¿Fue Francisco Muñoz Serrano la primera víctima mortal del 18 de julio de 1936 en Tenerife?
AL FINAL DE ESTE ARTÍCULO, TRAS LA FIRMA, PUEDES DEJAR TU OPINIÓN Y RESPUESTA…
Una revisión crítica a la luz de las crónicas de Víctor Zurita
Por Luis Sosa-Tolosa Del Valle *
Las recientes publicaciones y reivindicaciones que presentan a Francisco Muñoz Serrano como «la primera víctima mortal del alzamiento militar de 1936 en Tenerife» plantea una interpretación de los hechos que merece ser contrastada con las fuentes históricas contemporáneas.
Si bien se recogen testimonios familiares, investigaciones posteriores y la posición de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Tenerife, que ha sido la promotora de esta iniciativa, omiten un elemento fundamental en cualquier reconstrucción histórica rigurosa: el testimonio de quienes narraron aquellos acontecimientos en el mismo momento en que sucedieron.
Entre esas fuentes destaca la obra del periodista Víctor Zurita, considerada una referencia indispensable para conocer la historia del periodismo tinerfeño. Zurita, director del periódico La Tarde y uno de los cronistas más prestigiosos que ha dado Tenerife, elaboró para este periódico, prácticamente en tiempo real, crónicas sobre los acontecimientos del 18 de julio de 1936, no podremos obviar, que estas crónicas constituyen una fuente primaria de extraordinario valor documental, precisamente por su cercanía temporal a los hechos.
Una versión distinta de los acontecimientos
Lo publicado en 2026, para reivindicar la memoria de Francisco Muñoz Serrano, es que un grupo de guardias de Asalto, encabezado por el teniente Alfonso González Campos, marchó hacia el Gobierno Civil con el propósito de defender el orden constitucional y liberar al gobernador Manuel Vázquez Moro, añadiendo que «nadie pudo determinar quién disparó primero».
Sin embargo, la crónica de Víctor Zurita, hecha en 1936, cuando ocurrieron los hechos, ofrece un relato diferente.
Según esta fuente, el enfrentamiento comenzó cuando una fracción de doce guardias de Asalto, al mando del citado Alfonso González Campos, entre los que se encontraba Francisco Muñoz Serrano, ocuparon diversas viviendas y azoteas situadas alrededor de la entonces Plaza de la Constitución, desde donde abrieron fuego contra la fuerza del Ejército encargada de custodiar el Gobierno Civil, habiendo muerto en esta refriega y víctima de estos disparos, el joven Santiago Cuadrado, que se había unido voluntario a las fuerzas que custodiaban el Gobierno Civil y que siempre ha sido considerado el primer caído de la guerra en Tenerife, y no por el bando en el que participaba, sino porque, como ilustran las crónicas, el tiroteo lo originaron los guardias de asalto, entre los que se cuenta el ahora reivindicado Francisco Muñoz Serrano, también fallecido en el tiroteo, tiroteo que según el relato de Zurita, fue originado por él y sus compañeros.

Francisco Muñoz Serrano
El texto añade que dichos guardias se habían adherido inicialmente al movimiento militar, cambiando posteriormente de actitud, circunstancia que atribuye a presiones externas.
No se trata aquí de aceptar sin reservas esta versión, sino de recordar que constituye un testimonio contemporáneo que no puede ser ignorado cuando se pretende reconstruir históricamente el episodio.
¿Existía realmente incertidumbre sobre quién inició el tiroteo?
Lo publicado recientemente es que nunca pudo determinarse quién efectuó los primeros disparos.
Sin embargo, la narración de Zurita sostiene expresamente que los disparos fueron realizados desde las posiciones ocupadas por los guardias de Asalto contra las tropas que defendían el edificio del Gobierno Civil.
La existencia de esta fuente demuestra, como mínimo, que sí existe una versión histórica perfectamente documentada que identifica el origen del enfrentamiento.
Otra cuestión distinta es el juicio crítico que pueda hacerse sobre dicha versión, pero resulta metodológicamente incorrecto afirmar que no existe información al respecto cuando una fuente contemporánea la proporciona de manera expresa.
El contexto del gobernador civil
Otro aspecto omitido en estos días es el relato ofrecido por el coronel González Peral, recogido igualmente por Víctor Zurita.
Según este testimonio, el gobernador Manuel Vázquez Moro habría recibido con anterioridad advertencias sobre un posible atentado contra el general Franco, comprometiéndose incluso a reforzar su protección. Más aún, el coronel afirma haber ofrecido personalmente facilitar la salida del gobernador al extranjero una vez iniciado el movimiento militar, compromiso que, según su versión, quedó sin efecto cuando Vázquez Moro abandonó sus habitaciones y apareció en el balcón del Gobierno Civil, circunstancia que habría provocado la reacción armada.
Naturalmente, esta declaración debe ser valorada con espíritu crítico, como cualquier testimonio de parte. Pero posee un indudable interés histórico y aporta elementos de contexto completamente ausentes en la información publicada.
El valor historiográfico de las fuentes contemporáneas
Toda investigación histórica debe distinguir claramente entre:
- las reconstrucciones realizadas décadas después;
- los testimonios familiares;
- las investigaciones académicas posteriores;
- y las fuentes contemporáneas a los hechos.
Las crónicas de Víctor Zurita pertenecen a esta última categoría.
Ello no significa que sean infalibles ni que carezcan de carga ideológica. Ninguna fuente histórica la tiene. Pero precisamente por haber sido redactadas en el mismo tiempo en que ocurrieron los acontecimientos y por proceder de uno de los periodistas más reconocidos de la historia de Tenerife, constituyen un documento de enorme relevancia que cualquier reconstrucción rigurosa debe considerar.
Ignorarlas conduce inevitablemente a ofrecer un relato parcial, que no sorprende, puesto que las asociaciones memorialistas, quiénes las componen y quiénes las financian, nunca han pretendido contar la verdad, ni hacer un análisis riguroso de los hechos, sino imponer una versión con apoyo institucional de su verdad, además sancionando desde las instituciones a quienes disientan de ella, eso sí, todo bajo el amparo de la “verdad” “la libertad”, y la evocación constante a aquél “inmaculado y perfecto régimen” que para ellos fue la Segunda República.
Una cuestión de método histórico
La historia no puede construirse exclusivamente sobre testimonios familiares o interpretaciones actuales cuando existen documentos contemporáneos que describen los mismos acontecimientos.
Las publicaciones recientes presentan como hechos plenamente establecidos cuestiones que siguen siendo objeto de controversia documental. En cambio, la existencia de las crónicas de Víctor Zurita demuestra que desde 1936 existía una narración detallada de aquellos sucesos que difiere sustancialmente de la interpretación difundida noventa años después.
El deber del historiador —y también del periodista— no consiste en seleccionar únicamente las fuentes que confirman una determinada tesis, sino en confrontarlas, analizarlas críticamente y permitir que el lector conozca la pluralidad documental existente.
Solo desde ese ejercicio de contraste puede aspirarse a una reconstrucción verdaderamente rigurosa de uno de los episodios más complejos de la historia contemporánea de Tenerife.
* Luis SOSA-TOLOSA DEL VALLE
Presidente de la Asociación para la Investigación y Protección del Patrimonio Histórico San Miguel Arcángel
Diplomado en Ciencias Empresariales y Graduado en Dirección y Creación de Empresas
Especialista en Gestión de Empresas Agroalimentarias por la Universidad de La Coruña.
Responsable de Tesorería en Mutua Tinerfeña
Teniente Reservista del Ejército de Tierra, especialidad en Asuntos Económicos.
Concejal de Vox en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife, 31 de julio de 2026.



Deja una respuesta