La participación ciudadana,
un derecho

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Pablo Reyes Núñez *

 

La democracia representativa basada en la idea de votar cada cuatro años cuando somos convocados a las urnas, se percibe insuficiente para hacer frente a los problemas más importantes de nuestra sociedad, y más concretamente de nuestro municipio.

 

Por tal motivo, es necesario el complementar la democracia representativa con la participativa.

 

La Constitución española habla de la Participación Ciudadana como uno de los pilares básicos del sistema democrático.

 

La consolidación de la participación ciudadana permitirá que la ciudadanía pueda colaborar en la acción de los gobernantes, produciéndose una complementación entre la participación en los asuntos públicos y la democracia representativa.

 

Para la administración municipal, integrar en la participación de la sociedad en la construcción y gestión de políticas públicas, supone practicar una nueva gobernanza de calidad frente al concepto tradicional de gobierno, así como promover otras formas de relación social mediante un gobierno abierto.

 

También supone una disposición a trabajar en equipo, a incorporar a la Ciudadanía en el proceso de adopción de decisiones y a intentar el consenso, utilizando la mediación para resolver los conflictos. En especial, la participación legitima las decisiones, las enriquece y mejora su eficacia. En algunos casos puede generar más gastos y ampliar los tiempos.

 

Hoy día es muy complicado gobernar sin la participación. Avanzar en este campo no es una moda ni un capricho, es una necesidad. Para los vecinos y las vecinas esta participación constituye una oportunidad para implicarnos y colaborar en la defensa y desarrollo del bien común.

 

A lo largo de los años en nuestro Ayuntamiento, en muchas ocasiones, se ha desarrollado una “falsa participación”, dirigida por los políticos, en contadas ocasiones se ha llegado al consenso, pero luego hemos visto que los acuerdos y acciones no se han llevado a la práctica.

 

Estas situaciones son las que crean desconfianza, el no creer en los gestores y en hacer que cunda el desánimo entre los ciudadanos y ciudadanas.

 

Tanto los gobernantes anteriores como los actuales, no han tenido esa voluntad para contar con la ciudadanía. Se nos invitaba e invita a reuniones y encuentros, donde hemos hablado y debatido. En muchos casos en reuniones unilaterales, donde no hay debate y contraste de ideas.

 

No creemos que sea un tema económico, ni miedo, pero si torpeza. Igual piensan que lo acordado va en contra de los intereses políticos del momento.

 

Hay muchas reticencias y falta una apuesta clara por la participación. Seguro que no la tienen como prioritaria en los guiones de trabajo.

 

Es un tema de creer en la participación.

 

Nosotros como colectivo vecinal, con todos nuestros aciertos y errores tenemos claro una premisa, no renunciaremos a la Participación Ciudadana. Queremos hablar, debatir, aportar y que se cuente con nosotros de forma real.

 

No vamos a permitir que se nos utilice para quedar bien. Denunciaremos y evitaremos estas situaciones.

 

Son muchos los vecinos y vecinas que participan en la vida de la ciudad en sus diferentes facetas. Desde el que canta en un coro, dinamiza un taller de baile o da vida a un centro ciudadano. Nadie sobra y todos y todas somo importantes, siempre y no sólo en vísperas de elecciones.

 

En definitiva, la participación también es patrimonio de la ciudadanía, no de los políticos. No puede quedarse sólo en palabras bonitas, queremos realidades.

 

* Pablo REYES NÚÑEZ

Presidente de la Asociación de Vecinos “Casco Histórico de La Laguna”

Diplomado en Magisterio por la Universidad de La Laguna (ULL)

Maestro de escuela (jubilado)

 

La Laguna, 9 de junio de 2020.

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