 

Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

Islas Canarias, 26 de octubre de 2026.

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