EL MONÓLOGO Nº050
Un Doble Diez en la gestión

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Pepe Moreno *

 

 

Esta semana he vivido un episodio singular que me ha enriquecido como experiencia y que me ha demostrado que las adversidades sirven para extraer múltiples conocimientos con los que seguir creciendo profesionalmente y que se van acumulando a lo largo del paso de los días.

Ha sido una semana intensa vivida en una productora de programas televisivos en la que la llegada del virus revolucionó lo que era el cotidiano quehacer. La noticia llegó sin esperarlo el lunes y a partir de ahí todo cambió. Alguien del equipo dio positivo en la COVID-19 y desde ese mismo momento comenzó una carrera en la que la incógnita sobre lo que vendría después marcaba la toma de decisiones.

 

Lo primero fue realizar pruebas de PCR a todos los miembros de la plantilla de la empresa, luego el confinamiento de todos los que fueron dando positivo, la reorganización del trabajo con los que quedaban y la planificación del programa de esa misma tarde, al tiempo que se contactaba con el administrador único de la Radio Televisión Canaria, Francisco Moreno, y con el personal de programación de la cadena para ponerles al corriente de lo que iba ocurriendo.

 

Fueron horas en los que todos pasábamos por los laboratorios para someternos a las pruebas y en las que aún no éramos conscientes de la magnitud de lo que se estaba formando. La tensa espera por los resultados, las conversaciones entre compañeros sobre las circunstancias en las que podrían haberse dado los primeros casos, el aislamiento mientras esperabas el desenlace o cómo íbamos a sacar adelante un programa de cuatro horas tras los retrasos que estábamos acumulando, conformaron unas tertulias que serían el preludio de lo que vendría después.

 

En aquellos momentos quise saber qué significaba PCR o porqué le llamamos así. Busqué hasta encontrar que, en español, significa algo así como Reacción en Cadena de la Polimerasa y que es una prueba diagnóstica con la que se busca, bastante detrás de los conductos de la nariz, un fragmento de material genético del dichoso virus que nos está atacando desde enero del año pasado y que ha causado la muerte a más de 650 canarios desde el 8 de diciembre de 2019, fecha en la que se diagnostica esta enfermedad. Pues como les decía, esta es una prueba muy específica que detecta concretamente el virus y lo distingue de otros que puedan estar cercanos. Las PCR que hoy se realizan son altamente sensibles, y aunque tengamos muy poco material genético en las vías aéreas, los detecta e indica que hay virus.

 

En esas horas en las que esperaba el resultado me dio por indagar algo más sobre estas pruebas y descubrí que el investigador que desarrolló esta prueba, el estadounidense Kary Mullis, había recibido en 1993 el premio Nobel de Química y que está considerado como uno de los avances científicos más importantes del siglo XX.

 

Pero en lo que estábamos, en la espera tensa de unos resultados. A pesar de ello seguíamos pensando en el programa, en sus contenidos y en su realización. Compañeros que comienzan a llegar después de haberse sometido a la desagradable experiencia del palito, que cuentan cómo se le han saltado las lágrimas y lo que han vivido de molesto en todo el proceso. Y empiezan a conocerse los primeros nombres de los que han dado positivo y las decisiones de que tienen que abandonar las instalaciones y confinarse en sus casas. Una tarde rara en la que la toma de decisiones era la principal baza para continuar con la labor diaria.

 

Conozco desde hace mucho tiempo a Santiago Falcón, el director ejecutivo de la productora, y sé de sus conocimientos sobre el mundo televisivo. Sé que sabe mucho de cómo hacer un producto y de cómo se rodea de gentes que le den el toque atractivo para que la audiencia lo consuma. Bueno, pues esta semana lo he descubierto como jefe preocupado por su gente. Desde el primer momento tomó las riendas de un problema que tenía que atajar con soluciones. No ha escatimado ninguno de los recursos necesarios para que todo el mundo tenga lo que necesita y ha procurado que todo el personal hiciera lo que tenía que hacer. Los positivos confinándose, los que podían trabajar que lo hicieran en los departamentos en los que podían desarrollar sus habilidades y propiciando que el ambiente fuera el más adecuado para poder salir adelante.

 

El lunes hicimos un programa preparado de antemano y a pesar de que las bajas se fueron sucediendo durante la emisión, acabamos sin mayor problema. Superamos las carencias de la presentadora, del realizador, del jefe técnico, de operadores de cámaras, regidores y algunos más. El martes ya no éramos ni la mitad del equipo. Los rastreadores mandaron a gentes a confinarse para que el virus no siguiera expandiéndose y para cercar lo más posible su ámbito de contagio. Por eso las bajas iban carcomiendo una estructura previamente establecida. Perdimos a los sustitutos y a los titulares, y cada vez se iba haciendo más difícil que pudiéramos hacer un Buenas Tardes Canarias que tiene una identidad propia en la programación vespertina de la Televisión Canaria.

 

Y Santi, como le conocemos todos a pesar de ser el jefe por excelencia, ayudado de Enrique Gutiérrez, su segundo y efectivo cargo directivo, dieron soluciones a los problemas que iban surgiendo. En combinación con la cadena autonómica, programaron que BTC durara una hora menos y que el administrador único confiara en que era posible sacar adelante la emisión televisiva con rigor. Tiraron de agenda y de conocidos para conformar un equipo técnico que supliera las carencias que el maldito virus nos iba dejando. Y así salió el programa del martes, con muchos fallos técnicos, pero emisible, por la comprensión de todo el mundo. Y el miércoles se tuvo que hacer desde la experiencia de lo que había pasado el día antes, aunque seguíamos sumando bajas.

 

El jueves el programa salió a antena con el ímpetu de que había que cumplir y además estaban las razones informativas, que nos obligaban a dar un servicio público para explicar los cambios de niveles y las consecuencias que provocarían esas decisiones gubernamentales sobre la población en general. Todo eso, a pesar de las mermas en el equipo, dio un dato de audiencia que superaba las expectativas. Para llegar a un viernes que comenzaba con más pruebas médicas, más test, que ponían de manifiesto que los que quedaban tenían el compromiso de darlo todo para que la semana fuera completa.

 

Han sido unos días en los que hemos aprendido que los equipos son fundamentales para que todo salga mejor y para que los buenos directores brillen. Esto que les he contado en este Monólogo de hoy es la intrahistoria de lo vivido en estos siete días y es el homenaje a una serie de personas que han gestionado un tiempo en la trastienda de lo que se ve cada tarde.

 

El administrador único de la RTVC, Francisco Moreno, el director de Doble Diez Canarias, Santi Falcón, solo son dos de los referentes de una gestión que ha tenido más que ver con las decisiones a tomar que con lo que hemos podido ver en la pequeña pantalla. El primero porque ha ido tomando el pulso de lo que iba pasando y el segundo porque ha sabido gestionar una crisis sin mirar en cuentas de resultados ni en gasto a realizar. Ambos, rodeados de sus equipos de dirección, han hecho posible que el telespectador solo vea el producto final, tomando medidas en beneficio de los afectados y que no se notaran en el producto final a exhibir. Y eso generalmente no se cuenta porque estamos más pendientes de las envidias y de referencias de partes interesadas que de realidades evidentes.

 

Ha sido una semana intensa y uno lo ha vivido en primera persona con todas las dudas que iba generando cada minuto. Por eso ha sido una suerte vivirlo de esta manera tan intensa y poderlo contar de esta manera para general conocimiento. Esta vez la lucha contra el virus de la COVID-19 la hemos contado, a pesar de que para algunos era más importante hacer daño que ayudar a combatirlo y que cuando ataca, cuenta con muchos aliados dispuestos a ayudar en la destrucción.

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

La Laguna (Tenerife), 20 de marzo de 2021.

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