VISIONES ATLÁNTICAS / 281
Torrente Presidente
AL FINAL DE ESTE ARTÍCULO, TRAS LA FIRMA, PUEDES DEJAR TU OPINIÓN Y RESPUESTA…
Hugo Luengo *
La película de Torrente Presidente ha causado sensación en la España polarizada, incrementada por el éxito de su taquilla, que a 5 de abril 2026 representa el 44 % de la recaudación en salas de cine español, con 22 millones de euros y 3 millones de espectadores.
Carmen Maura (chica almodóvar), en su aparición en la TV3, “El Hormiguero” con Pablo Motos, quien también hace un cameo en la película, elogia sin reservas el éxito de taquilla de Santiago Segura, como negocio y por su carisma y talento para entretener. Propuso crear una categoría de “Goya” premiando a la película más taquillera del año, lo que ya hace la “Asociación de Prensa Extranjera” de Hollywood, a través de sus “Globos de Oro”.
La industria del cine de Hollywood ha sufrido una rápida transformación, con una radical caída de ingresos en salas luego del Covid, que ha provocado la huelga de guionistas, el impulso de las plataformas digitales y la concentración de las grandes productoras.
Desplazando a los guionistas mejor pagados a las series de TV y películas de “streaming”. Hollywood se convierte así en la llamada “industria del reciclaje”, que consolidan las grandes firmas. Proyectadas en un modelo de cines, donde sólo sobreviven las “multisalas”.
Las películas que llegan a los Óscares en general son poco taquilleras, con el público desplazado a un cine comercial, donde el consumidor no quiere algo que le rete, ni aventurarse a la hora de ver contenidos, no quiere crear conciencia sino apaciguarla. Identificarse con lo cercano, reírse con algo que somos incapaces de decir desde lo políticamente correcto.
Esta identificación se produce generando películas que se reproducen en series, Avatar, los Vengadores, Star Wars, Spiderman, Misión Imposible, que produce con Tom Cruise su novena entrega, etc. El espectador las conoce y las repite en salas. Este es el modelo que Santiago Segura remeda y por su éxito en taquilla, lo que el público español pide para entretenerse.
Decía estos días Isabel Coixet, que el cine español lleva décadas intentando retratar a la clase media española con honestidad, y siempre tropieza con que la radicaliza o bien la enternece, hasta hacerla inofensiva. Santiago Segura, licenciado en Bellas Artes, no pisa esos charcos y sigue el modelo de Hollywood a través de su serie.
Torrente1 El brazo armado de la Ley (1998), Torrente 2 Misión en Marbella (2001), Torrente 3 El Protector (2005), Torrente 4 Lethal Crisis (2011), Torrente 5 Operación Eurovegas (2014) y el reciente Torrente Presidente (2026), haciendo gala del español humor negro, lenguaje soez y personajes excéntricos. Se ha convertido en un icono de la esperpéntica comedia española.
Torrente Presidente soporta su éxito en un poderoso doble mecanismo, por un lado, la identificación con el público y por otro la neutralización de mensajes contrapuestos, con los cuales es capaz de superar el muro de la polarización, con la complicidad de sus cameos en un amplio espectro social y político.
Convierte en protagonistas de cine, no sólo a sí mismo como Torrente (Santiago Sergura), su escudero el Cuco (Gabino Diego), al líder de NOX (Ramón Lange), Pedro Sánchez (Bertin Osborbe), al líder de Iluminati (Kevin Spacy), Donald Trump (Alec Baldwin), Javier Milei (Carlos Latre), y numerosos cameos de personajes públicos que amplían su proyección, Mariano Rajoy, Carlos Herrera, Pablo Motos, Ana Rosa Quintana, Gonzalo Miró, Jordi Évole, Juan del Val, el Gran Wyoming, Javier Cámara, Willy Bàrcenas, Fernando Esteso, cameos singulares de Paquirrín y Jesulín de Ubrique y más.
Todos juntos saltan el muro social, se identifican con el espectador, neutralizan el mensaje y venden la película. Carmen Maura se pidió salir en Torrente 7. Adopta Santiago Segura una estructura de película en “sketch”, que como buen “comicólogo” parece heredada de la saga de los cómics de Francisco Ibáñez, en los “Agentes de la TIA” con Mortadelo y Filemón, dos antihéroes como Torrente y Curro.
Resultando con ello una película entrecortada, plegada a la comicidad y ajena a un relato uniforme. Podemos también revestir a Torrente como un nuevo Sancho Panza, donde por contra del Quijote que busca idealismo, imaginación y justicia, Sancho es realista, práctico, sensato y con sentido común.
Mientras uno aspira a la belleza y virtud, Sancho aspira a gobernar su “Ínsula Barataria”. Nuestra alma popular es sanchopancesca, ajena a convenciones y práctica en remedios. Santiago Segura nos conoce y parodia, en una comedia esperpéntica, soez, negra, excesiva y española. Torrente Presidente.
Hugo LUENGO BARRETO
Arquitecto y bodeguero.
Islas Canarias, 13 de abril de 2026



Deja una respuesta