VISIONES ATLÁNTICAS / 273
Alta velocidad
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Hugo Luengo *
La nación está inmersa en una “conjura de necios”, bajo el “síndrome de Estocolmo”, e interpretando un “oxímoron”, que les permite sostener al tiempo una cosa y su contraria. EL choque de los trenes de “alta velocidad”, el IRYO-6189 y el ALVIA-2384, en Adamuz (Córdoba) el domingo 19 de enero con 45 muertos y 126 heridos, ha roto el hechizo.
De entre los vagones retorcidos, la figura del joven del pueblo Julio Rodrígez de 16 años que pudo, con la ayuda de su madre y un amigo, rescatar a 16 personas del tren Alvia de Renfe. Es el ciudadano medio quien marca la calidad moral de una nación. El sentido ético le obligó a reaccionar al estímulo inexcusable de ayudar a los demás, donde instintivamente decía “su cuerpo se movía sólo”.
En un clima de frente polarizado, ajeno al acuerdo por el bien común, venimos sufriendo sucesivas catástrofes, el volcán de La Palma (septiembre 2021), la DANA de Valencia (octubre 2024), el Apagón de Red Eléctrica (abril 2025), los 63 incendios de la España vaciada (verano 2025), y en enero 2026 los trenes de Alta Velocidad y los “Rodalies” en Cataluña.
Todo cambia cuando se presenta la gestión de los muertos, luego del desánimo general que ha arruinado la confianza en el funcionamiento y servicios del estado. Situación incrementada por la ofensiva gestión de la “espiritualidad” en los entierros, que pedían los familiares bajo las formas propias de nuestra religión católica. Cuando se les ofertaba degradarlos con un “homenaje de estado woke”, al que incluso comprometían a la Corona.
Sifren nuestras catástrofes del fenómeno generalizado de no tener una cultura de mantenimiento, Como señala Miguel Acosta, que fue jefe de mantenimiento predictivo de Airbus, que el caso Adamuz es un despropósito. Nadie gana elecciones arreglado raíles oxidados, pero si incorporando nuevos trenes. En la aviación, el “Safety First” (Seguridad Primero) es una religión, que evita caer en la trampa de la falsa eficiencia. El que mantiene es el gran olvidado, si se hace bien no se nota, es un invitado molesto que no luce en los informes de resultado.
El contraste entre el ministro Puente y el presidente del CIAF Iñaki Barrón, sitúa el conflicto en la racionalidad, luego de valorar los posibles defectos exteriores, defectos de soldeo, fatiga de material derivada del paso del tiempo, sólo visibles con inspecciones de ultrasonidos que no se realizaban. Primero traqueteas y luego descarrilas, convirtiendo nuestra orgullosa TAV en trenes de “baja velocidad”, en una crisis de estado al romper la confianza de que lo esencial no funciona.
Recuerda el ministro Puente, con su actitud de jactancia, marrullería, bellaquería e insultos, al personaje de “La Conjura de los Necios”, libro póstumo de John Toole (1937-69), escrito con 25 años y Pulitzer 1981, En esta tragicomedia Ignatius J. Relly, es un ser inadaptado y anacrónico, de superioridad intelectual, con un modo de vida fuera de tiempo. Odia el mundo capitalista y la esclavitud del trabajo, despiadado retrato del género humano y de una sociedad egoísta y cruel.
Volvemos a encontrar a nuestro héroe atrapado bajo “un síndrome de Estocolmo” intelectual, cuando demuestra una lealtad sin límite hacia el jefe que lo capta. Pecado de origen derivado de una situación de privilegio político, con el que asume el discurso del agresor. Reacción psicológica de complicidad y vínculo afectivo con su raptor. Mezcla letal que produce sumisión moral y voluntaria. La obediencia la vive como ética, El fracaso de la razón ante la ideología, obediencia antes que mérito Así colapsa la alta velocidad.
Supera Puente su postura con “oximorones”, esto es afirmando que una cosa y su contraria son posibles al tiempo, creando nuevas realidades, incluso pervirtiendo el lenguaje. Le permite con ello trasladar la causa-efecto del descarrile a cualquier punto de la cadena, fabricantes, instaladores, mantenedores, conductores.
Ya lo vimos en el apagón cuando REE, ajena a sus responsabilidades trasladó sus negligencias a los operadores. Puente señala la responsabilidad a Arcelor-Mital y al tiempo la exonera. Se trata de mantener un régimen de dudas, extendiendo las responsabilidades a los demás, de manera que nunca sea posible conocer la verdad. El fracaso de la razón, de nuevo “La Conjura de los Necios”, esta vez de la mano de Ignatius J. Puente.
Hugo LUENGO BARRETO
Arquitecto y bodeguero.
Islas Canarias, 2 de febrero de 2026



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