No nos
paramos

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Rosa Aguilar Chinea *

 

Todas las instituciones y empresas hemos vivido meses muy difíciles, tratando de salir adelante en medio de mucha incertidumbre, sin nombrar las miles de familias que han quedado destrozadas y desconsoladas por tanta pérdida irreparable que ha traído la COVID-19.

 

Si había inquietud sobre este final de curso -que, por cierto, estamos solventando de forma muy airosa-, el próximo también se presenta complejo. Hemos optado por la modalidad de presencialidad adaptada, es decir, somos una universidad presencial, ese es nuestro gran valor: nos gusta el contacto de los docentes con sus estudiantes, los seminarios de especialización, las prácticas en el laboratorio, las competiciones deportivas, las agrupaciones de teatro universitarias, las aulas culturales….

 

Todo eso solo se logra estando aquí, en la universidad. Pero entendemos que lo primero es la seguridad de las personas, y por eso hablamos de presencialidad adaptada: seremos presenciales hasta donde podamos serlo y cuando lleguemos al límite que marca el necesario distanciamiento social para evitar posibles brotes de la pandemia pasaremos a modalidad en línea, combinando así, dentro de una misma aula, las dos formas de asistir a clase.

 

Los optimistas siempre buscamos camino, está en nuestro ADN, mientras que los derrotistas se enfangan en los obstáculos. Cada uno es como es. La Universidad de La Laguna es una institución optimista, sin duda alguna, que encuentra soluciones y salidas a las situaciones más difíciles. Y si no que se lo digan a nuestro propio personal, docentes y miembros de la administración y de los servicios que en cuestión de un fin de semana cambiaron su modo de actuar a remoto. Nos vimos dando clase, tutorizando a los estudiantes y ofreciendo servicios a distancia, y vaya si lo hemos hecho.

 

En los exámenes de las convocatorias de junio y julio se entregaron más de 78.000 exámenes online, cantidad a la que hay que sumar más de 42.000 trabajos, todo ello a través del campus virtual de cada centro. Nuestro profesorado se volcó ante la nueva situación y se esmeró por dar lo mejor de sí mismo ante una circunstancia que a todos nos cogió por sorpresa. Por eso, una vez más, gracias a todos y todas los que han hecho posible que este difícil curso académico esté llegando a término.

 

Hemos prestado a nuestros estudiantes casi 400 ordenadores portátiles, otra cantidad idéntica de conexiones a Internet y una cincuentena de webcams, para evitar en todo momento que el alumnado se viera descolgado y no pudiera continuar la docencia online.

 

También ampliamos el plazo y la cobertura de las ayudas al alumnado en especiales dificultades económicas, es decir, estudiantes que se han encontrado en su unidad familiar con situaciones sobrevenidas como la pérdida del empleo o la muerte del cabeza de familia, por ejemplo. Hasta unos 2.000 alumnos y alumnas han solicitado acogerse a esta convocatoria, que está todavía baremándose.

 

También se efectuaron ayudas para el abono del sexto plazo de la matrícula, se suspendió la normativa que regula los años de permanencia en la universidad y se dieron facilidades para aquellos que quisieron posponer sus estudios, por entender que estábamos ante un curso muy complicado.

 

Nos queda ser prudentes, eso es lo primero, pero seguimos avanzando y dando pasos hacia el futuro. Qué otra cosa podría hacer una universidad. Si algo ha funcionado en esta crisis son los servicios públicos, que gestionan las políticas de acceso a los recursos, que procuran la igualdad entre sus ciudadanos, que ayudan al que sea y venga de donde venga.

 

Creo humildemente que hemos cumplido con nuestro cometido. Claro que hemos cometido fallos -cuando se trabaja con tesón y ahínco y sin descanso suele pasar-, pero también podemos estar muy orgullosos de lo logrado: miles de jóvenes conseguirán finalizar su etapa universitaria y estarán preparados para enfrentarse a un mundo laboral complejo, cambiante, pero también lleno de posibilidades por descubrir.

 

*  Rosa AGUILAR CHINEA

Rectora Magnífica de la Universidad de La Laguna (ULL)

Ingeniera informática.

Catedrática de Ingeniería de Sistemas y Automática.

 

La Laguna (Tenerife)

17 de julio de 2020.

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