Espejito, espejito…
y las redes sociales

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Susana Isoletta Cruz *

 

 

Y ahora…, ¿qué?

 

¿Qué hacer con las fotos retocadas hasta el infinito que te devolvían una imagen maravillosa?

 

Tienes muchos álbumes en tu móvil, te ves estupenda, puedes manipular tu rostro y silueta como una fotógrafa consumada.

 

Con ellas te identificas, esa eres tú: la reina de las fantasías.

 

Día tras día, con ese aburrido uniforme de la empresa evitas mirarte al espejo. Comentas entre risas a tus compañeras que el modelito carcelario de antaño era más sexy.

 

Sentiste miedo cuando quisieron colgar en las redes la foto del grupo en Navidad. Rápida como un rayo, corriste al lavabo con la excusa de un repentino malestar. Por nada del mundo saldrías retratada con esas horribles gorritas.

 

¿Qué hacer sin las imaginativas historias que publicabas en las redes? La estancia en el hotel modernista, los días otoñales en el balneario de aguas transparentes.

 

Por supuesto, sólo habías accedido a las escalinatas de la entrada y en ocasiones, al hall.

 

Conseguías captar la atención de más de un señor interesante. Convocabas a chicas y chicos y organizabas quedadas en bares y lugares agradables. En ocasiones el grupo se esfumaba a los pocos encuentros, lo fundamental para seguir manteniendo la imagen de chica mona y líder que deseas en las redes.

 

Nada de contar penas, ni conflictos con la familia o los amigos. Nada de airear los fracasos románticos. Todo buen rollito, aperitivo estupendo, lugar agradable. Por la noche y en verano, alguna terraza con buena música es lo ideal. Luego lo cuelgas, pides el me gusta y adelante.

 

Pero desde hace un año se ha acabado todo. Aunque con algunos pequeños espacios de libertad, vives en una cárcel: no puedes echar mano de tus mágicos recursos de fotos, retoques, ropa. Hasta has pensado en acudir a alguna fiesta semi secreta e ilegal, pero es demasiado arriesgado.

 

“Mi otro yo”, te decías ti misma. Raquel bis, la fantástica. Una especie de super-woman que mágicamente cambia su aspecto al entrar en el vestidor y dar rienda suelta a los potingues de maquillaje. Con un fondo adecuado, con una luz precisa, se te ve mucho más estilizada, más esbelta, se estira tu figura. Eres muy fotogénica. Si bien la naturaleza no te ha bendecido con la belleza y las formas voluptuosas, la tecnología, ¡bendita ella!, proporciona sobradamente los recursos necesarios para la transformación.

 

Los rigores y restricciones que ha impuesto la pandemia te han forzado a bajar de golpe a la realidad. Ante tus familiares encuentras poco sentido la metamorfosis, ellos conocen directamente a la Raquel imperfecta (humana, diría yo) que no quieres ser.

 

Hace pocos días te sorprendió mamá en una sesión de maquillaje y se burló. “¡Aún falta mucho para el carnaval, muchacha!”- Subiendo la voz y con mucha sorna- Siguió haciendo comentarios en voz alta y riendo, se enteró tu padre, tus hermanos. Sentiste deseos que la tierra se hundiera bajo tus pies.

 

Sus palabras fueron como un cubo de agua helada en pleno rostro; nunca habías experimentado el sentimiento de ridiculez con tal fuerza.

Pasan las semanas, miras el calendario y esperas impaciente que las restricciones de bares vayan cediendo, pero, por el contrario, a medida que avanza el invierno las puertas del mundo del ocio se van cerrando y tus proyectos de paseos también.

 

Una amiga de la infancia que sostiene conocerte mucho te ha dicho que no te aflijas, que en realidad ese jueguecito en las redes no te llevaba a ninguna parte, que sólo conseguías auto-engañarte y exigirte una perfección física inalcanzable. Ella te habla de tu carácter, tus valores, tu gusto por la música y las manualidades. Dice que nunca ha conocido una persona que guarde un secreto como tú. Que eres más valiosa que todos los potingues y las ropas de marca que tienes.

 

Repentinamente, frente a la aguda impotencia aparecieron en tu memoria el sonido de sus palabras, su gesto cariñoso. “¡Siempre has sido tan soñadora!, pero ya somos mayores, ¿no crees?

 

Tal vez tenga razón.

 

* Susana ISOLETTA CRUZ

Lcda. en Psicología por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina)

Especializada en Test Rorschach (Escuela Rorschach de Rosario)

Especializada en Psicología Clínica (Madrid)

 

isolettasusana@gmail.com

 

www.susanaisoletta.com

 

 

2 de febrero de 2021.

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