La OTAN y el yihadismo en el Sahel

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Juan José Pérez Piqueras *

 

En la pasada Cumbre de la OTAN celebrada en Madrid, en junio último, se habló de atender a dos frentes en la defensa de la Unión Europea (la Unión), en el Este, haciendo frente a Rusia en Ucrania, y el Sur, al Magreb y el yihadismo terrorista en el Sahel Occidental (el Sahel).

 

La actualidad del «Flanco Este» de la OTAN viene siendo principal noticia por la agresividad anunciada por Putin, que amenaza con «toda clase de armas» en su invasión de Ucrania, y «no va de farol». La alarma de una guerra nuclear se plantea como grave y urgente. Pero tenemos, además, otra grave amenaza que proviene del «Flanco Sur», del Sahel y el Magreb, al que se debe hacer frente sin pérdida de tiempo. Es decir, tenemos dos frentes que atender, sin demora.

 

Hace unos meses escribía sobre la OTAN y la nueva estrategia que acababan de aprobar los Estados Unidos (EEUU), en enero de 2020, titulada la «Estrategia de Defensa Nacional» que marcaba la proyección de sus ejércitos, donde la lucha contraterrorista yihadista dejaba de ser la prioridad de su acción exterior y abandonaba África.

 

Y pasaba a competir estratégicamente con sus dos grandes potencias rivales, Rusia y China. Sin embargo «The US intelligence», o sea la de la OTAN, no predijeron que, tras la toma de la Península de Crimea por los rusos hace 8 años, harían lo mismo, por lógica, en el Donbás en Ucrania. Dos graves e incomprensibles fallos de estos profesionales.

 

A esto, se añade la evidencia de que estas dos potencias no han perdido el tiempo y han aprovechado esta «oferta» gratuita de la OTAN para expandirse en toda África, en una clara colonización comercial. Los rusos, por su parte, además han enviado a sus comandos de mercenarios del Grupo Wagner, que han tomado posesión en Mali y parte del Sahel.

 

Era la etapa de Donald Tump y su conocida «American First», presidente que trató con insolencia a sus socios europeos, exigiéndoles igualdad de compromiso económico (2% del PIB) y equivalencia de soldados en el frente. Lo único racional que advirtió fue denunciar que Alemania hubiera financiado el gaseoducto Nord Stream II, uno de los saboteados recientemente en el Báltico, afirmando, además, que los alemanes acabarían siendo cautivos de Rusia. Y acertaba.

 

Más tarde, el actual presidente, Joe Biden, tras la retirada vergonzosa de Afganistán de las tropas occidentales, iniciada y dirigida por los EEUU, en agosto de 2021, decidió formar una nueva Alianza llamada AUKUS (de Australia, Reino Unido y EEUU), donde todavía se alejaba más de la Unión, en claro abandono.

 

Un pacto estratégico llevado en secreto que sorprendió a sus socios europeos y particularmente a Francia, que quedó humillada, en un giro hacia el Indo-Pacifico para hacer frente a China en su amenaza sobre Taiwán y la zona. Un cambio de rumbo repentino de gran trascendencia para la estabilidad y defensa de Europa. Hasta que llegó la invasión de Ucrania, cuando no la esperaban, y la hizo frente.

 

Ya en junio pasado, en la Cumbre de la OTAN en Madrid, antes citada, se anunciaba cambios sobre una nueva estrategia a decidir, para hacer frente a la estabilidad y seguridad del «flanco sur», en el Magreb y, sobre todo, en el Sahel.

 

En el Magreb es importante tener presente el enfrentamiento entre los dos países más importantes, Argelia y Marruecos, que podría afectar a la estabilidad de toda la zona. Pero sí queda asegurada la vigilancia y control del terrorismo, pues a pesar de que existan dificultades políticas, siguen los acuerdos entre los servicios de inteligencia de ambas naciones magrebíes con nuestros servicios, CNI, Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía. Cabe citar la reciente caída de una célula yihadista vinculada al Daesh en Melilla y Nador, donde 11 individuos han sido detenidos en una operación coordinada entre ambas policías.

 

Próximamente tendremos la anual Asamblea Parlamentaria de la OTAN que se celebrará en noviembre, también en Madrid, dónde, se supone, expondrán acciones a realizar en este nuevo «flanco». Los EEUU siguen presentes en suelo sirio, en aquella guerra civil que continúa, a la par que Rusia, ambas combatiendo al yihadismo Daesh, pero en bandos distintos.

 

Los americanos, en aquel territorio, han dado muerte este año a dos importantes líderes de este grupo terrorista. Vemos aquí la importancia de sus posibilidades tácticas y técnicas para hacer frente al yihadismo. El Flanco Sur queda incluido, desde julio pasado, cuando el comandante general de EEUU en Europa y África, Chris Cavoli, asume el mando de todas las operaciones de la OTAN al convertirse en el nuevo comandante supremo aliado en Europa (SACEUR).

 

Decía también en anterior escrito, que hay analistas profesionales sobre el Sahel, que afirman que la solución para su estabilidad vendrá cuando se consiga la de Libia, pues es el camino directo de la entrada de yihadistas experimentados en las guerras en Siria e Irak.

 

Libia es hoy día un Estado fallido tras la muerte de Gadafi, hace ya diez años, inmerso en una guerra civil entre una diversidad de tribus y dos gobiernos enfrentados. Es una sociedad heterogénea con diferencias históricas entre sus provincias, Tripolitana, la occidental con capital en Trípoli y Cirenaica, la oriental en Bengasi. Recientemente, a finales de agosto, ha habido nuevos enfrentamientos que libraron milicias rivales en las calles de la capital, Trípoli, con más de 30 muertos y numerosos heridos. La intervención de la ONU para estabilizar la situación viene fracasando y no parece encontrar una solución válida. Tema nada fácil.

 

Queda exponer lo que cita el “Observatorio Internacional de Estudios sobre el Terrorismo” (OIET) en el Sahel, el pasado agosto, cuando se completaba la retirada de las tropas francesas del territorio maliense dando fin a la Operación Barkhane. El contingente galo ha sido trasladado a Níger, desde donde operarán en los países colindantes. Asimismo, Alemania ha anunciado la suspensión de sus operaciones militares en el país, que desarrollaba en el marco de la ONU, la misión MINUSMA, tras las dificultades e impedimentos del gobierno maliense.

 

Sobre la discordancia actual entre Malí y sus tradicionales socios occidentales, se suma la actividad terrorista registrada desde julio a septiembre pasado, que muestra una gran capacidad para perpetrar atentados, perfectamente coordinados, y con una frecuencia muy alta contra intereses vitales para la zona. La situación resultante es realmente preocupante.

 

 

* Juan José PÉREZ PIQUERAS

Coronel de Infantería E.T. (Retirado)

Técnico superior de Inteligencia Militar.

Diplomado en Análisis de Yihadismo por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.

Miembro de la Tertulia Cívico-Militar ‘Carlos Ramos Azpiroz’

Miembro de la Asociación Española de Militares Escritores.

 

Islas Canarias – ESPAÑA

17 de octubre de 2022.

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