La cultura de la Defensa
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Juan J. Pérez Piqueras *
Hablar de cultura de la Defensa no es hablar de militarismo ni de exaltación bélica. Es, ante todo, hablar de conciencia cívica, de responsabilidad colectiva y de comprensión realista del mundo en el que vivimos. Una sociedad democrática madura no puede permitirse ignorar quién garantiza su seguridad, con qué medios se hace y bajo qué principios legales y éticos.
La cultura de la Defensa consiste en que los ciudadanos conozcan y comprendan el papel de las Fuerzas Armadas y de los organismos de seguridad del Estado como instrumentos al servicio exclusivo de la Constitución y de la legalidad democrática. No son un fin en sí mismos, sino una herramienta al servicio de la paz, la estabilidad y la protección de los intereses nacionales.
España, por su posición geoestratégica, no vive al margen de los riesgos internacionales: terrorismo yihadista, conflictos en el Sahel, presión migratoria instrumentalizada, ciberamenazas, desinformación, espionaje y tensiones en el flanco sur.
Pensar que la seguridad es algo ajeno o garantizado de forma automática es una peligrosa ilusión. La seguridad, como la libertad, no es gratuita.
Sin embargo, durante décadas ha existido en amplios sectores de la sociedad española una cierta distancia, cuando no desconfianza, hacia todo lo relacionado con la Defensa.
En parte por razones históricas mal digeridas y en parte por una pedagogía insuficiente. Esa carencia ha generado un vacío que a menudo es ocupado por tópicos, prejuicios o discursos simplistas.
La cultura de la Defensa no pretende uniformar el pensamiento ni acallar la crítica. Al contrario: una ciudadanía informada critica mejor.
Exigir transparencia, control parlamentario y uso proporcionado de los recursos es perfectamente compatible con valorar el sacrificio, la preparación y la profesionalidad de quienes sirven en uniforme.
Es también una cuestión educativa. Incluir en la enseñanza básica y media nociones claras sobre seguridad, defensa, alianzas internacionales, misiones en el exterior y riesgos globales no adoctrina: forma ciudadanos conscientes. Del mismo modo que se enseña economía sin convertir a nadie en banquero, o derecho sin hacer jueces.
Finalmente, la cultura de la Defensa es un elemento de cohesión nacional. Reconocer a quienes garantizan la soberanía, la integridad territorial y la ayuda en catástrofes naturales refuerza el vínculo entre sociedad y Estado. Una nación que desconoce o minusvalora su propia Defensa es una nación vulnerable, no solo frente a amenazas externas, sino frente a la desinformación y la manipulación interna.
En definitiva, la cultura de la Defensa no es una opción ideológica: es una necesidad democrática. Porque solo se defiende aquello que se conoce, se comprende y se valora.
* Juan José PÉREZ PIQUERAS
Coronel de Infantería E.T. (Retirado)
Técnico superior de Inteligencia Militar.
Diplomado en Análisis de Yihadismo por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.
Ex Consejero en la Embajada de España en Argel 2007-2009
Miembro de la Tertulia Cívico-Militar ‘Carlos Ramos Azpiroz’
Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores.
Miembro de la Asociación de Veteranos del Servicio de Inteligencia Español (AVESIE)
Santa Cruz de Tenerife – Islas Canarias – ESPAÑA
7 de enero de 2026



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