EL MONÓLOGO / 135
Cosas contradictorias

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Por Pepe Moreno *

 

 

En el artículo de hoy voy a intentar desgranar algunos temas que tienen dos caras y que desconozco porqué, si lo que pasa es que hay gente que trata de decirnos eso de “cuanto peor, mejor para algunos” o que simplemente ocurren porque en este mundo nuestro de hoy tiene que haber gente para todo.

 

Comienzo con esa impresión de que todo está más caro y que no todo el mundo tiene para llevarse a casa todos los productos que contiene una cesta básica, que es el nombre que le han dado a comprar todos los meses los artículos de alimentación que conforman un menú típico de nuestras gentes. Eso será así, pero lo que pasa es que cuando vamos al supermercado está lleno de personas que arrastran sus carros por entre los lineales de productos variopintos.

 

Van poniendo de todo, incluidas las golosinas que se consumen en las horas en las que están delante del televisor viendo alguna serie de las que ofrecen las plataformas. Por tanto, nos entra la duda de si de verdad hay dinero para todo o sólo para unas cosas. No es lo que vemos en las colas de caja, de las que huimos porque hay mucha gente y nosotros tenemos prisa. Entonces, ¿qué está pasando?

 

Podríamos decir que la gente tira de la tarjeta, del crédito rápido o de múltiples razones para justificar esa afluencia masiva, esa compra de todo género o la presencia de miles de compatriotas en los pasillos de las grandes superficies. Podría ser. Incluimos aquí el ojo clínico que muchos de nosotros ponemos para decir si hay más gente que otros comienzos de mes en el citado lugar.

 

Pero los números cantan y, aunque algún responsable de este tipo de establecimientos me ha dicho que han bajado algo las ventas, lo cierto es que la cantidad es tan poca que no afectan a sus resultados globales. Entonces aparecen los otros, los que tienen explicación para todo, y nos dicen que ahora con lo que cuesta hoy una lata de aceite antes se compraban tres y que por eso se dan los números, pero que hay menos consumo. Pues será eso.

 

Leía estos mismos días que tres de cada diez hogares no cuentan con suficientes ingresos para alcanzar unas condiciones de vida dignas en España. En el caso de Canarias, una pareja con dos hijos de entre 3 y 12 años necesita 2.234 euros para no ser un hogar vulnerable si está pagando alquiler. Con la casa en propiedad la cifra baja a 1.676 euros. Mientras que un hogar monoparental. con las mismas condiciones, requiere 1.361 euros, que ascienden a 1.983 si tiene que pagar por la vivienda. Es decir, que en una casa en la que los adultos trabajen, tengan un sueldo de unos 1.200 euros de media, que es lo que se cobra más o menos en las islas -según este estudio de la Fundación Foessa y de Cáritas- pues que estarían en el límite para ser considerado vulnerables. ¿De verdad?

 

Han subido los tipos de interés en las hipotecas hasta unos niveles preocupantes. En los medios de comunicación escribimos que, en este mismo mes de noviembre, las revisiones de las cuotas que pagan los que han solicitado una hipoteca se incrementarán en un 3% y que estas subidas se prolongarán durante más o menos un año. Para ilustrar este tipo de informaciones se explica que para una hipoteca de 150.000 euros a 24 años con un tipo de Euribor más 1%, supondrá pasar de una cuota de 554 euros a pagar 811, es decir, 257 euros más al mes y 3.084 euros más al año. Y ahondan que, para un crédito de 300.000 euros, el alza será de 1.109 a 1.622 euros: 513 euros más al mes y 6.156 euros más al año. ¿Cuánta gente pide una hipoteca de esa cuantía, teniendo en cuenta que los bancos solo entregan el 80 por ciento de la tasación y que el resto hay que ponerlo de los ahorros? ¿podría ser que estuvieran asustando? Tampoco lo sé.

 

Pero es que, además, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, ha defendido la fortaleza del mercado hipotecario español en la coyuntura actual, porque, dice ella, que las condiciones del mercado hipotecario son muy distintas hoy a las que se dieron en el pasado, en referencia a la crisis del 2008, y esto da lugar a que «no se aprecie un riesgo» para la economía española.

 

La ministra Calviño enumeró la situación de varios indicadores de la banca española, como los niveles de apalancamiento, la concesión responsable del crédito hipotecario o el número de créditos con tipo de interés variable que, a su juicio, «no plantean un problema macroeconómico». A esas variables se suman «los niveles de mora y riesgo, que son históricamente bajos, por lo que no se observa un riesgo para la economía española».

 

Por todo ello podría ser que la situación no sea tan preocupante como nos dicen algunos agoreros, o que la ministra nos diga otra cosa para no alarmar y para que nadie diga que este gobierno está en la postura que en su día defendió Rodríguez Zapatero cuando señalaba que España estaba en la Champions League y la verdad es que estaba en puestos de descenso por una crisis que todos notábamos, menos él.

 

No hay dinero para comer. Nos cuentan que cada día aumentan las filas de los que van a pedir a las entidades que dan bolsas de productos no perecederos o tarjetas para hacer compras a los que no tienen. Es posible, no les voy a llevar la contraria a los que dicen y cuentan esas cosas. Pero al mismo tiempo vemos que los restaurantes, de distintas categorías y precios, están llenos a rebosar. Que los fines de semana tanto en la autopista del Norte como en la del Sur se forman largas colas de gente que ha salido a comer, a pasear o a realizar alguna excursión fuera de su ámbito de vivencia. ¿Tienen ustedes alguna explicación sobre estas “migraciones”?

 

Pero lo mismo podríamos decir de las largas colas circulatorias en los días laborales. Que los atascos en las autopistas están a la orden del día, de gentes que se desplazan de un lugar a otro, posiblemente a trabajar, porque no entiende uno que a las siete de la mañana estén colapsando una vía para desplazarse a la capital sin motivo.

 

La misma gente que en horas de la tarde también ocupan, con su vehículo, toda la calzada, pero en sentido contrario yendo para su casa. ¿Hay o no hay trabajo? Los que están en contra nos hablarán de la precariedad o de los bajos sueldos y es posible que eso sea así, pero de momento tenemos que relacionar los tapones de tráfico de primera hora de la mañana con la afluencia de personas a sus puestos laborales.

 

Los aviones van llenos, eso lo veo cada día, sea la hora que sea y sus destinos son variopintos. Nos quejamos del precio de las gasolinas, pero la gente hace la cuenta y dice que con la subvención que da el gobierno y con los céntimos que baja está un “poquito” más caro, y siguen cogiendo el utilitario para moverse. Hay un repunte en la compra de bonos de transportes, pero las colas con una sola persona por vehículo siguen en las carreteras. Los estudiantes llenan el aparcamiento de las universidades y la gente acude a sus puestos de trabajo con cara de sueño porque salieron antes de lo previsto de sus casas y echaron su última cabezada con el coche ya estacionado.

 

Porque a todas estas nos habían dicho que lo que se venía después del verano era muy duro, que los ERTES de la COVID se iban a convertir en ERES cuando las empresas no tuvieran liquidez para afrontar los créditos que habían solicitado para sobrevivir, pero no es así. Es más, según las cifras de esta misma semana, el paro volvía a descender, poca cosa, pero se contaban 757 desempleados menos en octubre en Canarias. Según los datos que facilitaba el Ministerio de Trabajo y Economía Social, esta cifra supone un descenso del 0,4% con respecto al mes anterior y sitúan en 187.904 los parados en el Archipiélago. Entonces, ¿en qué quedamos?

 

Pero sigamos analizando las listas del paro. Según las cifras dadas esta misma semana, en lo referente a las contrataciones, en las islas se realizaron un total de 67.090 acuerdos en octubre, 2.841 más que el mes anterior (+4,42%), sin embargo, en el dato interanual se produce una caída de 483 contratos (-0,71%). Y ahora con las contradicciones.

 

Según los sindicatos, el 25,6% de los 64.249 contratos realizados en ese período en el Archipiélago vencieron en el plazo máximo de un mes, y el 12% de ellos establecían una relación laboral de 1 a 3 días. Por tanto, podríamos decir que la estabilidad no brilla en este aspecto, pero no es eso lo que dice la responsable del Empleo, la ministra Yolanda Díaz. Ella asegura que su reforma laboral ha convertido el contrato indefinido en el eje de la economía española y que se ha desterrado la temporalidad. ¿Podría ser que alguien no nos esté contando la verdad?

 

Pero es que también hemos oído que faltan albañiles, camareros o trabajadores del campo. Otras voces indican que esa carencia se debe, fundamentalmente, a que se les paga poco y que hoy en día se valoran otros asuntos que no sea solo tener un puesto de trabajo. Según algunas informaciones, en España hay 109.000 vacantes sin cubrir, una parte importante de ellas en sectores como el hostelero, el agrario o la construcción.

 

La solución para que esos sectores atraigan trabajadores, por tanto, pasa porque las empresas mejoren las condiciones laborales de sus vacantes, tanto en sueldos como en horarios. Para ello, además de que el mensaje cale entre las compañías españolas, los sindicatos sugieren que se intensifiquen las inspecciones del Ministerio de Trabajo sobre las condiciones laborales de las ofertas de empleo, para asegurarse de que cumplen con los mínimos establecidos por la ley.

 

Algunas de las vacantes que se están produciendo en territorios concretos y en sectores como la hostelería tienen que ver con que no se paga lo suficiente, no hay descansos, las jornadas son agotadoras y los trabajadores no pueden conciliar su vida personal y laboral. Y es muy posible que esto pueda estar sucediendo, pero es que tenemos más de 180.000 desempleados en las islas. Unos porque no pagan lo suficiente y otros porque no quieren un trabajo que les esclaviza.

 

¿Se dan cuenta de que hay múltiples versiones de las mismas cuestiones? No nos ayudan a nada las informaciones que leemos, porque nunca entran en ofrecernos las distintas versiones, sino que depende de a quien defienden en sus postulados editoriales y que hoy vale más agradar que informar decentemente.

 

Estamos de acuerdo en que hay mucha gente viviendo de lo que siempre se ha considerado la sopa boba, pero tiene que haber una gran parte que quiera ganarse el pan con el sudor de su frente, sin que nadie se aproveche de esa transpiración en aumentar sus beneficios o que un trabajo se convierta en una especie de nueva esclavitud, tiene que haber un término medio.

 

Siempre me ha gustado el contraste y me da que hace mucho que estamos idiotizados con unas versiones que repetimos en función de lo que nos interesa. En la crisis anterior recuerdo que había mucha gente que repetía eso de que los que no podían pagar un crédito hipotecario devolvían las llaves a la entidad, hasta que alguien se informó y descubrió que con la entrega no se saldaba la deuda. Pues eso mismo pasa hoy. La gente repite como matraquilla cuestiones que nadie investiga y por eso tenemos discursos para cada momento. Lo mismo decimos lo de las colas del hambre que nos quejamos de la cantidad de gente que había en el supermercado. Y no pasa nada.

 

En fin, que las contradicciones están a la orden del día. Piensen en ello cuando no estén viendo series, por favor. Incluso cuando se dice que hay que ver qué calor hace y que así quien va a comprar unas castañas. Hace años que ya escribíamos lo tarde que llegaba el invierno o que la temperatura iba a arruinar a los que hacían mantas o abrigos.

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

Islas Canarias, 5 de noviembre de 2022.

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