EL MONÓLOGO / 109
No me salen las cuentas

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Por Pepe Moreno *

 

 

El título de hoy tiene que ver con algunas de las cosas que nos cuentan en los últimos tiempos y que, a poco que une junte unos pocos de indicadores, la verdad es que nos sale un batiburrillo de cifras que poco o nada tiene que ver con la realidad que vivimos.

 

Por ejemplo, hace unos días, en concreto a finales del mes de abril, que está ahí todavía, nos aparecía en la EPA, la Encuesta de Población Activa, que en el primer trimestre del año en curso el paro había crecido en toda España y que en Canarias en concreto se habían perdido algo así como 16.800 efectivos. Es decir, que se había producido un descenso trimestral que equivale, en el conjunto del país de 100.200 ocupados.

 

Si vamos al detalle, la caída del empleo en las Islas se ha producido en un escenario en el que la población activa también se redujo en 1.300 personas (-0,11%). En consecuencia, el desempleo aumentó en 15.500 individuos (+7,07%).

 

La conjunción de ambos resultados habría llevado a incrementar la tasa de paro en el Archipiélago en 1,4 puntos, hasta situarse en un 20,30%, una tasa que supera en 6,6 puntos la registrada en el conjunto del Estado, donde el desempleo alcanza el 13,65% de los que pueden trabajar.

 

Hablando en plata, que lideramos la clasificación del paro, conjuntamente con Andalucía, y que los jóvenes que no trabajan aquí son más que en ningún otro sitio. Es más, el flamante presidente de la CEOE de Tenerife, Pedro Afonso, llegó a calificar todo esto de que las cifras son un poco decepcionantes, sobre todo por el incremento del número de parados en Canarias, lo que significa que seguimos sin vislumbrar una recuperación económica satisfactoria ni sostenida.

 

Los datos recogen una tasa de paro en Canarias del 20,30 % lo que se traduce en un total de parados de 234.600, por lo que se ha visto incrementada la cifra de desempleados respecto al trimestre anterior en 15.500 desempleados.

 

Pero pocos días después llegaron los datos mensuales del paro y ahí se dice que, el número de parados inscritos en las oficinas públicas de empleo de Canarias descendió en abril en 2.772 personas, un 1,37 por ciento, para caer por debajo del listón histórico de los 200.000 desocupados.

 

Según los datos del Ministerio de Trabajo, el paro registrado se sitúa en estos momentos en las islas en 198.981 desempleados, 83.542 menos que hace un año, tras una experimentar una bajada del 29,57 % en los últimos doce meses.

 

Estos datos convierten a Canarias en la segunda comunidad donde más se ha reducido el paro en el último año, siete puntos por encima de la media (29,57 % frente a 22,71%). Solo mejora sus datos Baleares, donde el paro registrado ha caído a la mitad (-48,93 %). Pero, es más. Parece que este descenso se puede observar en todos los sectores excepto en las personas sin empleo anterior, donde se incrementó en 163 parados, ascendiendo el total a 16.799 desempleados.

 

Si bien, el sector que lideró el descenso del paro es el de servicios, donde cayó en 2.484 personas, aunque aún tiene una bolsa de desempleo que asciende a 150.886 parados.

 

Tras este se encuentra el sector de la construcción donde el desempleo descendió en 311 personas y engloba a 19.237 parados, seguido de la industria donde el paro ha caído en 85 personas, por lo que actualmente son 7.817 los que engrosan las listas del paro. Por último, en agricultura hay 4.242 parados tras descender en 55 personas.

 

¿Se contradice la EPA con los datos mensuales? Yo creo que sí y sobre todo hay que hilar muy fino para descubrir la información rigurosa de la propaganda de unos buenos indicadores. Es cierto que estos números no los teníamos desde hace 14 años, pero ¿es cierto? Pues la verdad es que no lo se. Me genera dudas porque lo que uno ve es que cada día hay más gente perdiendo sus empleos y la perspectiva es más bien oscura. Pero sigamos con la exposición.

 

Vamos con los autónomos, para los que el primer trimestre de 2022 fue muy difícil y se pudo observar en las altas y bajas del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), un indicador de cómo está la salud del colectivo. El aumento de costes energéticos que se venía arrastrando desde hace meses, la parca recuperación de la facturación de muchos negocios, el paro del sector del transporte, la guerra de Ucrania o la galopante inflación. Todo ello provoca incertidumbre y hace que muchos autónomos opten por abandonar la actividad mientras que otros muchos no se atrevan a iniciarla.

 

Esta incertidumbre de los autónomos se hace palpable en el número de trabajadores por cuenta propia que dejaron su actividad en el primer trimestre de 2022. Según el último informe de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), en lo que llevamos de año, la Seguridad Social ha perdido más de 9.000 autónomos, aunque realmente, el número de bajas se ha incrementado un 19,3%, concretamente hubo 26.370 más que en el primer trimestre de 2021.

 

Entonces, si los autónomos, que son los que contratan, descienden en número, bajan la persiana o echan el cierre, ¿quién contrata mono de obra? ¿Estamos peor o mejor?

 

Vamos con los precios y con el Índice de Precios al Consumo, el IPC. La propia CEOE-Tenerife ya advertía el pasado mes que la inflación pone en riesgo los índices de recuperación económica tras los años de pandemia y ha señalado que, junto a otros factores, crea alarma de recesión entre los inversores.

 

Entre los grupos con influencia positiva en el aumento de la tasa anual y la mensual en los precios, destacan la vivienda y el transporte. La consecuencia principal es la subida de los precios de la electricidad y de los carburantes.

Es decir, que lo que se gana no llega para vivir y hay que buscar más ingresos. Una casa que pagaba unos 60 euros mensuales en el recibo de la luz ahora está pagando casi 120 euros, el doble. En los combustibles para qué contarles que ustedes no sepan, a pesar de los 20 céntimos que nos paga el gobierno por cada litro de repostaje que hacemos, con una subida que pronto se habrá comido la subvención.

 

Y hay más cosas que podría señalarles. El incremento de comedores sociales, los índices de pobreza que han subido en las islas, la cantidad de familias que ya no ingresan nada porque se les ha acabado la prestación de desempleo, cómo ha subido el coste de la cesta de la compra y un largo etcétera que haría largo y prolijo e incluso triste su enumeración.

 

Por eso digo que a mí no me salen las cuentas ni de la recuperación ni de que tengamos un porvenir venturoso, ni que las cuentas de la lechera política sean como estar contentos de que se avecina. No sé a ustedes, pero yo estoy cada más escéptico con lo que los oigo a los que hacen valoraciones públicas. Y eso que no quiero ni referirme a lo de la economía sumergida o a los que ocupan su tiempo en medir la cantidad de gente que va a comer fuera o se aloja en hoteles.

 

Estamos en un mundo en guerra, con una incertidumbre económica y dicen que esto va bien. No sé yo.

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

Islas Canarias, 7 de mayo de 2022.

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