EL MONÓLOGO / 129
Pendientes del tiempo

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Por Pepe Moreno *

 

 

Desconozco si a esta hora en la que usted lee El Monólogo de cada semana, servido por la plataforma canariasenpositivo.com y que dirige y difunde su director, José Carlos Marrero, ya está lloviendo o cayendo las primeras gotas de ese ciclón que dicen que se dirige a las islas. Es lo que tiene escribir con un poco de antelación.

 

Pero lo que sí es evidente es que en las últimas horas hemos tenido avisos de todo tipo, alertas oficiales y oficiosas, gentes que a través de wasaps o de otras mensajerías nos invitan a tomar precauciones varias, meteorólogos aficionados y no tanto que hacen sus proyecciones en las que nos avisan que lo que se avecina es un tormento más que una tormenta y que lo que va a caer no está en los escritos.

 

Con todo lo que hemos recibido sobre este fenómeno meteorológico no nos llega la camisa al cuerpo. Estamos, todos, angustiados, viendo lo que los cielos dibujan. Porque en este tipo de decisiones depende a quien oiga uno en los días previos. Desde el delegado de AEMET en el Archipiélago, David Suárez, quien indica que lo peor vendrá en la madrugada del domingo al lunes y para ese entonces estaremos todos recogidos en casa, oyendo lo que sucede a través de la ventana o pendientes de qué se dice en los medios de comunicación si llegan las lluvias, los truenos y los vientos. E incluso hay agoreros que nos dicen que lo que se avecina es peor que lo que ya hemos vivido con el Delta o con las lluvias torrenciales del 31 de marzo de 2002 en la capital tinerfeña.

 

No me digan que no es para ponerse en lo peor. Un amigo me decía que la fiesta que estaba prevista para este sábado, hoy para más señas, en el Club Náutico de Santa Cruz, ha sido suspendida por temor a los vientos y las lluvias. El alcalde de Santa Cruz convocó para ayer viernes a las 10 de la mañana al CECOPAL de la capital tinerfeña en la que estuvieron los diferentes responsables de los dispositivos de emergencia municipales, así como técnicos y concejales responsables, y que sirvió para evaluar la situación y la previsión ante la posible llegada de la tormenta situada al sur de las Islas.

A esto le unimos que el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología hacía unas declaraciones en las que advertía que el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos prevé en un 60 por ciento la formación en las próximas 48 horas de este ciclón, sobre cuya trayectoria todavía es alta la incertidumbre, lo que no quita para que en Canarias esas bandas nubosas nos afecten con lluvias intensas y generalizadas. La pregunta es: ¿pero, ¿cuándo empieza todo esto? ¿Está lloviendo ya cuando me lee?

 

Y, además, como uno está ávido de noticias sobre lo que se nos viene desde el cielo, recibimos una nota en la que la propia AEMET advierte que lo que se avecina no afectaría a las islas, pero, por si acaso, “entre el sábado y el lunes se acerque a Canarias, aunque es muy poco probable que impacte directamente sobre el archipiélago.

 

La principal consecuencia serán las lluvias y chubascos generalizados y persistentes acompañados de tormentas en todo el archipiélago durante el sábado, (es decir hoy) la intensidad será moderada, pero para el domingo y el lunes se prevé una intensidad fuerte o muy fuerte, principalmente en las islas occidentales. En principio, el día álgido de este episodio será el domingo, cuando es probable que se acumulen en torno a los 60-100 litros por metro cuadrado, salvo en Lanzarote y Fuerteventura donde la capacidad prevista es inferior”.

 

Visto este comunicado oficial uno no sabe si la cosa es ponerse ya los manguitos o esperar a ver lo que pasa, porque lo que nos dicen es que sí, pero tal vez el domingo, mañana, sea el día peliagudo, aunque cabe preguntarse que, si ese día comienza a las cero horas tras el sábado, ¿cuándo será el episodio más grave?

 

Más todavía si uno sigue leyendo el comunicado oficial, que dice que “dado que la probable depresión tropical no se prevé que pase sobre Canarias, el viento no será un factor adverso generalizado, pero sí son probables las rachas fuertes o muy fuertes del suroeste, una dirección poco habitual en medianías y zonas altas.

 

También empeorará el estado de la mar a partir del domingo, con olas de mar de viento de componente este, en torno a los 2 metros al oeste de las islas occidentales”. Es decir, que lo mejor es no viajar en barco, aunque también dice que el fenómeno no pasará por aquí, entonces ¿nos golpeará la cola? ¿caerá lo que no ha llovido en todo el año?

 

Como les decía es un sinvivir. Estoy más ahogado que un dirigente de Nueva Canarias en la Delegación del Gobierno en un acto. Porque en las islas las previsiones de mal tiempo siempre terminan descargando en el mar y, claro, allí ya está mojado y como no va a ir mucha gente, todo el mundo queda bien. No sé. Lo vuelvo a preguntar ¿está lloviendo ya por ahí?

 

Porque hay que ver lo que nos gusta este tipo de información. No dejan de llegarme, igual que ayer y anteayer, mensajes con las recomendaciones sobre lo que hay que hacer, previsiones con mapas sobre la evolución del ciclón que no es tal o que no quieren denominarlo así, audios de gentes siempre dispuestas a decirnos lo que tenemos que hacer, especialistas, que no sabe uno de dónde han salido, que incluso nos recriminan lo dejados que hemos sido con los imbornales o con los bajantes. Vives en un tercer piso, pero te dicen que si el agua se cuela por debajo de la puerta quites la luz y desconectes el cuadro eléctrico, que te pertreches con pilas para las linternas, por aquello de que te quedes a oscuras, que sigas las emisoras de radio locales… y un largo etcétera que como estés preocupado en hacerlo te entretienes más que con una serie de las de las plataformas, que por cierto no verás si desconectas el cuadro eléctrico.

 

Aún recuerdo, y alguno me ha hecho mención, cuando trabajaba en una emisora de radio y le echaba horas en situaciones como esta que dicen que se avecina. Eran otros tiempos y era primordial tener un motor que generara electricidad. Hoy con lo del cambio climático no sé si eso es posible o si la contaminación del generador permite un permiso del departamento correspondiente.

 

Lo cierto es que desde el miércoles o jueves no hablamos de la inflación, ni de lo que ha subido todo, ni de la incertidumbre que genera la actual situación en todo el mundo. Putin, el dirigente ruso, y las protestas en Rusia porque nadie quiere la guerra, han pasado a un segundo plano. Es más, desde el jueves ni nos preocupa cómo va la guerra ni quién está ganando. Solo estamos preocupados por el dichoso ciclón.

 

Por cierto, un fenómeno meteorológico como ese lo define la Wikipedia, la enciclopedia que todo el mundo consulta en internet, como “en meteorología, el término ciclón tropical se usa para referirse a un sistema tormentoso caracterizado por una circulación cerrada alrededor de un centro de baja presión que produce fuertes vientos y abundantes lluvias. Los ciclones tropicales extraen su energía de la condensación de aire húmedo, produciendo fuertes vientos”. Uff, como para echarse a temblar con esa definición. ¿Estaremos ante algo así? No me digan que la cosa es como para no angustiarse, ¿me entiende cuando escribo este artículo?

 

Desde que tuvimos la riada en Santa Cruz, el Delta en la isla y algún episodio más, nos hemos asustado con cada alerta que se emitía y no han parado de llegarnos mensajes. Es como si los agoreros no descansaran y su principal objetivo fuera darnos normativas que nos mantengan en permanente vigilia informativa sobre este particular.

 

Hay que hacerle caso a lo que dicen las autoridades en esta materia, estar preparados para cualquier eventualidad, pero también para discernir entre tantas recomendaciones y que los pronosticadores de catástrofes no tengan tanto protagonismo. Yo confío en lo que nos diga la AEMET y el 112, lo que pasa es que hay tanta gente reenviándolas que terminamos agobiados. Aunque también puede que haya quien piense que mejor es pasarse que quedarse cortos en este tipo de acciones.

 

En una carrera de Fórmula 1 nos anticipan si va a llover en determinado punto del circuito y los directores de equipos se preparan para cambiar los neumáticos de mojado o de lluvia extrema o de seco en cada momento. Sin embargo, aquí llevamos días con la mosca detrás de la oreja y mirando al cielo para ver qué viene.

 

En fin, que aquí estamos, pendientes de la radio, con la tele buscando qué pasa por ahí y el teléfono en la mano por si nos envían algo de lo que está pasando en otro lugar con el ciclón. Agobiados por las recomendaciones y pensando qué pasará el lunes para ir al trabajo, el que lo tenga, si habrá clases en los colegios, si han acertado los que hacen las previsiones o no. Lo dicho un sinvivir este fin de semana.

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

Islas Canarias, 25 de septiembre de 2022.

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