EL MONÓLOGO Nº071
Cuentas que parecen cuentos

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Por Pepe Moreno *

 

 

Hemos oído estos días algunas voces que hablan de que en Tenerife siempre está dispuesto el “no” para algunos proyectos que aboguen por grandes inversiones, complejos y grandes edificaciones. Es lo que se ha escuchado tras la negativa de realizar una inversión de este tipo en Arico. Y es que somos muy dados a creernos todo lo que dicen. Casualmente, y coincidiendo con ello, me encontré con una noticia de Extremadura, que me trajo a la memoria que eso ya lo vivimos por aquí hace algún tiempo y que nunca se consolidó.

 

Recuerdo, de mis tiempos de “El Día por delante”, las polémicas por la implantación de un proyecto que se llamaba Eurovegas y que quería instalarse en estas islas, invirtiendo una murriada de millones y creando no sé cuantos miles de puestos de trabajo. La cosa se comenzó a gestar en 2008, pero no sería hasta enero de 2011 cuando unos inversores noruegos, con marcas blancas de pantalla, organizarían una «burbuja» en Gran Canaria. Afirmaban que realizarían una inversión de 400 millones de euros para lanzar en Arguineguín, municipio de Mogán, una especie de Eurovegas de siete estrellas.

 

El proyecto contemplaba un hotel, 80 villas de lujo, anfiteatro, un estadio para 20.000 personas, varios restaurantes, cafeterías, hospitales privados, un casino, centro de talasoterapia y múltiples instalaciones deportivas, entre otros. Aquella cosa venía de la mano del entonces ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, que hacía casi de embajador de la idea que todavía estaba muy en embrión.

 

El ministro, que entonces aún no sabía que tenía cuentas en Panamá y otros territorios en los que la palabra “impuestos” no existía, llegó a decir que “le gustaría que hubiese más proyectos como el complejo de ocio y juego Eurovegas, especialmente en Canarias para poder diversificar”, y valoró el proyecto del magnate Sheldon Adelson porque “comporta instalaciones hoteleras totalmente distintas a las que hay en España” y por su “fortaleza” para el turismo de conferencias y congresos, ya que la capacidad de algunos hoteles para este tipo de eventos rondará entre las 4.000 y 5.000 personas”.

 

Eso sería antes de la pandemia, porque hoy ya me dirán. Pero, es más, aquella propuesta la encabezaron políticos y empresarios y metieron presión al Gobierno que, en aquel momento, presidía Paulino Rivero.  Por el contrario, el entonces consejero de Economía, Hacienda y Seguridad del Gobierno de Canarias, Javier González Ortiz, consideraba ‘difícil’ que Eurovegas pudiera establecerse en el archipiélago, “ya que plantea unas condiciones que son difíciles de asumir en un estado como el actual, y no sólo en Canarias, sino también en el conjunto del país, en tanto en cuanto conllevarían el establecimiento de un estado aparte para poder llevarse a cabo”.

 

Bueno, pues aquello que hablaba de que en la primera fase se crearían 20.000 puestos de trabajo sólo en construcción y más de 72.000 en servicios hasta 2016, se quedó en nada. Ni se construyó en Canarias, principalmente en Gran Canaria, que era donde habían encontrado políticos defensores del proyecto, empresarios que querían unirse e instituciones que estuvieran dispuestas a sacrificar parte de sus ingresos por impuestos con tal de llevar a cabo esa inversión.

 

Luego, pasado el tiempo, nos enteramos de que un medio de comunicación finlandés ganó un premio por la investigación llevada a cabo por unos periodistas que demostraron que Eurovegas era un fraude.  Por lo visto, el proyecto se llamaba «Kokoon». Estaba destinado a ser la operación turística más lujosa de Europa. Intoxicó a los alcaldes de San Bartolomé de Tirajana y de Mogán, al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Gran Canaria.

 

Afirmaban que si en las islas no se aceleraban los permisos se irían a Marruecos. Lo cierto es que en un proyecto que se valoraba en 400 millones de euros, de aquel entonces, no se movió ni una piedra. En su ruta para que en Noruega y Reino Unido vieran que la cosa «se movía» visitaron al Cabildo de Gran Canaria, al Ayuntamiento de Mogán y San Bartolomé de Tirajana.

 

Cambiaron el nombre de una sociedad limitada a Kokoon Gran Canaria con sede en San Bartolomé; pero sin socios locales para evitar controles. Fueron recibidos por todos los líderes locales e insulares. Hasta tal punto llegó la presión que hubo una declaración plenaria en el Cabildo de Gran Canaria para expresar el respaldo sin reservas a la idea del proyecto Kokoon. Una medida con la que se pretendía declarar de interés general el plan inversor para sortear barreras técnicas de protección al suelo del Gobierno de Canarias. Y resultó una estafa de considerables dimensiones.

 

En Extremadura también se denomina Eurovegas un macroproyecto que la compañía Cora Alpha, dice que va a realizar con una inversión de 11.900 millones de euros divididos en tres fases. De todo esto, todavía no hay nada, y los plazos corren. Y eso a pesar de que la Junta de Extremadura les dio facilidades. Las últimas noticias de la empresa son que tenía hasta el 30 de junio de este año para presentar el Plan de Ordenación Territorial de Gran Instalación de Ocio, pero pidió una prórroga de tres meses que le ha sido concedida. De momento un “fiasco”.

 

Pero ¿a qué viene esto ahora? ¿es un síntoma de la edad recordar otros tiempos? Pues podría ser, pero no. Viene a cuento de que recientemente el Gobierno de Canarias acordó rechazar el mayor complejo turístico proyectado en Tenerife. El Consejo de Gobierno desestimó la modificación del planeamiento urbanístico necesario para que se pueda construir el gran centro de lujo en Punta de Abona, en el municipio de Arico, compuesto por cuatro hoteles de cinco estrellas con 2.985 plazas, un gran parque recreativo, un balneario de talasoterapia y un centro comercial, y para el que estaba prevista una inversión privada de más de 360 millones de euros.

 

Las principales razones esgrimidas por el Gobierno canario para frenar esta mega obra tienen que ver con la protección de la naturaleza de esta parte de la Isla y porque «incumple la determinación del Plan Insular de Ordenación relativa al ámbito de implantación de los usos turísticos». Y como siempre, los que defienden este tipo de proyectos nos hablan de creación de puestos de trabajo. Según se apunta en la memoria de la obra, “Punta de Abona tiene previsto generar 1.550 empleos directos (más cientos indirectos), de los que entre el 50% y el 70% son para el mercado local. Está planeado que se desarrolle en 1,78 millones de metros cuadrados, de los que 300.000 (el 17%) son de uso hotelero (cada hotel ocupará entre 62.000 y 81.000 metros cuadrados), más 400.000 para un paseo litoral, 560.000 metros cuadrados para un espacio de regeneración ambiental y otros 50.000 para plazas y parques públicos, además de equipamiento comercial y recreativo”.

 

Y claro, la tenemos liada. A los ecologistas diciendo que todo eso no es posible y a las instituciones, entre las que se encuentran el Cabildo de Tenerife y el propio Ayuntamiento de Arico, defendiendo a capa y espada un proyecto como este que sería, dicen, “estratégico” para la isla y para una zona como esa.

 

No sé si es bueno o es malo parar este tipo de proyecciones de futuro. Lo cierto es que todo comenzó hace mucho tiempo, cuando Alberto Giacomini visitó, con su esposa, Tenerife y en concreto, a bordo de un taxi, descubrió la costa de Arico. Ese paisaje «lo cautivó». Especialmente a su esposa. A ella le prometió que en el lugar edificaría un hotel en su nombre y adquirió terreno situado entre el faro de Punta de Abona y las casas de Los Abriguillos. El empresario recibió la autorización del Ayuntamiento de Arico para levantar un complejo hotelero para 2.900 camas «a pie de playa». Ahora todos aquellos sueños han quedado reducidos a unos legajos para recurrir el rechazo administrativo. Lo lógico sería pensar este tipo de decisiones.

 

No sé si los tiempos actuales, con tantos negocios -en los que incluyo los hoteles- en venta es bueno iniciar o proyectar estas mega obras. ¿Hay gente para venir a estos hoteles? En plena recesión económica, con mucho del sector servicios todavía paralizado no sé si hay músculo para creer en este tipo de macroproyectos y, sobre todo, ¿hay sitio para más hoteles? ¿Volverá a ser el mundo el mismo cuando se acabe la pandemia? ¿Volveremos a viajar en masa a los sitios de moda?

 

Estoy convencido que a todos nos ayudará ser prudentes en estos tiempos. Ya hemos visto como en el pasado nos dijeron lo bueno que iba a ser, por ejemplo, el muelle de Granadilla, la de puestos de trabajo que iba a generar e incluso en el asunto de las comunicaciones y hoy languidece casi olvidado después de una inversión multimillonaria, o la central de ciclo combinado en el mismo término municipal o…

 

No sé si la unión de los ejemplos que he puesto tiene relación, pero da que pensar y no estoy con los del “no”, pero a lo mejor hay que echarle una pensada a algunas cosas que hoy nos venden desde los millones de inversión o la cantidad de puestos de trabajo. ¿Hay sitio para todo? Tengo un amigo que se dedica a eso de la economía y que me repite que “todo lo que no son cuentas, son cuentos” y hay algunas que aplicando la lógica actual tienen pinta de ser eso mismo.

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

La Laguna (Tenerife), 14 de agosto de 2021.

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