La conspiración contra Felipe González

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(A la militancia del PSOE)

 

 

Eligio Hernández Gutiérrez *

 

 

Las declaraciones de Felipe González en el Ateneo de Madrid, en las que afirmó que votaría en blanco en unas elecciones generales, que no votaría a Vox, pero mucho menos a Bildu, han levantado un revuelo en el gobierno de coalición y en la militancia socialista.

 

Pedro Sánchez ha permitido una especie de caza y captura para acabar con su reputación y su memoria, restaurando la damnatio memoriae (condena de la memoria) que fue una práctica romana, generalmente impuesta por el Senado, que buscaba eliminar de la historia a emperadores o figuras deshonrosas tras su muerte.

 

Implicaba borrar su nombre, destruir sus estatuas, monedas y monumentos, buscando su olvido forzoso como castigo máximo póstumo. En realidad, Felipe González viene diciendo las mismas cosas que decía hace más de diez años, alertando sobre el auge del extremismo y de la división entre los españoles, y defendiendo acuerdos de Estado entre los principales partidos para proceder con las reformas necesarias en nuestro sistema político, y condenando sin paliativos el independentismo catalán, como un intento de destruir la España constitucional.

 

Pero lo más nefasto es propagar que la libertad de expresión de Felipe González favorece el auge de la ultraderecha. La derrota electoral en la Comunidad Autónoma de Andalucía, granero secular del PSOE, donde nunca había gobernado la derecha, no fue objeto de debates ni de críticas en los órganos del PSOE, como tampoco los hubo antes por la estrepitosa derrota en el Ayuntamiento y en el Comunidad Autónoma de Madrid donde se fundó el 2 de mayo de 1879 el partido por Pablo Iglesias con el nombre de Agrupación Socialista Madrileña.

 

En lugar de hacer una autocrítica, que tampoco ahora se ha hecho tras la derrota en Extremadura, Aragón y Castilla León, ni se hará si se produce el vaticinio de la derrota en Andalucia, Sánchez ha planteado como estrategia electoral la imperiosa necesidad de hacer frente a la supuesta amenaza fascista de la derecha y ultraderecha del Partido Popular y Vox.

 

Una supuesta amenaza para movilizar al electorado socialista, consiguiendo, sugestionar y casi hipnotizar a los militantes socialistas, de tal manera que, a pesar de los casos de corrupción de dos secretarios de Organización del PSOE, que aún no han sido enjuiciados, prefieren apoyar más a Sánchez y sus aliados que a una posible coalición o acuerdos puntuales entre el PSOE y el Partido Popular.

 

Nunca se ha podido entender que se llame hasta la saciedad “progresista” a un gobierno de coalición formada por el PSOE, radicales de izquierda como Sumar y ERC, más independentistas que de izquierdas (Carreras) independentistas de derechas, racista y reaccionario, como JUNTS, el partido de la burguesía capitalista catalana.

 

El partido heredero de Convergencia, el del 3%, como lo llamo Maragall para destacar su corrupción sistémica, además de la de la familia Pujol; El PNV, partido tradicional de la derecha democristiana vasca; y los Bilduetarras, que siguen siendo delincuentes encubridores de los más de 300 asesinatos cuya autoría no se ha podido probar.

 

Los militantes socialistas deben conocer los antecedentes de los que sustentan en coalición a Pedro Sánchez. El historiador Juan Francisco Fuentes ha revelado los contactos que un sector del separatismo catalán mantuvo con el III Reich poco antes de la Guerra Civil en busca del apoyo alemán a la independencia de Cataluña.

 

La prueba documental la encontró hace años el historiador Xosé M. Núñez Seixas en el Politisches Archiv des Auswärtigen Amts [archivo político del Ministerio de Asuntos Exteriores] de Berlín, donde se conserva un extenso memorándum en español que, en mayo de 1936, el grupo separatista ¡Nosaltres Sols! hizo llegar al Gobierno de Hitler a través del consulado alemán en Barcelona.

 

Parte del documento consiste en un plan que el año anterior un dirigente de ¡Nosaltres Sols! había presentado en persona en el Ministerio de Propaganda del III Reich. Dicho plan se resumía finalmente en una idea muy sencilla: “Una Cataluña libre representaría para Alemania un paso definitivo en el desmoronamiento de Francia y la existencia de un país amigo en el Occidente Mediterráneo”.

 

El acercamiento a la Alemania nazi por parte de sectores separatistas era congruente con las posiciones abiertamente racistas que preconizaban publicaciones afines (“Fonaments cientifics del racism”, Quaderns del Separatisme) y con las declaraciones de algunos de sus líderes, como Batista i Roca, que intentó de nuevo negociar con Alemania ya en plena Guerra Civil, o los tristemente célebres hermanos Badía, tan de actualidad por la admiración que dice profesarles Quim Torra.

 

Los orígenes supremacistas y las veleidades fascistoides de los grupúsculos que en los años treinta orbitaban en torno a Esquerra Republicana de Catalunya y Estat Català. Esa es la principal fuente de inspiración histórica de aquel a quien Pedro Sánchez ha denominado el “Le Pen español”.

 

El secretario general del PSOE se ha convertido en presidente del Gobierno gracias a los votos de partidos anteriores, a cambio de cederles todo lo que han pedido, que llevan el supremacismo y la hispanofobia en su ADN. Entre ellos se encuentra el PNV, cuyo fundador, Sabino Arana (tiene calle en Barcelona), fue pródigo en declaraciones racistas y antiespañolas —“los maketos: esos son nuestros moros”.

 

Los catalanes autores del memorándum de ¡Nosaltres Sols! reservaban a “nuestros hermanos de Euskadi” un papel relevante en ese gran proyecto supremacista que buscaba el aval del III Reich. Nada tiene de particular que Quim Torra, ahora JUNTS, haya colocado a sus amistades en el panteón de hombres ilustres del nacionalismo catalán. Resulta preocupante que el líder del PSOE llegue al poder aupado por una comparsa política muy alejada de lo que por sus ideales y su pasado debe representar el socialismo español.

 

Recién acabada la Guerra Civil, Francisco Largo Caballero hizo una demoledora autocrítica de la experiencia que había supuesto para el PSOE la colaboración con los partidos independentistas —incluida ERC— durante la Segunda República: “¡Y que nos hayamos embarcado con esa gente!”. Esperemos que Pedro Sánchez no tenga que repetir nunca estas palabras.

 

Resulta grotesco contemplar a ERC y Bildu celebrar el 14 de abril, fecha de la proclamación de la República, con exhibición de banderas republicanas y manifestaciones, cuando los catalanes se revelaron militarmente contra ella en octubre 1934, y traicionaron al gobierno Negrin en plena guerra civil, haciendo la guerra dentro de la guerra, lo que precipitó la derrota de la República; y los vizcaitarras se rindieron en Santoña a las tropas italianas sin disparar un tiro.

 

Sánchez volverá a pactar con estos aliados, y con Puigdemont, prófugo de la justicia, a cualquier precio, como puede ser, entre otros, la aprobación de la llamada vergonzante “financiación singular” de Cataluña, que vulnera el principio constitucional de igualdad (artículo 1.1 de la C.E.) valor superior del ordenamiento jurídico y encubre un cupo fiscal anticonstitucional.

 

De igual modo incumple la condonación multimillonaria de la deuda, la transferencia de competencias exclusivas del Estado como el control de fronteras, la reforma del Estatuto Catalán para asumir las competencias exclusivas del Estado vía artículo 150 de la Constitución, lo que supone la expulsión de España de Cataluña, que es lo mismo que la independencia de facto, ya que la independencia de derecho no cabe en la Constitución, cuya mutación encubierta y fraudulenta pretenden.

 

La izquierda en general ha asumido la patraña de que sería un peligro que gobernara el partido popular y Vox, a los que tildan de fascista y de ultraderecha, a pesar de que son constitucionalistas. Cuando ha gobernado el PP con las mayorías absolutas de Aznar y Rajoy, que son tanto o más de derechas que Feijóo, no se ha producido un cambio de régimen ni alteraciones drásticas en las políticas fundamentales, y la prueba es que el PP y PSOE llevan varias legislaturas gobernado con acuerdos en Bruselas donde ambos toman conjuntamente en torno al 70% de las decisiones que afectan a todos los españoles.

 

A este respecto, el escritor y académico Javier Cercas, ha escrito con notable acierto: “ Es falso que el gobierno constituye un antídoto contra la ultraderecha, ya que los escándalos del gobierno están engordando a la ultraderecha, y ésta participa ya en el gobierno dado que JuntsxCat procede de un partido de derechas que el procés transformó en un partido de ultraderecha, que al haber sido un puntal básico del gobierno ha sido el error original de la legislatura, lo que la volvió casi impracticable desde el primer día”.

 

La militancia socialista no debe olvidar que no sería la primera vez que la izquierda apela a la mentira criminalizando la derecha con la amenaza del fascismo, lo que motivó que la izquierda comunista y el PSOE dominado por Largo Caballero, secretario general de la U.G.T., que desempeñaba en el momento de la revolución el cargo de presidente del PSOE, desencadenaran la revolución de Asturias en la noche del 4 al 5 de octubre de 1934.

 

Salvador de Madariaga, intelectual republicano, antifranquista por supuesto, que se exilió en Suiza, ha escrito que la Revolución de Octubre fue imperdonable, y que el argumento de que Gil Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falso.

 

La revolución de Asturias fue también un error del PSOE, como reconoció Indalecio Prieto en las palabras que le honran, pronunciadas en el Círculo Cultural Pablo Iglesias, de México, el 1º de mayo de 1942: «Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario”.

 

La segunda ocasión en que se marginó a la derecha fue el 10 de mayo de 1936 en que se nombró en el Palacio de Cristal del Retiro presidente de la República a Azaña, que le ofreció a Indalecio Prieto, líder de la facción socialdemócrata del PSOE, “socialista a fuer de liberal”, como se autodenominó, que formara gobierno.

 

Gil Robles le llamó, como me dijo en una conversación que tuve con él en 1973 en Madrid, que tengo grabada, para decirle que si formaba Gobierno, como le había ofrecido el presidente Azaña, le apoyaría en el Parlamento con los votos de la CEDA, lo que pudo evitar la guerra civil.

 

En una reunión del grupo parlamentario socialista, Prieto pidió el apoyo para formar Gobierno, pero se lo denegó Largo Caballero, líder la mayoritaria fracción revolucionaria dentro del partido, grave error que no sólo se lo reprochó Juan Negrín sino hasta Santiago Carrillo en sus Memorias, lo que precipitó la guerra civil, entre otras conocidas causas nacionales e internacionales principales.

 

Ahora ha vuelto el PSOE a cometer el mismo error por tercera vez, sin ser consciente de que la ignorancia de las lecciones de la historia nos puede llevar a consecuencias imprevisibles.

 

Paradójicamente, la estrategia de Sánchez de demonizar a la derecha y a la ultraderecha está favorecida exponencialmente por los pactos entre Vox y el PP, que este acepta a pesar suyo en aras de la necesaria gobernabilidad, de tal manera que entre más remonta Vox en las encuestas, más apoyo electoral tendrá el PSOE de Sánchez, a quien se le está tributando un culto a la personalidad sin precedentes por la militancia socialista, que podría estar padeciendo una hemiplejía moral.

 

Un término éste de hemiplejía moral, acuñado por el filósofo español José Ortega y Gasset, en el prólogo para su obra en versión francesa de La rebelión de las masas, publicada en mayo de 1937, que define la incapacidad   de pensar a una persona de una forma extensa, más allá de su ideología, lo que explica la crítica de un sector de la militancia para desprestigiar a Felipe González, al que algunos quieren expulsar del PSOE, ignorando que ha sido el mejor gobernante de la España contemporánea.

 

Nadie puede conocerle mejor que un Fiscal General del Estado, que en mis entrevistas oficiales confidenciales descubrí a un gran estadista, a un singular hombre de Estado. Santos Juliá, historiador de Azaña, me dijo: “No te engañes, Azaña ha sido el presidente de gobierno mejor equipado intelectualmente que ha tenido España, pero Felipe González es mucho mejor gobernante”.

 

Fuentes Quintana, eximio ministro de economía en el gobierno de Adolfo Suarez, artífice de los Pactos de la Moncloa, a cuyo lado me sentaba en el Consejo de Estado, me dijo: “Le he dado clase de economía a todos los presidentes del gobierno, pero Felipe la aprendía a la velocidad del rayo”. Nos llevaría mucho tiempo resumir la gigantesca obra de los gobiernos de Felipe González, que modernizaron y europeizaron España.

 

Algunos militantes socialistas acusan a Felie Gonzéz de deslealtad a la dirección actual del PSOE y, especialmente, a Sánchez, haciendo comparaciones, cuando Felipe Gonzlaez ganó cuatro elecciones generales consecutivas (1982, 1986, 1989 y 1993), las tres primeras por mayoría absoluta, una «proeza» «en la historia parlamentaria española, e incluso europea; y Sánchez ninguna por mayoría absoluta, perdiendo las Generales de 23 julio 2023, gobernando siempre con el apoyo mercenario de independentistas, ERC, Bildu y Podemos.

 

La lealtad que se debe al PSOE no puede ser acrítica, que no es lealtad, sino sometimiento al bonapartismo de Sánchez. La lealtad se debe no a las direcciones políticas partidistas mutantes, sino al ingente legado histórico, político, humanista y cultural del PSOE.

 

Pero también la lealtad es mutuamente recíproca porque también Sánchez se la debe a Felipe González, al que ha ignorado completamente, tildándole de viejo, olvidando que “anidan en jóvenes cuerpos almas viejas y en viejos cuerpos almas de renaciente juventud”, escribió Jaime Vera, reflejando a Pablo Iglesias, fundador del PSOE.

 

En la Grecia Antigua existían dos concepciones en torno a la vejez. La primera es la visión positiva sostenida por Platón (427-347 AC), que elogiaba la vejez como la etapa de la vida en donde las personas alcanzan -debido a la experiencia- su máxima prudencia, sagacidad, juicio y discreción, por lo que en la República debían desempeñar funciones administrativas, directivas y jurisdiccionales superiores con gran estima social.

 

Con Felipe González se está cumpliendo lo que vaticinó Ortega en el imprescindible libro “La España Invertebrada”: “Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde hace siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos, está ciego para sus cualidades excelentes.  La rebelión sentimental de las masas, el odio a los mejores, la escasez de éstos: He ahí la razón verdadera del gran fracaso hispánico”.

 

 

*  Eligio HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ

Presidente de la Sociedad Civil de Canarias.

Abogado en ejercicio y Magistrado jubilado.

Embajador de la Marca Ejército.

Ex fiscal general del Estado y ex miembro del Consejo de Estado.

Ex diputado en el Parlamento de Canarias.

Ex Gobernador Civil de S/C de Tenerife y Delegado del Gobierno en Canarias.

Ex miembro del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

Académico de la Academia Canaria de la Lengua.

Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna (ULL)

Diplomado en Derechos Humanos por la Universidad de Estrasburgo.

Vicepresidente de la Fundación Juan Negrín.

Militante socialista.

Cristiano militante.

 

 

Santa Cruz de Tenerife, 26 de abril de 2026.

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