EL MONÓLOGO Nº083
El volcán divide La Palma

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El volcán sigue dividiendo La Palma

 

Por Pepe Moreno *

 

Otra vez les escribo desde La Palma, y han sido unos días muy interesantes en todos los aspectos. He visto el volcán de Cabeza de Vaca desde varias dimensiones diferentes y en todas ellas enseña algo nuevo. Desde el lunes, día de Todos los Santos, con el recuerdo de los que se han ido, los que descansan en los campos santos de todo el mundo y que, aquí en el Valle de Aridane, hay algunos que no han podido recibir la visita de sus allegados porque están amenazados de la llegada de la lava y por tanto se encuentran en la zona de exclusión y nadie puede acercarse.

 

Son los casos de los cementerios de Las Manchas y de Los Ángeles que ese día sólo pudieron recibir el homenaje que les realizaron desde el aire e incluso de forma institucional con una corona de flores que depositaron unas pocas autoridades locales y los miembros de la Unidad Militar de Emergencias que idearon la operación.

 

Ese día, la alcaldesa de Los Llanos, Noelia García, ideó un monumento al que llamó el Rincón de la Memoria, que instaló en la misma plaza, delante de la iglesia de Los Remedios, en pleno centro urbano, en el que se encontraban en unos paneles todos los nombres de los que reposan en las necrópolis cercadas por el magma que invade esa parte de la geografía palmera.

 

La tarde del lunes fue emotiva por la cantidad de gente que vi que llegaba allí y buscaba el nombre de los suyos para tener un momento de recogimiento para elevar una plegaria, o un recuerdo, o un pensamiento dirigido hacia el infinito y con el que paliaban la ausencia y la falta de un enrame en un día tan especial. Algunos depositaban unas flores, otros una vela y los más se recogían en ese momento tan especial en el que sobran las palabras y falta el aliento.

 

El templo está cerrado por obras desde hace cuatro años y sobreponen la fe con una carpa, detrás de la plaza, en la que se ofician los actos religiosos. Ese día hubo hasta tres misas, una de ellas presidida por el obispo de la diócesis, el también palmero Bernardo Álvarez, que dijo en su homilía la necesidad de encontrar el momento de retiro que signifique el reencuentro con la doctrina y la manera de seguir teniendo el recuerdo de los más queridos.

 

Allí había gentes de todos los estratos sociales y juntos buscaron esos instantes en los que somos iguales. Estoy seguro de que cada uno tuvo sus recuerdos e incluso encontraron el momento de pedir para que acabara todo lo relacionado con el volcán y el sin vivir que está realizando. La Plaza de España de Los Llanos tenía un empaque especial mientras sonaban acordes de piano y violín de fondo.

 

Había mucha gente que miraba los paneles con los nombres de quienes se encuentran enterrados en el cementerio de Los Ángeles y cuando el nombre anhelado aparecía en sus ojos, se les dibujaba una de esas sonrisas amargas de quien se alegra sin contentarse realmente, de quien se siente aliviado sin estarlo, de quien encuentra a los suyos pese a que están ya muy lejos, y susurraban eso de: «Ya te encontré, papá».

 

Un beso volado, una mirada al cielo y una pequeña oración bastaba para recordar en este día tan especial. Al terminar, el rugido de telúrico le devolvía a la realidad y, ante el incremento de la ceniza que caía desde el cielo, abrían sus paraguas y seguían su camino. Se entrecruzaban los diálogos al pie de las baldas o se buscaba la ayuda de alguien que ayudara a la localización. Y después mucho silencio, mientras el volcán seguía con su tremor en la lejanía.

 

Fue un día triste y diferente, pero fue una vivencia de esas que no se olvidan y que sirven para atesorarla como algo que debe conservar el subconsciente en un lugar de la memoria para refrescarlo con las palabras de vez en cuando.

 

El martes fue diferente en todos los aspectos. El día amaneció con los aires de división que tanto temían algunos y que significaba que todo lo que se había dicho de la unión de los afectados pasaba a mejor vida por la incontinencia de algunos, la desesperación de otros o la impaciencia de unos pocos que se desesperaban por la inacción y la burocracia de la parte política. Ese día se comenzaba con el Registro Único de los damnificados que se abría en la Casa Massieu, también en Los Llanos, y que iba a recoger los papeles de todos los que habían perdido sus sueños o sus esfuerzos en la amplia zona devastada por la lava del volcán.

 

Las historias que podían oírse en los pasillos conmovían. Familias enteras que lo habían perdido todo y que hoy se hacinan en las paredes de un conocido o de un familiar. Cargados de papeles, de carpetas que contenían el esfuerzo de toda una vida y que hoy solo son escrituras de unas propiedades que no existen, o legajos con los que poder describir lo que ya está debajo de un monstruo que sigue destruyendo casas, fincas, negocios, apartamentos, bodegas o miles de construcciones que un día conformaron barrios populosos como Todoque, La Laguna, Camino de la Gata o tantos otros como habremos oído hasta hoy en los informativos y en las crónicas mediáticas que nos han descrito los profesionales que desde La Palma nos han relatado el ansia destructora de las distintas coladas de lava en estos 48 días que han transcurrido de la erupción volcánica en la isla bonita.

 

Ese día descubrimos que la ansiedad política podía ir por un camino y la necesidad de tantos afectados por otro. Ayuntamientos que anunciaban que al día siguiente comenzarían a repartir el dinero de unas cuestaciones populares que nadie pidió pero que están en las cuentas corrientes de varios bancos con el objetivo de ayudar. Una corriente decía que muy bien, que para eso está el dinero recaudado, que hay gente que lo está pasando mal porque no solo han perdido el lugar en el que vivían, sino que tampoco tienen el modo con el que se sustentaban ni las previsiones que en su día hicieron para complementar sus emolumentos.

 

Pero el volcán aún no ha terminado y los afectados crecen cada día. Solo el miércoles fueron destruidas otras 256 casas y fincas. ¿Qué hacemos con los que pierden sus modos de vida después del reparto? ¿Recibirán menos porque ya no hay tanto? Pero también debemos tener en cuenta que hay familias que no tienen de qué vivir, que no cuentan con un euro en sus bolsillos y que el panorama de futuro es una incógnita. A ellos también hay que darles una respuesta pecuniaria urgente. Es una dicotomía de difícil solución.

 

Y si los políticos están ya desunidos, las gentes, las plataformas de damnificados también. Por eso en los días siguientes de lo que más se oyó hablar fue de estos asuntos mucho más terrenales que de erupciones y de coladas.

 

Ayer mismo vino, por sexta vez en lo que llevamos de crisis por el volcán, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien dijo en la rueda de prensa que toda España está con La Palma, a la vez que destacó el extraordinario trabajo de los servidores públicos, equipos intervinientes, dirigentes y personal científicos, que muestran cada día su profesionalidad y dedicación, convirtiendo a La Palma en un ejemplo de unidad.

 

También anunció que esta semana serán transferidas las ayudas para los sectores agrícola y pesquero por un importe de 18,8 millones de euros y la aprobación en el Consejos de ministros del próximo martes de la exención tributaria de todas las ayudas públicas que se destinen de manera directa a los afectados de la isla, en lo que respecta a la destrucción de viviendas o de cualquier tipo de edificaciones.

 

Pero es que, además, estas ayudas se suman a las indemnizaciones abonadas hasta la fecha por el Centro de Compensación de Seguros; en total, más de 21 millones de euros destinados a cubrir necesidades urgentes en materia de vivienda, automóviles, comercios e industrias. O sea, parece que el dinero está llegando, pero ¿a sus necesitados destinatarios en tiempo y forma?

 

El Cabildo palmero también anunciaba bonos de guaguas gratis para todos los afectados, los ayuntamientos dicen que ya disponen de los primeros listados para entregar sus primeras cantidades, aunque algunas de ellas ya han repartido miles de euros, la compañía Binter se ha sumado con vuelos gratis para los estudiantes afectados y ya están en la isla las primeras 30 casas prefabricadas cuya instalación comenzará en los próximos días, aunque dicen que necesitarán entre tres y cuatro meses para que pueda ser ocupadas.

 

Es decir, la urgencia está siendo tratada, pero las necesidades son muchas. El volcán se come todo lo que no se mueve que esté en su trayecto, pero las voces de los discrepantes se oyen más que los que esperan una respuesta. ¿A quién le hacemos caso?  Lo dicho, el volcán está provocando una herida en la geografía que habrá que plasmar en los nuevos mapas.

 

Pero también está provocando unas divisiones que, en muchos casos, lleva la enseña de lo político, aunque hay que tener en cuenta que hay gente que busca recomponer algo de lo que tenía y que ahora yace devorado por una de las coladas que salieron de la boca de la dichosa erupción. Todos tendrán razón, pero la división es evidente.

 

* José MORENO GARCÍA

Periodista.

Analista de la actualidad.

 

La Palma, 6 de noviembre de 2021.

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