EL MONÓLOGO Nº079
El futuro depende de todos

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Por Pepe Moreno *

 

La semana pasada escribía el artículo desde La Palma, isla hasta la que me trasladé como consecuencia de la erupción volcánica de Cumbre Vieja y esta semana escribo desde alta mar porque la llegada de cenizas ha provocado la cancelación de los vuelos en Tenerife Norte procedentes de todas las islas y el caos aéreo ha hecho que tengamos que volver a mirar al mar y que los barcos nos trasladen si los aviones no pueden.

 

La verdad es que nunca me había pasado eso de que los ferrys no aceptaran más pasajes de gente, no de vehículos -que uno entiende que las bodegas tienen la capacidad que tienen- pero que para las personas el aforo era ilimitado. Pues por primera vez he visto que no es así y que no todo el mundo podía embarcar.

 

La erupción del volcán en La Palma está dejando una serie de vivencias en todos nosotros que son nuevas y que motivan una manera de hablar y de contar esta crisis. Lo mismo pasa con algunas cosas que hemos adoptado como forma de vivir. Movernos entre islas se ha convertido, para algunos canarios, en algo cotidiano que hace que coger un avión de cualquiera de las compañías canarias sea un acto normal como subirse a una guagua o al tranvía. Ir de una isla a otra, gracias a esas empresas de transporte aéreo, es hoy algo normal.

 

¿Quién no tarda una hora en llegar de su casa a su lugar de trabajo? Bueno pues hay quien lo hace todos los días cogiendo un avión para llegar hasta su puesto. Eso se ha conseguido por las frecuencias que nos ofrecen los aviones y por las tarifas con las que hoy podemos movernos. Lo que no quita para que sigamos pensando que debe ser muy cansado hacerlo, aunque no sea así.

 

Pero a lo que iba, a lo del volcán en La Palma, que sigue sin nombre por mucho que un grupo de comunicación quiera bautizarlo, que continúa marcando casi la agenda de mucha gente y provocando muchos daños materiales en una isla y en unas poblaciones que no sabían que estaban en el trayecto de una lengua de lava que arrasa todo lo que no se mueve en su discurrir.

 

De momento, la superficie afectada llega a las 1.200 hectáreas y ha aumentado en más de 50 por la bifurcación que se ha producido en las últimas horas y que ya se encuentra cerca de la costa, manteniendo el ancho máximo de la colada en 1.250 metros, por lo que el desbordamiento de la parte baja de la colada ha continuado su avance hacia el sur y se encuentra ya sobre un barrio de plataneras y otros cultivos llamado El Charcón, fijado en la fajana que produjo la erupción del volcán San Juan en 1949, y que se encuentra a unos 150 metros del mar.

 

Este flujo de magma rellenaba anoche huecos y estaba buscando cabeceras de pequeñas cuencas, aprovechando los cambios de pendiente y creciendo también en altura, lo que hace pensar que se pueda unir, más adelante a la colada principal. Este recorrido ha dañado principalmente la zona agrícola que ya alcanza las 120 hectáreas de cultivos, la mitad de ellas de plataneras (59,39 ha), seguido por viñas (33 ha) y aguacate (7,39 ha), entre otros.

 

En este recorrido hay edificaciones que han sido dañadas total o parcialmente y no hay variación en los kilómetros de carreteras afectadas, con un total de 26,47 kilómetros, de los cuales 5,63 corresponden al municipio de El Paso; 17,13 a Los Llanos de Aridane y 3,71 a Tazacorte. Pero esto es lo nuevo porque anteriormente, la lava se ha llevado por delante más de mil edificaciones de las que oficialmente solo aparecen en el catastro unas 760 aproximadamente.

 

Miles de damnificados que en este momento se acogen en casas de particulares, hoteles y caravanas. Hablar con ellos conlleva tener una fuerte impresión y un nudo en la garganta porque han perdido su vivienda, sus recuerdos y convertirse en unos desarraigados que en estos momentos no pueden ni siquiera elucubrar como será su día de mañana. Y es que han perdido todo y para muchos de ellos ni siquiera podríamos decir que pueden comenzar de cero, porque no tienen, desgraciadamente, ciclo vital para ello. Gentes acostumbradas a vivir en un entorno rural, con sus costumbres de cuidar animales o de manejar sus cultivos y que ahora estarán abocados a vivir en un piso de 80 metros cuadrados sin todo eso que comporta hacerlo en un ambiente que le proporcionaba otra forma de vivir.

 

Y esto es lo que hay, adaptarse a la nueva realidad. Se han perdido cultivos de plátanos, de aguacates, de frutas tropicales, de viñedos o de un montón de explotaciones ganaderas que no se podrán recuperar, entre otras cosas porque no hay sitio. Por ejemplo, la gerente del Consejo Regulador, Eva Hernández, aseguraba días pasados que la mayor de las preocupaciones en estos momentos es la situación por la que atraviesan los vecinos afectados, que califica de dramática, explicando que son muchos los viticultores que han perdido sus viviendas, cuartos de aperos o bodegas tradicionales.

 

Para todos ellos, el impacto emocional será importante en un sector muy arraigado a la tierra. Es tanto lo que se ha perdido que ahora mismo es muy compleja la cuantificación económica, ya que además de los daños que haya podido provocar el transcurrir de las coladas de lava en su recorrido, sepultando a su paso parcelas de viñedos, así como muchas construcciones que eran pequeñas bodegas familiares, antiguas o de nueva construcción; y por otro están los daños que haya podido provocar la ceniza volcánica.

 

Según los datos ofrecidos hasta ahora, de las 485 hectáreas de viñedo que hay inscritas en el Consejo Regulador de La Denominación de Origen de Vinos La Palma, al municipio de El Paso corresponden 45 hectáreas ubicadas en su mayoría, en los parajes de influencia y afectados por la erupción: Cabeza de Vaca, Tacande, Montaña Rajada, Los Pelaos, Llano de Tamanca, Romanciaderos etc. También se ubican en este municipio dos de las 21 bodegas acogidas a La Denominación de Origen, si bien una de ellas se encuentra fuera del área de afección de la erupción.

 

Por su parte, en el municipio de Los Llanos de Aridane se encuentran unas 20 hectáreas de viñedo, muchas de las cuales se encuentran en los parajes de Cuatro Caminos, Las Manchas de Abajo, -donde se encuentra la Casa Museo del Vino-Tamanca, Todoque, Callejón de la Gata etc. En cuanto a las variedades cultivadas en la zona mayoritariamente con Listán blanco seguido del Negramoll, aunque existen otras muchas variedades en menor cantidad; que en algunos casos podemos estar hablando de cepas centenarias y en otros de nuevas plantaciones.

 

Pero también preocupa la afección de las cenizas sobre los racimos de uva. Según me cuentan algunos de los afectados, el día anterior a la erupción, algunos viticultores se encontraban realizando la vendimia en Cabeza de Vaca, el resto de las zonas de ambos municipios ya estaban casi recolectadas. Se han tenido que suspender la entrada de uva en las instalaciones y varias bodegas están incomunicadas por los cortes de las vías de comunicación a causa del paso de las coladas de lava por la LP2 que imposibilita acceder a la misma desde Los Llanos de Aridane, teniendo sus propietarios que desplazarse por la carretera de la Cumbre y esperar largo tiempo en el corte de la carretera desde Fuencaliente al Valle a la altura de Jedey dificultando mucho cualquier tarea que quisieran realizar. Son las otras consecuencias de esta situación.

 

El Gobierno Central ha elaborado un plan que ya ha dotado de casi 210 millones de euros, nuestro Ejecutivo, el presidido por Ángel Víctor Torres, está sobre el terreno viendo cómo puede ayudar a tanto damnificado y para ello ya ha comprado una serie de viviendas que entregará antes de que acabe este mes de octubre, el Consorcio de Seguros ha repartido 3,7 millones de euros entre los primeros que han presentado sus papeles, los Cabildos canarios dicen que entregarán un fondo común al de La Palma para que se recupere la economía y ayudar a los que lo han perdido todo.

 

El pueblo llano ha recaudado más de tres millones para los habitantes de los ayuntamientos más afectados y así un sin fin de ayudas que se irán conociendo poco a poco. Y todo esto con el maldito volcán aun echando lava y provocando daños impensables hace solo un mes. Todo se está moviendo para paliar los estragos de un magma que aún está a temperaturas que hacen imposible otra cosa que no sea ver, impasiblemente, el mal que se está causando. Pero lo más importante de todo esto es que, cuando se baje la temperatura, cuando la lava no sea incandescente, todo esa atención y preocupación de hoy desaparezca y dejemos a miles de compatriotas sin saber qué será de su vida.

 

Ya se ven las luces del puerto a través de los ventanales de este barco. La reflexión de hoy es que no nos olvidemos de todos ellos, que sigan estando presentes y que les sigamos prestando la atención necesaria para que su futuro no sea tan negro como el manto que hoy cubre el campo palmero. La Palma tiene que seguir siendo la isla bonita y sus gentes han de seguir teniendo sueños en vez de pesadillas. No nos olvidemos de eso, por favor.

 

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

La Palma, 9 de octubre de 2021.

 

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