No hay mal que…
por bien no venga

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José Antonio Pardellas Casas *

 

Y lo digo por las extraordinarias y magnificas reacciones que se han producido con la llegada de coronavirus, la pandemia que tiene atemorizada a la población de todo el planeta. Y que sigue avanzando, y salta de continente a continente, sin barreras que detengan su perniciosa e invasiva proliferación.

 

Pero miren por donde -de ahí el título de este escrito- que ha producido una reacción fraternal en todos los países, afectados o no, como hacía tiempo que no se había visto. Hay quien compara esta reacción humana como la que hubo al final de la Segunda Guerra Mundial (aquella imagen del marine abrazando en una calle céntrica a una joven en plena euforia ciudadana).

 

Todos quieren a todos. Y esa es la parte buena del maléfico virus que en estos días hace temblar al mundo. Soy positivo por naturaleza.  Ya saben, la botella media llena.

 

Y soy optimista.  La Radio me enseñó a fabricar buenos mensajes para los oyentes. Ocultar los padecimientos propios cuando se está delante de un micrófono, y no trasladar tu particular pena a quienes te escuchan por las ondas que buscan – ya saben eso de las premisas: lo de formar, informar y entretener – que buscan, digo, solaz y conocimientos.

 

Vamos, lo del payaso en la pista del circo que con unas risas puede ocultar un drama personal importante. Es el positivismo radiofónico que alcanza, sin ningún tipo de discriminación, a personas de todas las edades: ricos, pobres, adultos, jóvenes, cercanos o lejanos.

 

La Radio pasa por encima de todas las fronteras y barreras. Mensaje universal. Claro que la Radio no es ajena a las desgracias que ocurren a su alrededor o en un ámbito mundial, y emite las malas noticias, negativas, que llegan a su redacción. Igual tratamiento que con las buenas.

 

Si ocultara la realidad- a veces sucede por motivos espurios- no sería un medio fiable, libre.

 

Es imprescindible.

 

Ya saben aquello de que una linterna, una botella de agua y una Radio, son las tres cosas que uno debe llevar consigo en caso de un gran desastre.

 

Positivismo como el que he apreciado y aplaudo, a quienes me han precedido en esta convocatoria de José Carlos Marrero, y a quien agradezco la invitación que me ha hecho.

 

No puedo evitar que en este momento invada mi cerebro la voz de Dyango cantando a la Radio «esa compañera».

 

Voy hacer uso de unos ya antiguos espacios muy populares en la radiodifusión española.

 

¿Recuerdan los Discos Dedicados?

 

Bien que los locutores se quedaban afónicos en fechas como San José, leyendo hojas y hojas de dedicatorias y buenos deseos. Y mucho dinero ingresaban las emisoras por esas fechas tan sonadas (nunca mejor dicho) del Santoral.

 

La Radio estaba ahí, como en los más importantes acontecimientos de la humanidad desde que Marconi y Tesla (?) la inventaron.

 

Capaz de mover conciencias y audiencias.

 

¿Verdad Orson Wells? (¡Ay!, ese docudrama «La Guerra de los mundos»)

 

Ahí lo dejo…  Sí, en positivo.

 

¿Pasa algo?

 

 

* José Antonio PARDELLAS CASAS

Periodista.

Exdirector de Radio Nacional de España en Canarias

Premio Canarias de Comunicación 2010 (concedido por el Gobierno de Canarias)

Premio Patricio Estévanez 2019 (otorgado por la Asociación de la Prensa de Tenerife)

Premio Ondas 1978 (entregado por la Cadena SER en persona y a nivel nacional)

 

16 de abril de 2020.

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