EL MONÓLOGO Nº027
El que no se consuela es porque…

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El que no se consuela es porque no quiere

 

 

José Moreno García *

 

Santa Cruz de Tenerife no tendrá Carnaval en el año 2021, es decir que no habrá cabalgata anunciadora el 12 de febrero ni el 16 de ese mismo mes será martes de Carnaval, ni los fines de semana del 13 ni del 20 se celebrará el carnaval de día que tanto éxito han tenido en los últimos años y que los grupos de esta fiesta no tendrán concursos ni saldrán a la calle a cantar y bailar sus composiciones. La próxima edición de esta fiesta ha sido suspendida definitivamente, eso a pesar de que estaban estudiando fórmulas para tener unas carnestolendas diferentes adaptadas a esta pandemia que estamos padeciendo desde, precisamente, febrero de este 2020.

 

El alcalde santacrucero, José Manuel Bermúdez, ha explicado en rueda de prensa que “en estos momentos vivimos dos urgencias. Una es la crisis sanitaria y otra la socioeconómica, que es consecuencia de la primera”, para añadir a continuación que nadie entendería que la capital santacrucera celebrara una fiesta sin gente en la calle, “que es la fuerza principal que tiene nuestro carnaval”. Y es que, claro, no se dan las circunstancias sanitarias para celebrar las fiestas como siempre, en la calle y de manera libre y desordenada, que es como siempre se ha hecho en un cuadrilátero que ha ido creciendo con el paso del tiempo.

 

No le falta razón al mandatario y era imposible que se hicieran unas fiestas en la que nada iba a ser nuevo, ni los trajes ni las letras de las murgas, ni los bailes de las comparsas ni los repertorios de las rondallas ni las puestas en escena de los grupos coreográficos. Todo iba a estar muy condicionado por las normas que imponen unas restricciones bastante rígidas con el fin de impedir la difusión del coronavirus.

 

Ya habíamos asistido a la negativa de numerosos grupos a reunirse para preparar la edición del año que viene y hay que respetar esos criterios. Y es que la responsabilidad en estos momentos nos lleva a que todos seamos mucho más cautos que de costumbre. Hay que poner todos los medios necesarios para frenar la expansión de la enfermedad. Todos debemos ser conscientes de que es la única manera de que el virus no tenga el caldo de cultivo necesario para seguir su expansión y que los contagios no sigan aumentando.

 

Es por ello por lo que las reuniones de gentes están reguladas y las actividades de masas no pueden realizarse. No podemos ir en masa a los estadios, ni a los conciertos, ni siquiera al cine. Por tanto, es imposible autorizar cabalgatas, bailes y actividades en una fiesta en la que se comparten hasta las micciones de tanta gente como se dan cita en esos días.

 

Es indudable que las pérdidas serán millonarias. El alcalde de la capital ha cifrado en más de 30 millones de euros lo que va a dejarse de ingresar. Bares, restaurantes, feriantes, hoteles, pensiones, costureras, almacenes de textil, diseñadores y un largo etcétera de profesionales que tenían en esas fechas unos días en los que facturaban más que en todos los demás días del año van a ver este año cómo desaparecen sin remisión y sin que pueda hacerse nada por remediarlo. Todo sea por el bien de no seguir difundiendo un virus que en este momento nos gana la partida y que nos obliga a repensar todo lo que hasta ahora se ha hecho en multitud.
Insisto en que lo lógico era suspender.

 

No tuvimos Semana Santa, ni fallas en Valencia, ni fiestas de mayo, ni romerías, ni la Bajada de la Virgen en La Palma, ni baile de los enanos, ni en La Gomera salieron con la Virgen de Guadalupe, ni en Pamplona los mozos y los toros corrieron por sus calles, y podríamos hacer un largo y prolijo recorrido por todo lo que se ha suspendido a lo largo de este nefasto 2020. Los carnavales de Cádiz ya habían anunciado que no tendría edición en el 2021. Hay lugares, como Las Palmas de Gran Canaria, que han anunciado el aplazamiento hasta mayo de 2021 la fiesta y que aún mantiene la esperanza de consensuar con los colectivos que intervienen en su Carnaval, “los distintos escenarios” para tener en cuenta los formatos que tendrán sus eventos centrales.

 

Una forma, como cualquier otra, de agarrarse a un clavo ardiendo para ver si pueden hacer algo para no suspenderla, sino aplazarla. Pero el Consistorio santacrucero ya ha dicho que el Carnaval tiene su fecha y no lo ve en otra época del año, una afirmación que tiene su lógica y que aquí siempre se ha aplicado, incluso cuando las llamábamos Fiestas de Invierno, para disfrazar el Carnaval ante unas autoridades que censuraban todo lo relacionado con el pecado y la carne. Por tanto, es lógica la decisión tomada por los responsables municipales de la capital tinerfeña. Lo de Gran Canaria también es lógico porque lo de allí es una cosa que se ha ido imponiendo y que cuenta con poca tradición. ¡Qué más le da cuando son!

 

Todos los días pienso en la cantidad de artistas que han dejado de trabajar, que no pueden ingresar para seguir viviendo, y que no ven la salida a esta forma de vivir en la que ha desaparecido cualquier manera de diversión multitudinaria. En el mismo plano están los feriantes, que no saben cómo reinventarse y cuyos negocios están paralizados desde el pasado 14 de marzo, fecha en la que se decretó el estado de alarma y que supuso la suspensión de cualquier feria o festejo y que los ha llevado a una inoperancia total, sin que sepan qué hacer para adaptarse a las circunstancias actuales de convivencia.

 

En ese mismo estado de inactividad se encuentran los cientos de personas que se buscaban la vida cada semana en el rastro de Santa Cruz de Tenerife y que no saben cuándo volverán a exponer sus productos en las calles señaladas para esa actividad. Todas esas personas tenían, de esta manera, un modo de subsistir e ingresaban unos pocos euros que complementaban sus escasos ingresos. Tampoco saben cuándo se reanudará ni si las autoridades tienen previsto qué hacer con esta actividad. Si eran unas novecientas personas trabajando y los que transitaban por los puestos llegaban a veinte mil, va a ser muy difícil que se establezca un plan de seguridad que proteja a vendedores y clientes en una situación como la que estamos viviendo.

 

Por tanto, son muchos los sectores que lo están pasando mal, con muchas personas al borde de un precipicio económico, del que desconocen la senda para evitar el despeñamiento y confiando en que las autoridades diseñen una solución acorde con sus problemas. De momento ha prorrogado los ERTES y hasta final de enero no debería haber problemas, lo que pasa es que al empresariado se le agota el músculo económico y, así, ya se han presentado en Canarias, solo en el mes de septiembre, 13 concursos y 50 disoluciones, lo que supone uh incremento del 117 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las disoluciones avanzan un 52%.

 

Construcción y Comercio son los sectores que más suspensiones registraron el mes pasado en Canarias, con 17 y 9 cada uno, y Hostelería lideró los concursos, con 4. Por provincias, Las Palmas sumó 1 concurso y 32 disoluciones y Santa Cruz Tenerife, 12 y 18. Estas cifras nos debería ir preparando para lo que se avecina. Estamos en el borde del acantilado y hará falta mucha voluntad y dinero para no caer. El turismo sigue sin venir, las altas instancias gubernamentales discuten sobre la conveniencia de los test para los que se aventuren a pasar unos días en estas islas. Nuestro modelo económico se tambalea y el futuro tiene los nubarrones que ya querría para si un meteorólogo de la AEMET para imponer una alerta por lluvias sin temor a equivocarse.

 

Con todo eso, ¿no es lógico discutir sobre la conveniencia de suspender los carnavales? Aunque también podríamos hablar de la conveniencia de apoyar la construcción de trenes y de tranvías. O de una Sanidad que en este momento solo mira por los contagiados por COVID-19 y que ya no recibe a sus enfermos en sus consultas, sino por teléfono, que no tiene dolencias o las aparcan para más adelante. Tengo un caso cercano que le han dado fecha para el 15 de mayo de 2022 para hacer una ecografía de la garganta por una inflamación que tiene ahora, en octubre de 2020.

 

El enfermo la padece y el médico pone los plazos, los dirigentes hacen declaraciones grandilocuentes y el sistema sigue adelante. Todo lo demás no importa, incluso que no haya Carnavales. ¿Habré estado hoy positivo?

 

* José MORENO GARCÍA
Periodista.
Analista de la actualidad.

La Laguna (Tenerife), 10 de octubre de 2020.

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