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Ramiro Cuende Tascón *

 

 

Se podría titular, “Y vuelta la burra al trigo”, pero no es mi pretensión ofender a nadie, tampoco a los borricos. La expresión se utiliza para expresar hartazgo y fastidio frente a algo que se repite en numerosas ocasiones, como por ejemplo una acción o argumento que para la parte que la sustenta, sin que el o los activistas modifiquen un coma su discurso; incluso repitiéndolo cuando no se tiene razón, o lo que es peor no se aceptan las reglas, las leyes que rigen nuestras relaciones y actividades mientras no se cambien por otras; que a poder ser mejoren las anteriores. Y esto es lo que pretenden determinados activistas, siempre similares o los mismos, con alguna que otra variante por peligrosa que sea.

 

Ese hartazgo es exactamente lo que está ocurriendo en buena parte de la sociedad: empacho y empalago con temas que se repiten a modo de mantras por respetables personas que hacen de su capa un sayo; es decir “en este caso grupos que obran a su libre albedrío y con libertad en asuntos que creen que solo les atañen, pertenecen o preocupan a ellos”. A modo de salvadores de la verdad infinita, custodios del templo, como si el mundo no se transformara para bien o para mal por la acción de la humanidad. Pero por más que pese se transforma con base en unas normas pactadas y aprobadas por las personas elegidas para representarnos y legislar sobre nuestras existencias, quiero pensar con el mejor propósito posible.

 

No sé si estoy envejeciendo mal o que algo se me está escapando en esta etapa de mi vida. Igual no, pero es una posibilidad. Me excitan determinadas noticias cuando tengo conocimiento de ellas; por una parte, me exasperan, y por otra me tambalean el ánimo. Por poner un ejemplo hace unos días me enteré que se había creado, yo pensaba que se había creado de in illo tempore, igual no por los mismos, pero sí con un propósito similar, la “Internacional Progresista, llamado a la acción”, el 13 mayo, 2020.

 

Desde Noam Chomsky hasta Arundhati Roy o la Fundación Sanders entre decenas de intelectuales, llaman a unir, organizar y movilizar fuerzas progresistas ¡Fíjese usted hasta la señora Arundhati Roy!, arquitecta por la Universidad de Delhi, pero conocida como escritora hindú comprometida con la defensa de la naturaleza y de la igualdad. “El Dios de las pequeñas cosas”, la colocó en el mundo. Tras 20 años vuelve con “El ministerio de la felicidad suprema” ¿No hay demasiadas referencias a su activismo social? En una entrevista Javier Martín del Barrio le preguntó ¿Por qué nunca ha militado en un partido? A lo que respondió que un partido sí la convertiría en una persona sin voz. Ahí es nada.

 

Mi reflexión es que a estas alturas de la misa, aunque nunca es tarde si la dicha es buena, se vengan a dar cuenta de que el mundo y nuestra existencia en él, siempre o casi siempre, ha sido un solemne desastre, y que esto de la pandemia es un suceso más de los que suceden en el mundo todos los días, con la diferencia de que ha tocado los cimientos del gran primer mundo que parecía intocable, mientras en el resto la debacle es de armas tomar y a todos estos llamados progresistas les importa un comino ¡entiéndaseme!

 

Yo desde aquí propongo hacer un cambio que igual empezaría a despejar tanto tenderete económico e ideológico, que creo conocer a fondo, y casi me hace gracia por como hace de nosotros auténticos títeres. Ya ha tiempo que me di cuenta que las ideologías cuando se unen a las personas generan procesos más propios de los que producen los esporozoos en los humanos que lo que se pensaba que producían. Por ejemplo, la especie “Toxoplasma gondii”, produce infecciones diseminadas, debido a la ingestión de cistos que genera contaminación fecal. Yo ya solo creo en las personas, y desde el respeto a las demás, no en todas. Las escucho, pero no me atrae el contagio excrementicio.

 

Creo que debemos cambiar la terminología, y, empezar a hablar de seres humanos y de seres inhumanos, de personas de bien y de personas de mal, porque detrás de la bandera del progreso hay gente de todas las ideologías, con excepción de las que practican los fascismos que se tocan por la espalda; de derechas y de izquierdas, populistas o conservadores a los que les pasa lo mismo, pueden ser de izquierda o de derechas. O lo que es un ejemplo palmario de lo que expongo es el Peronismo, llegó a decir ante sus fans: “Procedemos a poner de acuerdo al capital y al trabajo, tutelados ambos por la acción directiva del Estado”, dijo Perón en uno de sus históricos discursos, era capaz de jugar en dos equipos a la vez, arbitrando él.

 

Cada día tengo más claro que la vida debería depender más de las personas, y no tanto de acrónimos, y personas agazapadas tras todo tipo de siglas, a las que solo respetan cuando les toca la pedrea.

 

Cuando empecé este artículo estaba pensando en la movida que un grupo de personas han montado en defensa o ataque; de un paraje natural o de un hotel de 5 estrellas de lujo, por lo que he leído que se está construyendo, a mi entender en un suelo con todas las bendiciones legales. Yo soy de los que cree que en los juegos de mesa no se pueden cambiar las reglas a mitad de la partida, que es lo que en ocasiones se pretende por personas que para según qué cosas; territorios, paisajes, lugares y algún que otro capricho. Curiosamente no defienden con la misma pasión cosas similares o incluso peores.

 

Nunca olvidaré el maravilloso paisaje que resultó de la lucha por no atravesar nuestros montes con torres de alta tensión, protesta a la que me sumé pensando que se soterrarían las líneas en paralelo a la autopista, ¿qué quedó de aquello?, un ejemplo de land art con inmensas torres de alta tensión que acompaña nuestra visión a lo largo de la autopista del sur que nunca debió sustituir a la querida carretera vieja, ¡las cosas de la modernidad!

 

Creo que el hotel, de no se sabe quién, se debe construir, porque es bueno para Granadilla y para nuestra economía, más en los tiempos que vivimos, y siempre apostando por la calidad y la sostenibilidad. Pienso que el expediente está en regla, y además de que el Espacio Natural de Montaña Roja, que la envuelve y lo limita con la playa de La Tejita está claro. Un logro resultado de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, que modificó la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias que regula la ordenación de los recursos naturales del Archipiélago. Como se ve en la foto, hay dos caminos, el de la legalidad frente al de la ilegalidad, cada uno lleva a distinto lugar, en cualquier caso, voy a seguir apostando siempre por la seguridad jurídica frente a la inseguridad de la plaza pública, más propia de la edad media. No sigan subiéndose a las grúas, solo es flor de un día, que sí que podría no tener solución.

 

Ya lo escribió Ernesto Sábato: “Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza”.

 

Ya está parada, ¿y ahora qué? 70 trabajadores a la calle, una obra privada, murada y parada. Y unos empresarios virtuales que van a defender lo suyo, igual nos cuesta dinero. El que no vuelve es Magallanes.

 

* Ramiro CUENDE TASCÓN.

Arquitecto

Socio de CGA Arquitectos

Co fundador-propietario de Cuende y Gutiérrez Asociados S.L.P. – Arquitectos.

 

Santa Cruz de Tenerife, 8 de julio de 2020.

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