EL COTARRO / 402
del domingo, 22/05/2022

AL FINAL DE ESTE ARTÍCULO, TRAS LA FIRMA, PUEDES DEJAR TU OPINIÓN Y RESPUESTA…

“EL COTARRO” Nº402 DEL 22 DE MAYO DE 2022

 

 

Por José Carlos Marrero *

 

 

CRUDA REALIDAD QUE PIDE URGENTE SOLUCIÓN

  • Comienzo El Cotarro de hoy reconociendo y admitiendo, todos y cada uno de nosotros nos metemos en la puñetera dinámica del día a día y en las esclavitudes de nuestras puñeteras agendas, que muchas veces (cada día más) no nos dejan ver alguna cruda y vergonzosa realidad que requiere una solución absolutamente urgente. Específicamente, hoy voy a hablarles de una realidad que ya ha salido en alguna que otra edición de El Cotarro, que se agrava conforma pasa el tiempo y que, obviamente, doy por sentado que no gusta a Ángel Víctor Torres (PSOE) presidente del Gobierno de Canarias; ni a Noemí Santana (Podemos Canarias) su consejera de Derechos Sociales e Igualdad; ni a Blas Trujillo (PSOE) consejero de Sanidad o a Conrado Domínguez, director del Servicio Canario de la Salud (SCS). Pero también es obvio que, mal que les pese, son ellos los que ocupan los cargos y los que, en definitiva, son los responsables de lo que se haga (o no) y de lo que se solucione (o no) en cada una de sus áreas. Y en esas estamos…

Una problemática que afecta a todos los políticos y a todos nosotros.

 

PROLEMÁTICA POR ENCIMA DE IDEAS Y PARTIDOS

  • Y, para que quede claro desde el principio, afirmo que esta cruda, lamentable y triste realidad de la que voy a hablar están al margen y sobrepasa a las ideologías (de uno u otro signo) a los partidos (de una u otra sigla) y a los políticos (de uno u otro color). Porque, más allá del Gobierno de Canarias, esta vergonzosa realidad afecta a los presidentes de los siete cabildos insulares, como, por ejemplo, a Pedro Martín (PSOE) en Tenerife, Mariano Hernández (PP) en La Palma, o Casimiro Curbelo (ASG) en La Gomera y sus respectivos consejeros del ramo. De igual modo afecta a todos los alcaldes de Canarias, como, por ejemplo, José Manuel Bermúdez (CC) en Santa Cruz de Tenerife, Luis Yeray Gutiérrez (PSOE) en La Laguna, Manuel Domínguez (PP) en Los Realejos, y sus respectivos concejales responsables de las áreas en cuestión. Todos pueden ser culpables, sean del partido que sean, si no aportan una solución. Todos pueden ser culpables por omisión, toditos.

Luis Yeray Gutiérrez (I) y José Manuel Bermúdez, lo sufren en sus municipios.

 

NO ATENCIÓN A LAS PERSONAS MAYORES SOLAS

  • Este alienante sistema de vivir que entre todos nos hemos dado, puede dar a muchos una cierta calidad de vida, por un lado. Pero, también por otro, puede dar y está dando a muchísimos quebraderos de cabeza y condenando a mucha buena gente a terminar sus días en una situación que no se la deseo ni a mi peor enemigo. La cruda realidad a la que me quiero referir hoy tiene como sufridores protagonistas a las personas mayores (y en algún caso no tan mayores) que se encuentran solas y en situación de dependencia total o casi total. Personas que no tienen a ningún familiar cercano que las pueda atender o, en muchos casos, alguna hija o hijo único, que debe trabajar cada día para llegar a fin de mes. Una realidad con dos caras, a cuál más dura, que afecta a Ángel Víctor Torres y a Noemí Santana en tanto a la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, cuya mala aplicación está afectando al consejero de Sanidad, Blas Trujillo y a gran parte de los centros hospitalarios de Canarias.

Ángel Víctor Torres y Noemí Santana, primeros responsables de este problema.

 

ABANDONOS EN LAS “ALTAS ADMINISTRATIVAS”

  • Antes, por cultura, por necesidad, por respeto o por educación, nuestros mayores eran atendidos y cuidados (y algunos terminaban falleciendo) en sus propias casas o en alguna de sus hijos. Hoy eso no ocurre casi nunca. Los mayores o los enfermos dependientes son llevados a residencias y/o centros públicos o privados (las familias que se los pueden costear) y que, actualmente, en Tenerife y Canarias, están casi colmatados. El director del Servicio Canario de la Salud, Conrado Domínguez, recibe quejas de los principales centros hospitalarios de nuestra Comunidad, que ven como muchas personas mayores, a las que se les ha atendido de su puntual enfermedad o dolencia, curados y dados “de alta administrativa” pero que permanecen ingresados porque ningún familiar se los lleva sus domicilios. Y esa realidad afecta a los hospitales y en ellos, de forma muy especial, a los saturados servicios de Urgencias, cuyos profesionales están absolutamente desquiciados.

Personas mayores “aparcadas” en Urgencias de un hospital de Canarias.

 

CON AMENAZAS DE DENUNCIAS A LOS FAMILIARES

  • Me consta, ha habido situaciones límite, incómodas y desagradables, donde (en el Hospital de La Candelaria, mismamente) se ha intimidado (por no decir amenazado) a familiares con la posibilidad de ser denunciados por abandono de un familiar. Algún trabajador o trabajadora social (no sé si por exceso de celo profesional o siguiendo órdenes de su superioridad) se ha atrevido a citar ante los familiares el mismísimo Código Penal, cuando dice en su artículo 226, textualmente: “El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, ascendientes o cónyuge, que se hallen necesitados, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses”. Y en su segundo apartado plasma que “el juez o Tribunal podrá imponer, motivadamente, al reo la pena de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar por tiempo de cuatro a diez años”. Esto Blas y Conrado no lo pueden permitir.

Blas Trujillo (i) y Conrado Domínguez (d) sufren de rebote (y permiten) una problemática realidad cuyo arreglo compete, en principio, a Noemí Santana.

 

SOLO DOS EJEMPLOS COMO BOTONES DE MUESTRA

  • Tengo constancia de dos casos (yo creo que habría cientos de ellos) que pueden ser como botones de muestra. Uno de ellos trata de un señor, de más de ochenta años y un peso considerable, con demencia senil y brotes de violencia, que se cayó y rompió la cadera. Tras ser atendido y operado dijeron a su hijo (único familiar) un viernes a mediodía, que tendría que llevárselo el lunes y que debía contar con la ayuda de dos personas las 24 horas al día para levantarlo, lavarlo, atenderle y que no se le produjeran escaras. Su hijo y único familiar (que vive solo y que, obviamente, tiene que trabajar cada día) recibió la sugerencia (por parte de otro profesional sanitario del mismo hospital) que ni se le ocurriera llevarse al enfermo de allí, por mucho que la amenazasen. Finalmente, el hijo (abrumado por lo del Código Penal) se llevó al enfermo. De igual modo y por otro lado, una señora de 87 años y un Alzheimer casi total, vive sola y desorientada en su casa de Santa Cruz, esperando, absolutamente sola a que… Pase lo que Dios quiera.

Casi nadie tiene en su casa camas articuladas y un baño adaptado con ducha.

 

URGE DISPONER DE CENTROS SOCIO-SANITARIOS

  • Está claro que esta gravísima problemática produce un “efecto dominó” que repercute en muchos estamentos y nos afecta a todos. Está claro que hay situaciones en que (triste y lamentablemente) un matrimonio o una familia no puede hacerse cargo y tener en su casa a una persona mayor enferma o impedida. Está claro que, en muchas ocasiones y momentos críticos de su situación o enfermedad, son llevados e ingresados por Urgencias. Está claro que, una vez tratados en primera instancia, son derivados (en el mejor caso) a una habitación en una planta (si es que por suerte el centro dispone de cama) porque, si no, se queda en Urgencias. Está claro que esto se ha denunciado por reconocidos profesionales, como Guillermo Burillo (presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Urgencias y Emergencias – SEMES Canarias). Y está claro que las personas en cuestión no deben estar ni en Urgencias, ni ocupando un centro hospitalario de referencia y primer nivel. Sin lugar a dudas… ¡urge disponer de más centros socio-sanitarios en Canarias!

Las personas mayores protagonizan una problemática que incide en todos

 

HAY MUCHÍSIMA HIPOCRESÍA Y CINISMO POLÍTICO

  • Está claro que la oferta de centros públicos actualmente está desbordada, se ha quedado más que corta y que los recursos no dan abasto. Está claro que la atención a personas mayores o impedidas en residencias o centros privados (cuando se encuentran plazas libres) supone un coste mensual que la mayoría de las familias canarias no pueden afrontar. Aquí es donde la responsabilidad y capacidad de gestión (o no) de políticos como Noemí Santana (Podemos), en el Gobierno de Canarias, o de Marian Franquet (PSOE) en el Cabildo de Tenerife, son claves para hallar soluciones. Y creo que está claro que no es momento de grandes establecimientos como el Hogar Santa Rita, en el Puerto de la Cruz, que todo el mundo critica, pero que nadie se atreve a clausurar porque… ¿En dónde metemos a 600 ancianos? En esto, desde los tiempos de Cristina Valido (CC) ha habido una buenas “diócesis” hipocresía y cinismo por parte de la clase política, con mucho “jabla, jabla” y poco “jace, jace” … Y así nos va y así nos luce el pelo… De pena.

Esta problemática viene desde la época de Cristina Valido (en la foto), quien en el Parlamento se ha encarado varias veces con Noemí Santana. Pero, ni Cristina ni Noemí han logrado poner una verdadera y definitiva solución al tema.

 

REPARTIDOS POR MUNICIPIOS O POR COMARCAS

  • Creo que la solución está inventada y recomendada desde hace años por profesionales del tema y por puntales como el padre Antonio María Hernández (Q.e.p.d.), fundador y “alma páter” de la fundación canaria Hogar Santa Rita, o del también sacerdote, Julián de Armas, en este caso “alma páter” de la Casa de Acogida Madre del Redentor, en Tacoronte. Lo recomendable son los centros cercanos a la residencia y a la realidad de las personas acogidas y a sus familias (como Hogar Santa Rita I, en Punta Brava), no macro residencias, sino centros acogedores y manejables (para no más de 100 personas). Una red de centros socio-sanitarios públicos, de gestión autonómica, insular o municipal, repartidos por las comarcas o municipios de nuestras islas, según la demanda poblacional y asistencial. Y esto es una necesidad urgente que, creo, debería tener total y absoluta prioridad.

Primer original y pequeño Hogar Santa Rita I, junto a la iglesia de Punta Brava.

 

TODO ES UNA “BOMBA POLÍTICA” DE RELOJERÍA

  • Me avergüenza y por ello no quiero poner aquí (por el momento) información sobre vergonzosas, inútiles, absurdas, ostentosas y despilfarradoras partidas de dinero gastadas por el Gobierno de Canarias y por los cabildos insulares y ayuntamientos canarios en, digamos… “fuegos artificiales” y autobombo político. Eso, en medio muchas veces de cuestionar la labor de los profesionales que trabajan en las desbordadas residencias para mayores y personas dependientes que actualmente se encuentran abiertas y prestan sus servicios en Tenerife y Canarias. Hace poco, los profesionales de la Casa de Acogida “Madre del Redentor” en El Sauzal, con el padre Julián de Armas al frente, se concentraban delante de la residencia con pancartas en las que se podía leer: “Cumplimos las leyes. Para nosotros nuestros acogidos son reyes” y otra que decía: “Si en los centros detectas anomalías, no ir a la Prensa, ir a la Fiscalía”. Si la problemática insular y regional se arregla pronto, seguro que habrá denuncias ante Fiscalía… Y veremos cómo termina la cosa.

Los buenos profesionales de la Casa de Acogida “Madre del Redentor” manifestándose delante de la residencia, con el padre Julián de Armas (c) con su bata, como uno más.

 

* José Carlos MARRERO GONZÁLEZ

Periodista y analista de la actualidad.

Director de El Cotarro (www.elcotarro.com)

Director de Canarias en Positivo (www.canariasenpositivo.com)

Director de GastroCanarias (www.gastrocanarias.com)

 

Islas Canarias, 22 de mayo de 2022.

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