EL MONÓLOGO Nº021
Entre irresponsables e… incompetentes

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ENTRE IRRESPONSABLES E INCOMPETENTES

 

 

José Moreno García *

 

 

Bueno, pues ya tenemos nuevas medidas en Canarias, y son más restrictivas. Las dio a conocer el presidente del Gobierno de Canarias en una rueda de prensa, en la que apareció tenso, serio y muy preocupado por el grado de irresponsabilidad que muestran algunos en estas islas y que parece que no son conscientes de lo que nos jugamos en este momento. Estamos muy mal, la situación es para preocuparse y parece que algunos no terminan de entender lo de vivir en la “nueva normalidad”.

 

En este momento el principal foco se sitúa en Gran Canaria, isla en la que el jueves se registraron 338 nuevos casos que dieron positivos y que sitúa el número de contagios en toda Canarias en 5.868, de los que 3.124 están activos. Pero además hay que lamentar dos nuevos fallecimientos, por lo que la cifra de defunciones por la Covid-19 asciende a 171 en el archipiélago tras el inicio de la pandemia a finales de enero.

 

¿Creen que estas cifras asustan a los que no están poniendo de su parte para aplanar la curva? Ni mucho menos. Seguimos viendo imágenes en las que parece que nadie se da cuenta de los riesgos, en las que parece que no hay un mañana en algunos de los encuentros y en los que, a pesar de las campañas de concienciación realizadas, se siguen incumpliendo todos los protocolos diseñados para evitar la propagación de la enfermedad.

 

Por eso hemos llegado a este punto en el que todo se ha tornado más difícil. Por eso ya no podemos ir a un restaurante en grupos de más de diez, por eso está cerrado el ocio nocturno, por eso tenemos que llevar la mascarilla puesta siempre. He sido de los que hasta ahora he visto cómo iban ganando los que quieren imponer y recortar algunos de los derechos civiles, pero tengo que confesar que me tengo que rendir ante la evidencia de que es mejor imponer, ordenar e incluso penalizar a los infractores a que nos encontremos con una ruina económica y sanitaria.

 

Creo que en este tiempo de pandemia hay quien lo está pasando peor que el resto. Nos hemos olvidado de las otras enfermedades, de esas que siguen matando a conocidos, amigos y familiares. Ya casi no hablamos nunca de las listas de espera, de que tenemos a una parte importante de nuestra sociedad que está a la expectativa para hacerse una colonoscopia o una prueba de esfuerzo. No se habla casi nada de que, para llegar a un especialista, hasta el 14 de marzo teníamos que esperar unos seis meses en ser atendidos. ¿Cuánto se espera ahora en esa cola? ¿Qué demora tiene en estos días una operación de cataratas en una persona de algo más de 60 años? ¿Se siguen haciendo resonancias? ¿a qué hora? Antes era casi una norma que citaran a algunos enfermos de madrugada con el fin de ir quitando pacientes de ese listado. Hoy las restricciones en la sanidad llevan a que los que son llamados lo sean por casos extremos y que todos, en aras de la seguridad, ya no protestemos por el tiempo de tardanza.

 

He intentado buscar datos para apoyar las afirmaciones que sostengo en este artículo. Los datos siempre son contundentes. Ahora mismo, con una atención primaria muy restringida para todo lo que no sea COVID-19, las listas de espera para operarse en la sanidad pública canaria han aumentado, durante los seis primeros meses de este fatídico 2020, hay 2.589 pacientes que tardan menos de 6 meses en ser atendidos. Pero además se han incrementado en 2.161, los que esperan más de medio año. En total, son 25.460 personas, una reducción del 1,6% (438 pacientes menos), un bajón del 14,8 en la lista de espera de menos de 6 meses, pero la subida en la de más de ese tiempo es del 26,7%.

 

La propia Consejería de Sanidad explica en la nota en la que da a conocer estos números que «los datos del primer semestre del año no son ajenos al efecto del estado de alarma por la Covid-19 en la reducción de la actividad asistencial, si bien esta no cesó en ningún momento en Canarias, dándose cobertura a los casos no demorables, a los oncológicos y a las urgencias». Es como para añadir, ¡sólo faltaría eso! Pero vamos a intentar exponerlo más claramente. Desde el 14 de marzo, la afluencia de pacientes a los centros de salud es mucho menor, porque casi nadie se atreve a solicitar una cita presencial en un sistema sanitario que se divide entre los profesionales que no se arriesgan ante cualquiera y los que están sobrepasados por la cantidad de casos que se están presentando con los síntomas de coronavirus.

 

Por todo esto hay que apelar a la concienciación ciudadana para que la pandemia no siga expandiéndose en la forma en la que lo está haciendo. Diversos gerentes hospitalarios ya han advertido de la terrible situación a la que se enfrentan. Por ejemplo, el gerente del Hospital público de Lanzarote, José Luis Aparicio, explica que la demora media se ha incrementado por el parón en las operaciones y añade que, aunque la actividad quirúrgica se ha retomado a pleno rendimiento, “obviamente, dos meses de inactividad repercuten en todo. La mayor lista de espera era y sigue siendo la de traumatología”, y añade que otras especialidades, como la del aparato digestivo, estaban “muy bien”, pero ahora hay que añadirle la demora del parón del coronavirus.

 

En todos sitios advierten de cómo vienen las cosas. Los que tienen que ver con la economía y con la salud señalan que está siendo una especie de efecto dominó. Las tensiones hospitalarias derivadas del aumento de listas de espera ya se están trasladando a los centros de salud, porque la gente busca soluciones a sus problemas. Todos los problemas que tengan que ver, por ejemplo, con lo osteomuscular empeorarán la calidad de vida. Y eso lo saben en la atención primaria, que vuelve a quedar en la estacada, porque es casi seguro que las nuevas asignaciones presupuestarias vuelvan a concentrarse en los hospitales.

 

No hay que devanarse los sesos para concluir que una persona que espera para la implantación de una prótesis de cadera tiene una actividad física limitada. Si a eso le añadimos el tiempo de confinamiento, sin poder moverse durante unos meses, y que la lista  de espera se alarga, coincidiremos en que sus molestias y dolores aumentarán, por lo que llegará en peor estado a la cirugía”.

 

Pero es que. además, los profesionales ya han advertido que también entrarán enfermos nuevos que la pandemia ocultó y que al haberse suspendido las actividades preventivas, como los cribados de colon y mama, ahora veremos resurgir todo esto y casos que habrá que intervenir. Y ahora nos llega otra alarma, la del incremento indiscriminado de casos, la llamada del Gobierno, las restricciones públicas, los protocolos para que la enfermedad no afecte a más gente, ¿creen que así podremos recuperarnos? ¿qué pasa con los que siguen esperando? ¿Servirán estas razones para que algunos entren en razón?

 

No lo sé. Pero también me gustaría que los que tienen poder lo ejercieran para poner remedios y no para quejarse. Me gustaría que alguien pensara en aquellas personas a las que le falta la salud por problemas en general. No todo va a ser coronavirus, que es lo que parece.

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

La Laguna (Tenerife), 29 de agosto de 2020.

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