Talento, Coraje…
e Inversión

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Francisco Rodríguez Perera *

 

La actual crisis global por la Pandemia de COVID-19, por su enorme profundidad y transversalidad, nos impulsa a todos a hacer reflexiones más o menos personales, sectoriales, sólidas, superficiales, etc.

 

Una de esas reflexiones plantea la duda, visto lo ocurrido, sobre si, de verdad en España teníamos “uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo”, tal y como muchos sostenían.

 

Los que dicen que sí, lo basan en (1) los principios sociales que lo rigen (universalidad, equidad, accesibilidad, calidad), (2) la elevada expectativa de vida al nacer de los españoles y su longevidad y (3) el elevado prestigio social de los profesionales de la salud, entre otras cosas.

 

Los hay que dicen que no. Que prueba de ello es (1) el enorme desbordamiento que han sufrido los hospitales (urgencias, camas de hospitalización, unidades de cuidados intensivos -UCIs-), (2) su incapacidad para proveerse de medios de protección suficientes para enfrentar la epidemia (Equipos de protección individual -EPIs-, mascarillas, test) y, como consecuencia de todo ello, (3) la enorme letalidad con la que el virus se ha ensañado con nosotros.

 

A mí me parece que, en este momento, la reflexión útil no es si nuestro sistema sanitario está o no entre los mejores del mundo, sino en identificar, visto lo ocurrido, cuáles han sido las claves para fortalecerlo y mejorarlo.

 

En ese camino, atribuir la longevidad de la población española exclusivamente a nuestro sistema sanitario, es no entender el efecto que la educación, la alimentación, los hábitos saludables de vida tienen. Pretender que un aparato asistencial hospitalario tiene que estar preparado para asistir, sin colapso, a una pandemia de estas proporciones, es un disparate además de insostenible.

 

Este ha sido un problema de salud pública, que, en general, no ha podido ser detectado, medido y acotado con suficiente antelación y contundencia, desde las muy escuálidas estructuras existentes de salud pública que tiene es sistema (entre las que se incluye la Atención Primaria).

 

Y, lógicamente, ha desbordado al aparato asistencial. Que, por cierto, se ha comportado con grado de competencia técnica y una entrega, generosidad y valor sobrecogedores; faltan tardes en lo que queda de siglo en las que aplaudir a las 19.00 (20.00 en la península), para compensarles. Asignar al Departamento de Sanidad del gobierno la función de compra (que no es tan fácil e inmediata en la administración pública), cuando el conocimiento y la práctica para ello, están en los Hospitales, no ha ayudado.

 

Aún nos queda bastante por sufrir. Por la propia enfermedad y por sus devastadoras consecuencias sanitarias, sociales y económicas. Pero de esta, saldremos. ¡Claro que saldremos! Este año mejoraremos, porque los médicos aprenderán a tratar mejor a los enfermos COVID-19, porque estaremos mejor equipados, y porque podremos empezar a inspirar algo de confianza y seguridad a nuestros visitantes. Y el año que viene, mejoraremos aún más, porque por fin tendremos la vacuna. ¡Claro que saldremos!

 

Pero para entonces, ¿nos acordaremos de lo que nos falló? ¿Lo reformaremos? Son reformas importantes y profundas. ¿Tendremos en España un sistema más robusto, extendido y sensible de Salud Pública y de Atención Primaria? ¿Dotaremos a las estructuras administrativas del sistema sanitario, de las necesarias flexibilidad, coordinación y autonomía, para hacerlas más eficientes? ¡Ojalá

 

Entre los años 2004 y 2008 dirigí una Fundación Pública de Investigación, en la que el 49% de los fondos fundacionales los aportaban empresas del IBEX 35 el resto, el Gobierno de España. Las reuniones del Patronato las presidía la Ministra de Sanidad, y los patronos eran los máximos representantes de las mayores empresas de España. Tuve el privilegio de conocer a D. Emilio Botín, que una vez me dijo: “Mire, Pacorro, para hacer grandes reformas hacen falta solo tres ingredientes: talento, coraje e inversión. Pero como falte uno, no se hacen”.

 

¡Pues eso!

 

* Francisco de Paula RODRÍGUEZ PERERA

Director de Estrategia para España y Portugal de MEDTRONIC Ibérica

Director asociado del Programa de Gestión Sanitaria de ESADE Madrid

Licenciado en Medicina y Cirugía (ULL) – Especialización en Medicina Interna

Título de Director de Hospitales y diplomado en Gestión Hospitalaria.

Programa de Alta Dirección de Instituciones Sanitaras en IESE.

MBA por ICADE.

 

Madrid, 27 de abril de 2020

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