Primavera 2020: Esfuerzo, compromiso y esperanza.

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Julio Pérez Hernández *

 

Los niños recordarán toda su vida este extraño tiempo de encierro en casa, esta extraña primavera de 2020.

 

También los mayores recordaremos este tiempo, en apariencia apacible y silencioso, estos días azules y este sol de la infancia…, tiempo y días de angustia y desasosiego, y también de búsqueda de certezas, qué pasa, qué pasará, y también tiempo de búsqueda de amparo, de necesidad de sabernos acompañados en el sentimiento, para notar que a todos nos recorren los mismos miedos, las mismas esperanzas, las mismas emociones.

 

Debo decir que algunas emociones han sido para mí especialmente intensas, no solo por las responsabilidades de gobierno, en la administración pública y en el Gobierno de Canarias, que obligan a estar pendiente al mismo tiempo de todo lo que ocurre, de todo lo general y colectivo o panorámico, lo que puede afectar a más de dos millones de personas, pero también de lo particular, del suceso personal y a veces íntimo de una persona o una familia, o que aqueja a un pueblo o a una Isla, pero que no puede desatenderse a pretexto de que aquello, lo general, es lo prioritario o lo importante y prevalente.

 

En las responsabilidades públicas será difícil que ninguna emoción supere el impacto de ver cada día el esfuerzo continuo, el desprendimiento y también el oficio, las capacidades, las destrezas profesionales y la entereza personal y humana de los empleados del Servicio Canario de la Salud, de la Consejería de Sanidad y de sus directivos, desde el más modesto de ellos hasta el viceconsejero que desempeña la Dirección del Servicio.

 

No son los únicos que ayudan a combatir la epidemia, pero son quienes lo hacen con mayor sacrificio personal y quienes nos dan a los demás mayores motivos para la esperanza.

 

He visto a su lado a nuestros policías y guardias, a la Unidad Militar de Emergencias (UME), a los operadores de las líneas telefónicas, a los informáticos, que quiero mencionar aún a sabiendas de que acaso olvide a otros, pero no puedo olvidar a los voluntarios y a los componentes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), de modo principal la Cruz Roja y Media Luna Roja… y a quienes al final de cada jornada limpian y renuevan el aseo de lo que es preciso seguir usando.

 

Y de todo ello resultan, para mí, dos enseñanzas o conclusiones que quizá parezcan contradecirse o replicarse una a la otra, y que quiero compartir en estas líneas.

 

Una de ellas es la reaparición pública del valor del Estado, de las administraciones públicas, de los servidores públicos, de los servicios públicos. Algunos no hemos dejado de creer nunca que el Estado es el blindaje principal de quienes vienen al mundo y transitan por él sin ninguna otra protección, pero resulta que ahora somos todos, incluso quienes habían renegado del valor de lo público, los que hemos vuelto la cara y alzado las manos al Estado, a las administraciones públicas, en demanda de dirección de las operaciones, de provisión de las necesidades, de remedio y atención de cuanto sea preciso remediar y atender.

 

La otra, no menos visible, es la puesta en primer plano del valor del compromiso personal y de la necesidad de la concurrencia de todos, del comportamiento de todos y de cada uno, admirablemente armonioso y concertado, fraternal y solidario, pero que no por ello deja de ser un compromiso único, singular y personal de cada uno, de cada cual que se lava las manos, se distancia del otro, se queda en casa, se cuida, cuida de sí mismo y cuida de los suyos y de los demás.

 

Lo público y general y lo personal y privado se presentan ahora como herramientas inseparables, ninguna de las cuales, sin la otra, puede hacer frente a la amenaza del pequeño pero muy contagioso enemigo.

 

El encierro doméstico de esta primavera no durará siempre.

 

En Santa Cruz, donde vivo y donde trabajo la mayor parte del tiempo, en esta primavera han florecido también las jacarandas.

 

Tras este invierno y esta primavera, vendrá pronto el verano. Y seremos más libres y más fuertes. Quedará el recuerdo de estos días, tiempo de esfuerzo de algunos, de compromiso de todos, y sobre todo tiempo de esperanza.

 

* Julio PÉREZ HERNÁNDEZ
Consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias y actualmente también consejero de Sanidad y Portavoz del Gobierno de Canarias.
Abogado. Licenciatura en Derecho y Periodismo.

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