EL MONÓLOGO / 304
Melchior, legado de futuro

AL FINAL DE ESTE ARTÍCULO, TRAS LA FIRMA, PUEDES DEJAR TU OPINIÓN Y RESPUESTA…

Por Pepe Moreno *

 

 

El sábado, cuando ya estaba publicado el Monólogo de esa semana, nos llegaba la triste noticia de la muerte, por infarto o encharcamiento de los pulmones, de Ricardo Melchior, expresidente del Cabildo, exsenador por la isla de Tenerife, exAutoridad Portuaria y una infinidad de cargos más.

 

Hizo mucho por esta isla, y por Canarias en general, y como dijo Ana Oramas, “fue un visionario de los grandes proyectos de esta isla. La gente se burlaba de él cuando él decía que iba a hacer un tranvía entre Santa Cruz y La Laguna, y al final existe ese medio de transporte”.

 

La verdad es que lo hizo, contra viento y marea, pero lo concibió y lo puso en marcha. Y lo dice alguien que no creía que este medio se iba a consolidar. Bien es cierto que la desaparición de algunas líneas de TITSA ha contribuido al éxito, pero no hay que rapiñar los méritos del tranvía.

 

Aún recuerdo cómo el expresidente Carlos Alonso, que en aquella época era el vicepresidente de Melchior, y el gerente del Metropolitano, Andrés Muñoz, me citaban a una reunión para recriminarme las críticas que le hacía a ese medio de transporte y que muchas de ellas eran “infundadas” o manejadas desde otras opciones políticas.

 

Ni que decir tiene que aquellas insinuaciones o consejos hicieron poca o nula mella en algunos de los comentarios que hacíamos desde Radio El Día, que era la única que ponía voz a los grupos o particulares que estaban en contra de un proyecto que, como algunos recordarán, lo sufrimos mucho.

 

Lo hablé con el propio Melchior en la primera ocasión que tuve y fue él mismo el que me dijo que no le hiciera mucho caso a ese tipo de mensajes. Como ya dije, no le hice mucho caso, aunque tengo que reconocer que el propio presidente se ofuscó un poco cuando le hice una entrevista “un poco diferente” algún tiempo después. No lo tuve en cuenta, entre otras cosas porque esa es la misión del entrevistador, y lo comprendió cuando me dio un abrazo, dando a entender que entendía el papel que cada uno tenía que desarrollar.

 

El martes, día 3 de febrero, la Corporación abrió un libro de condolencias para un hombre que ocupó su presidencia entre 1999 y 2013, y que fue el de mayor permanencia en el cargo durante el periodo democrático. Su gestión se distinguió por una orientación estratégica a largo plazo y por la promoción de proyectos clave en áreas como infraestructuras, movilidad, planificación territorial y desarrollo sostenible de la isla.

 

Ricardo Melchior Navarro inició su trayectoria política en 1987 al convertirse en vicepresidente del Cabildo de Tenerife. Ocupó diferentes cargos como consejero insular en áreas de Planificación y Desarrollo Económico (1987-1991), Agricultura y Desarrollo Económico (1991-1995) y Agricultura y Aguas (1995-1999). Permaneció como vicepresidente hasta 1999, año en el que fue elegido presidente al liderar la lista de Coalición Canaria con 150 mil votos. Posteriormente, en 2003, renovó su mandato tras conseguir 170 mil votos en las elecciones autonómicas y locales de ese año.

 

Cuatro años más tarde, obtuvo 160.000 votos y fue reelegido como presidente por tercera vez consecutiva. Posteriormente, accedió de nuevo a la presidencia, aunque en esa ocasión transfirió el cargo a Carlos Alonso, su segundo en la corporación y considerado su sucesor en el cabildo, tras ganar las elecciones con 150.000 votos. Asimismo, se desempeñó como senador por la isla de Tenerife durante el periodo 2004-2008 y fue miembro tanto de la Ejecutiva Insular como Nacional de Coalición Canaria (CC).

 

Ha trabajado en investigación, desarrollo y demostración de energías renovables en la Unión Europea, participando activamente en seminarios y congresos sobre el tema. Experto en I+D europeo, fue miembro del Comité Científico del Instituto de Energía Solar de Alemania, fundador de varias organizaciones europeas de energías renovables y presidente del Patronato del parque nacional del Teide.

 

Fue doctor honoris causa y recogió muchos galardones por todo el mundo en reconocimiento a su trayectoria a la hora de promover el progreso social y ciudadano.

 

Nos puso en el mapa con las visitas de Al Gore y Bill Clinton. El expresidente Clinton hizo su visita a Tenerife en julio de 2005 como un evento positivo, estratégico para el turismo y la proyección internacional, calificando las críticas de entonces como “envidia”. Ambos mandatarios mantuvieron una relación cordial y el expresidente estadounidense quedó impresionado con el paisaje tinerfeño. Al Gore, exvicepresidente americano y candidato a la presidencia, vino en 2007 para impulsar políticas medioambientales, enmarcado en una estrategia de posicionamiento internacional de Tenerife. Lo hacía en el contexto de su labor para internacionalizar la isla.

 

Gore, entonces convertido en uno de los grandes divulgadores mundiales contra el cambio climático, no fue casual. Llegó para impartir una conferencia en el Auditorio de Tenerife dentro de unas jornadas sobre sociedad del conocimiento y sostenibilidad, donde advirtió del enorme impacto económico y social que tendría el calentamiento global y defendió la necesidad de integrar los factores medioambientales en las decisiones empresariales y políticas.

 

Su intervención, muy vinculada al mensaje de su documental Una verdad incómoda, puso además el foco en Canarias como territorio especialmente sensible. Incluso llegó a relacionar fenómenos como la migración con los efectos climáticos, señalando que los llamados “refugiados climáticos” ya eran una realidad y que el archipiélago podía entender bien ese fenómeno por su posición geográfica.

 

Aquella presencia internacional tuvo mucho que ver con la estrategia impulsada por Ricardo Melchior desde la presidencia del Cabildo de Tenerife. Durante sus años al frente de la institución, apostó por proyectar la isla como espacio de innovación, sostenibilidad y debate internacional, promoviendo foros tecnológicos, encuentros sobre energías renovables y visitas de responsables políticos y económicos de primer nivel. Su objetivo era claro: colocar a Tenerife en la conversación global para atraer conocimiento, inversión y prestigio institucional.

 

Vista con perspectiva, aquella política de abrir la isla al mundo no solo buscaba titulares o fotos protocolarias, sino una forma de construir relato y futuro. Porque a veces la verdadera influencia no está en el tamaño del territorio, sino en la capacidad de conectar con los grandes debates del planeta. Y en eso, durante aquellos años, Tenerife supo jugar una liga que hoy convendría recordar —y quizá recuperar— con la misma ambición.

 

Fue un gran hacedor e impulsor de las energías renovables, cuando nadie sabía de esto. Bajo su mandato, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) consolidó proyectos pioneros en eólica y fotovoltaica, con parques en funcionamiento, instalaciones solares de referencia en Canarias y participación en más de doscientos programas internacionales de investigación.

 

Aquella apuesta temprana permitió que Tenerife empezara a experimentar con almacenamiento energético, integración de renovables en la red e incluso iniciativas relacionadas con el vehículo eléctrico cuando aún parecían propuestas futuristas.

 

También hubo una clara vocación de cooperación exterior. Desde el ITER se impulsaron proyectos en África y Latinoamérica para electrificación rural mediante sistemas híbridos renovables, así como programas europeos de transferencia tecnológica. La idea era doble: contribuir al desarrollo sostenible fuera y, al mismo tiempo, posicionar a Tenerife como nodo tecnológico tricontinental entre Europa, África y América, una visión que Melchior defendió en numerosos foros internacionales.

 

Con el tiempo, muchas de aquellas iniciativas han pasado a formar parte del paisaje cotidiano —parques eólicos, plantas solares, investigación energética- pero conviene recordar que surgieron cuando todavía predominaban las dudas sobre su viabilidad. Y, con aciertos y errores propios de cualquier proceso ambicioso, lo cierto es que colocaron a la isla en la senda de un debate que hoy ya nadie discute: cómo garantizar desarrollo económico sin renunciar a la sostenibilidad ni a la autonomía energética.

 

Y noté algunas ausencias en el velatorio y en el funeral. No vi a algunas personas, ni en Mémora La Laguna, el tanatorio lagunero, ni en el funeral que tuvo lugar en la iglesia de La Concepción. Con unos, la relación estaba fría y con otros la distancia humana se fue haciendo cada vez mayor.

 

El obispo de la Diócesis, monseñor Eloy Santiago, rezó un padrenuestro y le dedicó un responso que agradecieron los que estaban presentes en la plaza del Cristo. Fueron muchos los que se sintieron, desde ese momento, desamparados porque se había ido la persona que los había escuchado y les había dado el ánimo necesario para acometer esa misión.

 

No tenía consuelo Eligio Hernández, el exfiscal general del Estado, que ese mismo día había quedado con él para un homenaje en Valle Guerra. O Salvador “El Chaval”, que también le esperaba en el terrero. Tampoco la presidenta de la asociación de vecinos de San Diego, o la gente que había ido a la canonización del Hermano Pedro en Guatemala u Horacio Pérez, el cardiólogo, que lo acompañó hace poco a colocarse unos “stents coronarios” en el hospital Negrín en Las Palmas.

 

Había gente con los ojos rayados porque nunca pensaron que asistir al último adiós de una persona así. En tiempos donde a veces parece que solo hablamos de límites, conflictos o carencias, recordar a Ricardo Melchior y su concepto de Tenerife, sabiendo anticiparse, abrirse al mundo y apostar por el conocimiento, resulta casi una obligación.

 

No se trata de nostalgia, sino de entender que la visión, la constancia y la capacidad de mirar más allá del corto plazo siguen siendo herramientas válidas para construir futuro. Porque si algo demuestra esa experiencia es que esta tierra y sus dirigentes, cuando creen y se atreven a innovar, pueden estar no solo a la altura de los grandes debates globales, sino también formar parte activa de sus soluciones.

 

Se fue y hoy lo lamentamos. Sabela, su mujer y compañera, y sus dos hijos lo conocieron mejor que uno. Para ellos se fue el esposo necesario y el padre que siempre estaba. Los que quieran acudir que sepan que se celebrará una misa el próximo lunes a las siete de la tarde en la iglesia de San Francisco. Será oficiada por Miguel Ángel Navarro, que era su primo hermano y con el que le unía una gran amistad y que fue el que ofició la misa de “corpore insepulto” en La Concepción.

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

 

Islas Canarias, 7 de febrero de 2026.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *