Misiones
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Juan J. Pérez Piqueras *
Antes de iniciar su actualidad, requiere contar una característica singular: en Argelia existe una dinámica particular de poder en la que el Ejército Nacional Popular (ANP) y el Frente de Liberación Nacional (FLN) han desempeñado un papel central en la política del país desde su independencia en 1962.
El FLN fue el movimiento que lideró la lucha por la independencia de Argelia contra Francia y se convirtió en el partido hegemónico del país tras la independencia. Sin embargo, con el tiempo, el ejército adquirió un rol predominante en la toma de decisiones políticas, convirtiéndose en el verdadero árbitro del poder.
A lo largo de la historia de Argelia, esta relación ha dado lugar a un sistema donde el gobierno civil y el partido gobernante han funcionado en estrecha coordinación con las fuerzas armadas, pero con estas últimas viene manteniendo una influencia determinante en los asuntos estratégicos.
Ejemplos claros de esta dinámica incluyen la crisis del Frente Islámico de Salvación (FIS) en la década de 1990, cuando el ejército intervino para anular las elecciones y sumió al país en una guerra civil, y las entonces protestas del movimiento Hirak, en las que el ejército jugó un papel clave en la destitución del presidente Abdelaziz Buteflika en 2019.
Aunque el FLN sigue existiendo y ha mantenido una presencia política significativa, su papel ha disminuido en comparación con el pasado, mientras que el ejército sigue siendo la institución con más poder real en Argelia.
Recordar, también, una breve historia más cercana. Esta nación, decía en mi anterior artículo, justo hace un año (18.03.2024), que se caracteriza por tener un régimen «sui generis», con una singular bipolaridad entre el poder real, detentado por su Ejército Nacional Popular y el Frente de Liberación Nacional (FLN), y el mando del presidente de la República, con su servicio de Documentación Exterior e Inteligencia, dirigido por la figura de un Presidente de la República, Abdelmadjid Tebboune, desde el 19.12.2019, y de su Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional Popular, el General Abdelmadjid Tebboune, desde el 19.12.2019, y de su jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional Popular, el general Said Chengriha, que asumió el cargo de manera interina el 23.12.2019 tras el fallecimiento de Ahmed Gaïd Salah, posteriormente fue confirmado en el puesto.
La CIA norteamericana llegó a estimar que, este año, los gastos militares representaban alrededor del 6% del PIB.
La presencia de estos dos poderes por el control del Estado, no siempre enfrentados, ha marcado la vida política de esta gran nación desde su independencia (5 julio 1962), tras una guerra que duró casi ocho años, con la firma del llamado «Los acuerdos de Evián» y un referéndum, hasta nuestros días.
En la actualidad el proceso electoral presidenciales en Argelia tuvo lugar el pasado 7 de septiembre de 2024, que tal y como estaba previsto, Aldelmayid Tebún salió reelegido para su segundo mandato con un 84,3% de votos (datos oficiales), cifra revisada a la baja por la Corte Constitucional, tras un primer anuncio que declaraba una victoria del 94,65% de los votos.
En contraste entre las fórmulas adoptadas por los medios de comunicación oficiales para celebrar la victoria de Abdelmadjid Tebún, por un lado, y la expresión popular de los estadios y las redes sociales sobre el proceso electoral, por otro, dan cuenta de una creciente desconexión entre el discurso oficial y la realidad popular.
También, es importante mencionar el autoritarismo sin complejos que ha impuesto el actual ejecutivo argelino. Llama la atención que este mismo autoritarismo se ha impuesto también en Túnez, nuestros vecinos cercanos del Magreb.
Lo propio de este despotismo viene marcando su situación actual. Finalizado 2024, el ejecutivo argelino ha liberado 18 presos de conciencia bajo un indulto presidencial, señalando lo que podría ser un punto de inflexión en la represión del país contra la libertad de expresión y de prensa. Sin embargo, alguno de los periodistas y activistas liberados siguen siendo escépticos.
Hoy, existe la denuncia de Basma El Atti- The New Arab, 08.11.2024: «No podemos llamar a esto un nuevo comienzo, ya que más de 250 presos políticos aún languidecen en las cárceles argelinas…».
El Kadi, un destacado periodista y propietario de la empresa mediática Interface Médias, fue condenado en enero de 2023 a cinco años de prisión por «presuntamente recibir fondos extranjeros para desestabilizar el Estado. Fue liberado junto a otros detenidos vinculados al «Movimiento prodemocracia Hirak». El Kadi denuncia que su caso forma parte de un patrón más amplio de represión en el país norteafricano.
Este es el estado actual de Argelia, un escenario político cada vez más cerrado.
Recientemente, en septiembre del pasado año, el proceso electoral reveló la deriva autoritaria del régimen vigente, sin que ello suscite la preocupación de sus principales socios europeos. Así, la desconexión normativa y la evolución política entre la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros y la evolución política con este país magrebí, es cada vez más flagrante.
Las menciones o advertencias concernientes a la democracia y el Estado de derecho casi han desaparecido de las agendas diplomáticas europeas en lo que atañe a las relaciones bilaterales y multilaterales. Asimismo, se ha excluido la posibilidad de enviar misiones internacionales de observación que podrían, en cierta medida, frenarlos en abusos y fraudes que han enturbiado una serie de ejercicios electorales que podríamos tachar de histriónicos.
* Juan José PÉREZ PIQUERAS
Coronel de Infantería E.T. (Retirado)
Técnico superior de Inteligencia Militar.
Diplomado en Análisis de Yihadismo por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.
Ex Consejero en la Embajada de España en Argel 2007-2009
Miembro de la Tertulia Cívico-Militar ‘Carlos Ramos Azpiroz’
Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores.
Miembro de la Asociación de Veteranos del Servicio de Inteligencia Español (AVESIE)
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA
25 de marzo de 2025.
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