VISIONES ATLÁNTICAS / 272
Importancia del español

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Hugo Luengo *

 

 

Nos hemos acostumbrado a valorar cualquier tema desde la “polarización”, sin pararnos a ver lo importante. Lo vemos cuando se produce desde la tribuna de nuestros “padres de la lengua”, los académicos de la RAE, “Real Academia de la Lengua Española”, que este año cumple 313 años, desde su fundación en 1713 cuando el primer Borbón, Felipe V. El español se fomenta en el mundo con dos instituciones complementarias, la RAE que regula el uso del español y su diccionario y el “Instituto Cervantes”, que enseña el español por el mundo, con sus 86 centros en 45 países.

 

Existen catalogadas unas 7.100 lenguas, de las cuales sólo 600 son habladas por más de 100.000 personas, límite aceptado para su supervivencia. El proceso histórico de las colonizaciones construyó el actual mapa de las lenguas, al convertirlas en “lenguas francas”. Donde las 12 primeras son el inglés (1.528 millones), el chino mandarín (1.184), el hindi (609), el español (558), el árabe (335), el francés (312), el bengalí (284), el portugués (267), el ruso (253), el urdu (246), el indonesio (254) y el suajili (163).

 

En conjunto 5993 millones de los 8300 de la tierra, el 72% del total y en aumento. Pérdida de diversidad homologable a la de las especies vivas y su interés científico, cultural y evolutivo. El español es singular por América, donde somos idioma oficial en 20 países e integramos la Asociación de Academias de la Lengua, con un total de 23 miembros, sumando EEUU, Filipinas y Guinea Ecuatorial.

 

De manera que México y EEUU superan en hablantes a España, herencia del Virreinato de Nueva España. Resultan oficiales en más países, el inglés (58), francés (38), árabe (25), español (21) y portugués (9). Volvemos a encontrar el despliegue del español en la ONU, junto con el inglés, francés, ruso, chino mandarín y árabe.

 

Sugestivo el debate desde la RAE, abierto este 12 de enero, por Arturo Pérez Reverte, escritor, periodista y académico desde 2003, letra “T”. Son académicos de número vitalicios 46 sabios, catedráticos y doctores de todo y periodistas, novelistas, poetas, dramaturgos y cineastas, Plantea el 12 de enero en El Mundo, “Por qué ni fija, ni limpia ni da esplendor” la RAE, al renunciar a su papel normativo y cultural, con la claridad y autoridad que debe.

 

Aceptando que el español está más vivo e imparable que nunca, al interno se dan los lógicos y acalorados debates. Niega que limpiar sea validar cada uso mayoritario por vulgar o incorrecto que sea. Doblegarse ante los medios, la política o las redes sociales, Prevenir errores, malos usos para estudiantes, docentes y hablantes no nativos.

 

Fijar no es congelar la lengua, exige una RAE que no dude y sea referencia global. El abandono del “esplendor” de la riqueza literaria, histórica y simbólica del idioma. Se envían mensajes confusos, donde el cuidado y el rigor no importan. Mantiene una relación ambigua con el “lenguaje inclusivo”, que parece superado y exige contundencia. No debemos renunciar a la dimensión estética e intelectual del idioma.

 

Al día siguiente abordaba la réplica, Salvador Gutiérrez Órdoñez, académico desde 2007 con la letra “T”, filólogo. Con un equipo de filólogos y lingüistas atiende el servicio de consultas de la RAE desde 2008. Manda el uso del lenguaje y se debe orientar el cambio continuo, sin encerrarnos en un único modelo.

 

El español es uno, diverso y amplio, eso lo enriquece. Contraposición entre el uso y la norma que Alvaro Pombo, académico desde 2004 con la letra “j”, señala decantándose hacia el uso, lo cual no es perjudicial. En el fondo la “polarización país”, derivada de la elección del presidente de la RAE por mandato a decidir por los 46 y del conflicto planteado en octubre pasado, en el Congreso de Arequipa, por el mediatizado director del “Instituto Cervantes”, Luis García Montero.

 

 

El 15 de enero opinaba Andre Jaume, poeta y traductor, con “El Malentendido del Lenguaje”, que siempre ha existido la politización del lenguaje y el elitismo, que superaron tanto Shakespeare como Cervantes. No es casual que el principal fetiche nacionalista sea la lengua. Para Reverte la señora debe ser la Academia, mientras la calle ruge y la realidad es el señor, con el lenguaje que alumbra la forma de estar.

 

Como dice en voz de Agustín García Calvo, “en la lengua de verdad no manda nadie”. Diría que ni el “Capitán Alatriste”. El debate está servido con el español más vivo que nunca, atravesando con buenas velas el proceloso mar de estos tiempos acelerados.

 

 

Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

Islas Canarias, 26 de enero de 2026

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