EL MONÓLOGO / 092
Con el ánimo predispuesto

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Por Pepe Moreno *

 

 

Bueno, pues ya acabaron las fiestas navideñas, las que comienzan con la lotería nacional en la que se busca el gordo y acaban con los regalos de ayer, que a más de uno dejó desperrados y diciendo aquello de que otro año no me cogen en estas. Hemos terminado las fiestas, todos nos deseamos las mayores felicidades y ahora estamos en que el 2022 sea el año que esperamos. ¿Hasta cuándo podremos emplear este latiguillo? ¿Hasta qué día estará vigente lo de desear lo mejor para este periodo de doce meses?

 

Sus majestades de Oriente han puesto, como siempre, el colofón a un tiempo en el que las luces en la calle, los villancicos, las comilonas, el encuentro con los que están lejos -aunque este año y con las restricciones han sido menos- la sonrisa permanente, la búsqueda de regalos o las grandes colas han sido la noticia más socorrida de todos los medios y la que ha llenado las horas de conversación de todos nosotros.

 

Hay mucha gente que dice que estos días de fiestas les ponen tristes, que la Navidad les da bajona y que están incómodos ante tanta ñoñería. Pues yo tengo que decir que me gusta este tiempo, que a pesar de que oye uno muchas chorradas son preferibles a escuchar a un sindicalista dar recetas de cómo se debería encarar este tiempo de pandemia o si los niños deben volver a clase el lunes. Ellos sabrán de lo suyo, pero no de sanidad ni de comportamientos en clase. Hasta hace poco nos decían que los niños no contagiaban de la COVID-19 y ahora están hasta vacunados, entonces, ¿por qué no deben comenzar las clases? ¿será una cuestión de trabajo?

 

La semana que viene comienza lo cotidiano otra vez. Recuperaremos toda la actividad. Los datos del desempleo han sido buenos. En diciembre se registró un descenso de 3.612 personas (-1,75%) con respecto al mes anterior, por lo que, en comparación con el cierre del año pasado, los parados descendieron en las islas en 66.618 personas, lo que supone una reducción del 24,72 por ciento. Y eso nos tiene que llenar de esperanza, a pesar de que el turismo no esté en pleno rendimiento, a pesar de que 168 empresas han quebrado en Canarias, a pesar de tener unos datos de contagios preocupantes, de que el número de fallecidos por la pandemia ha sido de 1.163 personas y de que tenemos las UVI en riesgo alto y con más de 430 ingresados en las plantas hospitalarias por esta enfermedad. Estos son los números reales, pero tenemos que seguir siendo positivos -bueno mejor empleo otro calificativo- tenemos que seguir siendo optimistas en que vamos a ganarle la batalla al virus y que siendo responsables vamos a ganar esta batalla.

 

Ayer viernes, el Consejo de Gobierno de Canarias acordó la actualización de los niveles de alerta sanitaria tras el informe epidemiológico de la Dirección General de Salud Pública sobre la evolución de los indicadores sanitarios por covid-19, y subió a Tenerife a nivel de alerta 4 y a las islas de La Palma y Lanzarote (en esta última epidemiológicamente se incluye a La Graciosa) a nivel 3. El resto continúan una semana más en el nivel de alerta que tenían: Gran Canaria y Fuerteventura en nivel 3, y La Gomera y El Hierro en nivel 2.

¿Y qué significa esto? Pues que, en líneas generales, las medidas tendrán en cuenta las características de cada actividad, el perfil de público mayoritario que atrae, si se desarrolla en interior o exterior y si se lleva a cabo, o no, bajo obligación de presentar el certificado COVID.

 

A modo de ejemplo, el consejero de Sanidad indicó que los aforos serán menos restrictivos que los que se dictaron hace unos meses, con un máximo en exteriores que en aquel momento eran del 33% y ahora pasan al 50%, y en interiores pasan del 25% al 33%. A diferencia del nivel 4 del verano, cuando los establecimientos debían cerrar a las 18.00 horas, esta vez se hará a las 00.00 horas. Trujillo también hizo referencia a los espacios culturales, donde el aforo en interior se aumentará al 55%.

 

También se refirió al deporte profesional. Tanto en nivel 3 como en 4 se mantienen los mismos aforos que ya estaban acordados: 50% en estadios al aire libre (partidos de la UD Las Palmas y del CD Tenerife) y 33% en pabellones a cubiertos, que es donde juegan el Lenovo Tenerife y el Gran Canaria. Los cambios de nivel en Tenerife, Lanzarote y La Palma entran en vigor a las 00.00 horas del próximo lunes, día 10 de enero (en la noche del domingo al lunes), quedando supeditado a revaluaciones periódicas.

 

Yo sé que aquí siempre salen a relucir las ideas de aquellos que quieren revivir el pleito insular, pero, ¿quién se atreve a contradecir estos datos? Es que son irrebatibles. En Tenerife se aplica el semáforo marrón porque presenta indicadores «preocupantes»: el 26% de las camas de UCI están ocupadas por pacientes COVID (ocho puntos más que en Gran Canaria), y el 28% de las pruebas diagnósticas de coronavirus que se hacen en la isla más poblada del Archipiélago dan positivo (5 puntos más que en Gran Canaria).

 

La verdad es que intento sobreponerme y sacar ganas de donde es difícil que las encontremos, para poder ver lo bueno que tiene el futuro y estoy seguro de que será bueno para todos. Ya hay expertos que dicen que en primavera vamos a estar cambiando y que es muy posible que le hayamos ganado la guerra al virus, por tanto, vamos a cumplir con los que más saben. El año 2022 no ha hecho más que comenzar y debemos ser más efectivos para que los deseos que expresamos hace ocho días se conviertan en realidad.

 

Tenemos que recuperar esa parte en la que la crítica no sea ofensiva sino creativa, que mueva conciencias para que todo vaya mejor y para que todos prosperemos y no solo una parte de esta sociedad en la que vivimos. Decir que las islas tienen que prosperar no debe ser soñar, sino conseguir que se alcancen los objetivos marcados por todos. Que tienen que hacer unas carreteras que no se colapsen a la hora de circular por ellas, que el transporte público no sea una quimera que nunca consigue llegar en tiempo y forma, que los sueldos estén en consonancia con los precios de los bienes que tenemos que consumir, que el territorio lo preservemos para el futuro y que la vivienda no siga impidiendo la emancipación de nuestros jóvenes en lo que siempre ha sido un devenir costumbrista.

 

Esto podría ser una hipotética carta a los Reyes Magos, pero ahora mismo es lo mínimo que deberíamos pedirles a los dirigentes de esta Comunidad en la que habitamos y que se han convertido en un anhelo de los que casi nadie habla a no ser en tiempos electorales o en consignas partidarias que habitualmente parten más desde la oposición que desde los que gobiernan. Por ejemplo, estamos viendo cuán difícil es darle una respuesta sobre donde habitar a los que lo han perdido todo en la erupción volcánica de La Palma y los que tienen poder hablan y prometen soluciones sin que de momento solo unos pocos hayan podido obtener una respuesta satisfactoria.

 

Yo sé que ante la pérdida de más de 1.700 viviendas la respuesta tarda, pero es que lo que veo es más dilación que acción. Sé que es difícil hacer, en tiempo récord, casas para todos los damnificados, pero algo deberían estar haciendo ya. Las peleas políticas tienen otro tiempo y las urgencias para arreglar este desaguisado tendrían que traernos más acciones y menos celos. Lo que estamos viendo entre la Consejería de Vivienda y Visocan no debería estar permitido ante las carencias de tanta gente. No voy a entrar en quién está haciendo más, ni en los motivos que guían a unos y otros, lo que sí me gustaría es ver que ambos departamentos trabajan mano a mano y no para ver quién se apunta el tanto.

 

Por tanto, tengo mucha confianza en que vamos a superar todos los trances de este comienzo de año. Que todo el mundo tendrá su oportunidad y que los negros nubarrones de este comienzo darán paso a un arco iris que nos iluminará y lo de la pandemia será objeto de conversaciones en el futuro. Es al menos mi deseo y lo que ahora anhelo. Si no es así, aquí estaremos para decirlo, criticarlo y señalar a los que se desvíen del bien común. No lo duden y disfruten lo que puedan.

 

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

Islas Canarias, 8 de enero de 2022.

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