Parque Municipal García Sanabria
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Por José Manuel Ledesma Alonso *
La iniciativa de construir un parque integrado en el corazón urbano de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, para que fuera un espacio verde, a la vez que, de ocio, reposo y distracción, fue propuesto por Patricio Estévanez Murphy, en 1881, en las páginas de su periódico El Diario de Tenerife, siendo respaldado por el arquitecto municipal Manuel de Cámara y Cruz y por el doctor Diego Guigou y Costa.
El Ayuntamiento le encargaría al arquitecto municipal Antonio Pintor Ocete que elaborara un proyecto similar al de los jardines europeos del s.XVIII, con entrada monumental y cerramiento con verjas metálicas sobre zócalos de sillería y mampostería, el cual no se llevaría a cabo por falta de recursos.
Sería en 1922, cuando el Ayuntamiento, en Pleno, crearía la Comisión Pro-Parque, formada por varios ediles y vecinos, los cuales se encargarían de llevar a cabo una suscripción popular para realizar el ansiado proyecto del Parque, a la vez que organizaron verbenas y montaron ventorrillos, bazares y tómbolas.
Con las 200.000 pesetas reunidas, más las 25.000 que aportó el Ayuntamiento, compraron una finca de 67.320 m2, situada entre las actuales calles Robayna-José Naveiras y Méndez Núñez-Rambla de Santa Cruz. La escritura de compraventa la firmó el alcalde Santiago García Sanabria, el 12 de diciembre de 1923.
La empresa encargada de elaborar el trazado de los paseos y senderos fue la Casa Leyva, de Granada, trabajo realizado gratis a cambio de proporcionar las especies de flora y arboricultura que se plantarían, aunque también utilizarían las plantas donadas por los vecinos, trasplantarían el Laurel de India que estaba en el Castillo de San Cristóbal y dejarían el Tamarindo que se encontraba en la primitiva finca.
En la década siguiente, el Ayuntamiento instalaría el sistema de riego, realizaría las obras para el alumbrado, procedería a la pavimentación del recinto e instalaría 16 arcos de hierro para enredar los rosales, ya que las rosaledas eran un elemento indispensable en los parques públicos de la época.
En 1942 se instaló un pequeño zoológico, que contaba con jaulas para monos, buitres, lechuzas, y un recinto cerrado con gacelas, pavos reales, etc. Del citado recinto, en 1974 solo quedaba la casa del guarda, que correspondía a la primitiva oficina del Velódromo Tinerfeño, la cual sería luego acondicionada para oficinas del Servicio Municipal de Parques y Jardines, y en la actualidad conforma una sala de exposiciones temporales y un kiosco-restaurante, con terraza dando al paseo de las Tinajas, en la Rambla de Santa Cruz.
En 1957, el arquitecto municipal Enrique Rumeu de Armas le daría un aire más acogedor al estanque rectangular que se había construido próximo a la calle Numancia, llamado piscina infantil, incorporándole paseos laterales en los que colocó seis bustos que representaban a personajes de la mitología clásica, del escultor italiano A. Cherubini, y en la parte superior dispuso pérgolas de madera, bajo las cuales se instalaron bancos de piedra y ladrillo, con respaldos de azulejos procedentes de una fábrica sevillana.
En 1972, Carlos Bohigas le incorporaría al citado estanque una bonita fuente conformada por un conjunto de surtidores, logrando un laberinto circular del agua. También, en el costado lindante con la calle Méndez Núñez se instalaría un parque infantil, campo de mini golf, reloj de flores, kiosco, fuentes y se realizarían las escalinatas de acceso a la plaza central.
El 5 de diciembre de 2016, el Parque García Sanabria sería declarado Bien de Interés General, con categoría de Jardín Histórico, por ser un espacio de ocio que ofrece valores ambientales, botánicos y artísticos.
Monumentos
El monumento más representativo del Parque, dedicado al alcalde Santiago García Sanabria, situado en la plaza donde convergen los dos paseos diagonales, fue diseñado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado, e inaugurado en 1942. Para llevarlo a cabo, el Ayuntamiento nombraría una Comisión Pro-Monumento, aportando 2.000 ptas.
El monumento está formado por una serie de prismas pétreos de color gris, siendo más ancho y de mayor altura el situado en medio, donde el escultor Francisco Borges Salas incorporó una estela del alcalde homenajeado y dos relieves de basalto, de recia musculatura y poderoso dinamismo que simbolizan el Trabajo y el Porvenir, mientras que en el centro de la fuente luminosa, con diferentes chorros de agua, se expuso una escultura en piedra artificial, dedicada a la Fecundidad, que representa la figura de una mujer desnuda y voluptuosa en postura sedente.
En el Parque existen otros monumentos dedicados a ilustres tinerfeños que destacaron en diversas artes y profesiones; como los de Diego Crosa «Crosita», autor de numerosos cantares a las Islas Canarias; Diego Guigou y Costa, médico y violinista; Emilio Calzadilla Dugour, abogado y político republicano; Francisco Borges Salas, pintor, escultor y grabador; Ramón Gil-Roldán y Ríos, abogado, periodista, escritor y político; Leonor Pérez, madre de José Martí, político cubano; y Leopoldo O´Donnell, Teniente General, Duque de Tetuán, Grande de España, Presidente del Consejo de Ministro en tres ocasiones, Ministro de la Guerra, de Ultramar, de Estado y de Marina.
Esculturas
Dentro del Parque también se exponen trece de las cuarenta obras de la I Exposición Internacional de Esculturas en la Calle, organizada en 1973 por el Colegio de Arquitectos de Canarias, las cuales fueron donadas a la ciudad por sus autores; estas son:
Dado para 13, de Remigio Mendiburum; Estela espacial, de Amadeo Gabino; Homenaje a las Islas Canarias, de Pablo Serrano; Homenaje a Gaudí, de Eduardo Paolozzi; Homenaje a Millares, de Claude Viseux; Introversión, de Joseph María Subirachs; Laberinto, homenaje a Borges, de Gustavo Torner; Las Cuatro Estaciones, anónima -donada por la ciudad de Venecia-; Monumento al gato, de Óscar Domínguez;
Monumento al clima, de José Blasco; Penetrable, de Jesús Soto; Signo de lo Natural, de Gonzalo González, Solidaridad, de Mark Macken; Sin Título, de Jaume Cubells, abstracción geométrica de un torso femenino, en hormigón pigmentado de negro humo; Sin Título, de Joseph Guinovart, estructura metálica de la que cuelgan sacos de hormigón; Sin Título, de Federico Assler, dos parejas de aspecto antropomórfico.
Con posterioridad a esta Exposición, el escultor tinerfeño Eladio de la Cruz, donó La Adolescente, una obra que representa una figura humana, sentada y de rasgos estilizados que preside el estanque de los Nenúfares; y, 2023, la obra del escultor Jaume Plensa, denominada Islas, perteneciente a la II Exposición de Esculturas en la Calle (1994), formada por 73 cajas de aluminio negro, metacrilato y neón, suspendidas con cables de acero de las ramas de los laureles de India de La Rambla de Santa Cruz, que tuvieron que ser eliminados, se instalaron en el paseo José Blasco Robles.
Paseos
Los paseos llevan nombres de tinerfeños conocidos en diversas artes y profesiones: Manuel Bonnin Guerín (1898-1993) músico instrumentista, profesor y compositor; José Blasco Robles (1904-1986) arquitecto municipal en 1931; Francisco Borges Salas (1901-1994) escultor, dibujante, pintor y grabador; Domingo Pérez Minik (1903-1989) escritor, actor y director teatral; Juan Marichal (1922-2010) ensayista, crítico literario, historiador; Marcos Guimerá Peraza (1919-2012) historiador y biógrafo;
Francisco Aguilar y Paz (1905-1997) literato y doctor en derecho; Agustín León Villaverde (1905-1986) violinista y compositor; Domingo López Torres (1910-1937) poeta, escritor y pintor. De estos paseos destacamos, el paseo de la Rosaleda, bajo una pérgola formada por 16 arcos metálicos cubiertos de rosales trepadores, buganvillas y adelfas, en el que se exponen cuatro esculturas que representan las cuatro estaciones del año; y el paseo de los Bambúes, un lugar exótico, cubierto por una espesa vegetación de cañas de bambú.
Remodelación urbanística y ambiental.
A principios del siglo XX, el estudio de arquitectura Palerm&Tabares de Nava, con la colaboración del equipo de botánicos, dirigido por Pedro Luís Pérez de Paz, llevó a cabo una remodelación urbanística y ambiental del Parque, con el fin de mejorar su estructura y lograr su diversidad vegetal, logrando una mezcla de elementos contemporáneos y naturales.
Al realizar el estudio de identificación, análisis y ordenación de las distintas especies vegetales, comprobaron que el Parque contaba con tres árboles centenarios (ceiba, cocotero, y tamarindo), una rica colección de plantas ornamentales de origen tropical y subtropical (flamboyanes, laureles de India, ficus, buganvillas), especies comunes (palmera canaria, dragos, etc.); por ello, en los nuevos espacios se plantaron rosales, cactáceas, cycas revoluta, fucáceas, aráceas, árboles de plumería y plantas aromáticas, configurando un importante patrimonio vegetal, de elevada calidad ambiental.
Al suprimir los muros perimetrales, integrando el Parque en la ciudad, las veredas que conformaban las vías de comunicación interna fueron sustituidas por un circuito en espiral que permite la contemplación de las especies botánicas plantadas y de los diferentes jardines temáticos distribuidos por el Parque, así como la contemplación de las esculturas y monumentos existentes.
Este trazado en espiral transcurre en torno a los dos largos y anchos paseos que confluyen en la plaza central, donde se ubica el monumento a García Sanabria, cuyo trazado hace que sean muy utilizados por los ciudadanos como atajos para enlazar con las calles colindantes. Todos los paseos llevan nombres de personajes tinerfeños, destacados en diversas artes y profesiones.
Además, la madera adquiere gran protagonismo en el entarimado de los paseos con piso de albero, en los que se colocaron postes de luz, bancos de madera y de piedra natural, papeleras, así como cartelería con los nombres de los paseos y plazas, y el de las especies vegetales más significativas, en las que figura el nombre común, científico y el lugar de procedencia.
Lugares de interés
Uno de los lugares más significativos y populares es el Reloj de Flores, considerado como Punto de Encuentro. El reloj, donado en 1958 por el cónsul de Dinamarca, Peder C. Larsen, fue fabricado en Suiza por la casa Favag y se caracteriza por estar permanentemente adornado con flores frescas. A su lado se levanta un Kiosco de bebidas en el que destaca el sorprendente diseño de la cubierta, formada por una ligera lámina plegada de hormigón, así como una sala de exposiciones.
Otro lugar emblemático es la conocida palmera del Parque, considerada uno de los árboles singulares más reconocido y característico de la ciudad, tiene 125 años de existencia y mide 20 metros de altura.
En sus paseos se celebran actos culturales, exposiciones de flores y plantas, ferias de artesanía y del libro, y se practica footing, yoga y taichí.
* José Manuel LEDESMA ALONSO
Técnico en la Organización de Servicios Escolares, Inspección de Educación.
Director de la Radio-Enseñanza en Canarias. Radio Popular de Tenerife.
Fundador y Profesor del Colegio Miguel Pintor de Santa Cruz de Tenerife.
Director del Centro del Profesorado de La Laguna.
Asesor de Educación Ambiental en la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias.
Creador del Programa Educativo “Conoce Nuestro Puerto”
Miembro de la Tertulia Amigos del 25 de Julio.
Miembro de los Hidalgos de Nivaria.
Cronista Oficial de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife.
Santa Cruz de Tenerife, 1 de junio de 2026



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