EL MONÓLOGO Nº002
Los canarios, como cobayas

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José Moreno García *

 

En medio de todo lo que nos está pasado, alguien ha dicho que porqué no nos dejan a los canarios terminar con el confinamiento y movernos a nuestro aire para ver qué pasa con el coronavirus.

 

La verdad es que sólo faltaba eso, que nos fueran a tratar como cobayas de laboratorio, que nos dejaran salir para ver como se comporta un virus como el COVID-19 en una sociedad desconfinada. Hasta ahora llevamos más de un mes encerrados en nuestras casas, sin poder salir nada más que a lo estrictamente necesario, acojonados por una pléyade de agentes que nos preguntan adónde vamos, porqué y para qué, y vienen ahora unos listos a decir que podemos ser el laboratorio perfecto.

 

Por lo que me han contado, todo comenzó cuando la economista de la salud Beatriz González López-Valcárcel, habló de las Islas como laboratorio natural en el que probar qué pasaría si nos dejaran salir a todos en un territorio tan concreto como unas islas. El comentario seguro que lo hizo sin querer generar la polémica que a la postre ha trascendido. Y claro, bastó lo que dijo, como lo hizo y en un programa de mañanero de televisión para que el tema generara una “pseudo noticia” que muchos creyeron y más todavía rechazaron. Quizás porque todos estamos un poco hartos de llevar muchos días de encierro o porque ya estamos dispuestos a creernos lo que sea, lo cierto es que el argumento caló entre la ciudadanía y, unos por otros, la conversación de estos días es si seremos los primeros en salir a la calle o si esto lo harán unificadamente.

 

Y el asunto da para una polémica y para algo más. Habrá quien dirá que, por ejemplo, en El Hierro o en La Graciosa, que tienen un índice nulo de personas infectadas podrían estar saliendo a la calle, haciendo sus vidas sin tanto encierro, bañándose en la playa o con los bares abiertos. Es posible, pero no olvidemos, primero que están así porque antes han estado encerrados y segundo, que siguen aislados del exterior y así no podemos vivir permanentemente. En El Hierro se quejan de que los productos agrícolas que recolectan no tienen salida y que se les acumulan sin poder llegar a los mercados habituales. Con dos barcos a la semana y con un avión diario, la capacidad de exportación es la que es y además sus principales clientes, los hoteles, están cerrados a cal y canto. En La Graciosa pasa igual, pero con la pesca y con los que han ido convirtiéndose en habituales de la isla, alojándose en las casas que están a disposición del turismo. Por tanto, que los dejen salir a la calle no lo es todo.

 

Lo mismo podríamos decir del resto de las islas, incluida Tenerife, la de mayor porcentaje de infectados, la que presenta un panorama peor porque no sabemos siquiera el mapa real del avance del virus por una geografía variopinta en la que las medianías absorben las barriadas altas de las grandes ciudades. Si el 40 por ciento del Producto Interior Bruto está relacionado con el sector turístico, ¿de qué nos sirve salir a la calle antes que los demás si no tenemos recursos y el empobrecimiento nos rodea?

¿De verdad ustedes creen que nos dejarán salir antes, de este encierro, para ver qué pasa? Y si sale mal, con más infectados ¿qué hacemos? ¿qué futuro turístico tenemos? ¿vendrá alguien a unas islas en las que el coronavirus habita? Todo eso sería muy malo en el presente y peor en las previsiones.

 

Más de 22 por ciento de los infectados en Canarias son sanitarios que han estado en primera línea atendiendo a enfermos sin tener las medidas profilácticas necesarias, las mascarillas, los test, las batas y demás material ha llegado a las islas a cuentagotas y ha sido más por la gestión de los dirigentes canarios que por la diligencia de un gobierno central que tomó las atribuciones totales en el primer momento de la pandemia. Por tanto, ¿qué atribuciones tienen para hacer un experimento con los canarios?

 

Mientras los políticos siguen a lo suyo. En el ayuntamiento de Santa Cruz especulan con otras mayorías por la dimisión de un edil que presentó su renuncia a su acta en la subdelegación del Gobierno de Santander. ¿están a lo suyo o no? Dicen que hay otras corporaciones que entran en ese posible baile de cambio. ¿Están a lo suyo o a lo de los demás? Y añaden que en el pacto de Gobierno regional también hay tensiones a cuenta de falta de acción ante la pasividad de Madrid. No se si acabar con unas frases del poeta americano Walt Whitman que decía aquello de: “Hoy, mañana y ayer también / Las flores están muriendo como todas las cosas”.

Eso y que algunos nos miran como cobayas.

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

18 de abril de 2020

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