VISIONES ATLÁNTICAS / 277
El mundo al revés
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Hugo Luengo *
La caída del Muro de Berlín en 1989, produjo la reunificación de Alemania y el final de la guerra fría entre la Unión Soviética de Gorbachov y el occidente de Ronald Reagan, Margaret Tatcher y el papa Juan Pablo II. Francis Fukuyama (Chicago 1952) decía en “El Fin de la Historia y el último Hombre” (1992), que la lucha de las ideologías había acabado y aparecía un nuevo mundo basado en la economía de mercado. Sin embargo, la historia se escribe con renglones torcidos.
Desde principios de los años 90 entraron en crisis las “democracias liberales” como modelo representativo, debido a la pérdida de legitimidad de los partidos políticos, a la falta de participación ciudadana y al conflicto de inclusión de las diversidades. Mueren las democracias acompañadas por el incremento de las desigualdades, tanto globales entre los centros de poder y sus periferias, como al interno de los propios países. Dirigidas del revés por élites sin valores ni moral.
Democracias precarias que producen un estado de excepción democrático, que legitiman los autoritarismos. Son tiempos de políticas frágiles, precarias y complejas. Donde las políticas del estado-nación entran en conflicto con los procesos sociales fundamentales, las transformaciones digitales y los impactos medioambientales y pandemias, por encima de sus fronteras.
“Populismo, polarización y posverdad”, contaminan las democracias incapaces de dirigir sus naciones. Europa se enfrenta a problemas de defensa-seguridad, inmigración y unidad continental, con un sistema económico asfixiado por el dirigismo burocrático y la arrogancia de sus gestores. Atrapada en la sociedad del conocimiento, con un conjunto de regulaciones contrarias a la innovación, productividad y crecimiento de la economía.
Hiper regulación que en España tiene un coste de 90.000 meuros año. Burocracia que el “Informe Draghi” diagnostica, pero al que aplica recetas equivocadas. No se trata de dar más subsidios, que pagamos con más impuestos, sino incentivar la economía privada y el mercado. Se exige una estrategia agresiva de liberalización burocrática, una purga drástica de la esclerosis administrativa. Que hacia abajo contamina los estado-nación, sus regiones y municipios, fracturando la Directiva Bolkestein, la unidad de mercado y la liberalización de los servicios.
La distorsión de las lógicas nos deriva hacia “un mundo al revés”, cuya expresión política vemos en España con la “socialdemocracia” degradada por el “socialpodemismo woke” del gobierno. Sociedad hoy decantada hacia las opciones de derechas, llamadas a gestionar la reversión del sistema.
Resulta sintomático la posición de un gobierno a la defensiva, sin presupuesto y sin gestión efectiva, que abandona la responsabilidad política que le obliga a cumplir con sus ciudadanos. Judicializaciones al margen, no parece que desplazar responsabilidades sea la solución, “si quieren algo que lo pidan”, “si la víctima cree que le he fallado dimitiré”, “hoy o mañana”, “la culpa es del muerto Lambán”, acciones que favorecen la conciencia de impunidad.
El sentir de quien ocupa el poder y se siente ajeno a la razón, a la conciencia y a la responsabilidad. Y con ello da lo mismo ser “encubridor”, como “no saber nada”, de sus obligaciones políticas. Polarización de la posverdad.
Recuerda la “operación Rufián” para unificar a las izquierdas, a la “operación Roca” con el “Partido Reformista Democrático” en 1986, donde él iba por CIU y el resultado fue cero. Ejemplo para una opción sin liderazgo, sin nombre y sin políticas definidas. Rufián dice defender “ciencia, método y orden”, desde una izquierda nacionalista ajena a éstos.
Contradicciones de un “mundo al revés”, que se expresa en su negativa a prohibir el “burka y el “niqab” en el espacio público, por la única razón de tratarse de una iniciativa de “VOX”, mientras señala nuestro rufián que es una animalada y una salvajada.
Ya vimos análoga disociación entre el personaje y la persona, en el caso de Íñigo Errejón con Sumar. Incapaz de vencer su masculinidad tóxica, que repite hoy con nueva denuncia. Trasladaba su responsabilidad al “hetero patriarcado”, que lo contaminaba con su modo de vida liberal; descontrolado por el consumo de drogas.
No parece que este gobierno se escape de las masculinidades tóxicas, reiteradas en el caso del DAO Jota. Mientras la sociedad civil pide normalidad, nos ofrecen una rufianesca fórmula de “ciencia, método y orden”. “El mundo al revés”.
Hugo LUENGO BARRETO
Arquitecto y bodeguero.
Islas Canarias, 2 de marzo de 2026



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