Tenemos otra oportunidad,
¿la aprovechamos?

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Jorge Marichal González *

 

Hace meses comentaba a los compañeros y compañeras del Consejo Directivo de Ashotel que es mejor hacer las cosas por convencimiento que por obligación, y mejor también actuar rápido y ligeros cuando lo tenemos claro que con precipitación. Pues podía haberme mordido la lengua, caramba. Me explico. Llevo varios años con la matraquilla en la cabeza de que los empresarios turísticos canarios deberíamos integrar verticalmente nuestros negocios y efectuar alianzas, para al igual que hacen nuestros colegas turcos, griegos o mallorquines, y siendo por ende el principal atributo de la cadena de valor de la experiencia turística, dejar de ser solo meros espectadores y suministradores de servicios de alojamiento y pasar a ser algo más que eso, tejiendo vínculos empresariales que nos permitan no solo esperar a los turistas que nos mandan otros sino ir a buscarlos nosotros mismos.

 

Después de la crisis de 2008, en la que el problema era que estábamos tiesos y no se podía, llegó la Primavera Árabe en 2011 y pasamos a tener tanta demanda que a nadie se le pasó por la cabeza ponerse a hacer otra cosa que no fuera un nuevo hotel para aprovechar el tirón. En efecto, mi sospecha iba tomando forma. Cae Thomas Cook en septiembre de 2019 y nos quedamos todos mirándonos unos a los otros. ¿Y ahora? No solo nos generó preocupación el pufo que nos iban a dejar, sino la propia crisis de conectividad aérea que podíamos vivir hasta que el mercado absorbiese el hueco dejado. Ahí comenzamos otra vez a ver la importancia de tener capacidad aérea con decisión en función de nuestros intereses hoteleros canarios, una necesidad apuntalada por la crisis de Norwegian y las decisiones y chantajes de Ryanair. ¡Madre mía!, pensaba que no podría haber nada peor y llegó ‘el bicho’.

 

Y de nuevo, mirándonos unos a los otros con preguntas difíciles de resolver. Más allá de la preocupación por la pérdida de vidas que nos está dejando esta tremenda crisis sanitaria, hemos comenzado a preguntarnos qué va a pasar con los turoperadores, ¿otro pufo? ¿y con las líneas aéreas? Hasta Iberia está en el aire −mal chiste, lo sé−. Menos mal que tenemos a Binter, que está dando pasos firmes y creciendo, pero me temo que no es suficiente por ahora para dar cobertura a la planta hotelera instalada en las Islas. Pues bien, una cosa es segura: los que escapen, como dirían nuestros abuelos, quedarán locos. Esto quiere decir que serán empresas pesadas, endeudadas, con viejas estructuras y, probablemente, ineficientes, con capacidades constreñidas por muchos años y con muchos fuegos que apagar.

 

Y eso será nuestro sufrimiento, ideando fondos de desarrollo de vuelos y campañas y estudios para convencerlos de que poner un vuelo u otro será rentable mientras somos dueños de una de las mejores plantas alojativas turísticas en uno de los mejores destinos turísticos del mundo.

 

Qué envidia sana me da comprobar cómo compañías familiares mallorquinas han sabido en pocas generaciones, y teniendo una temporada turística de apenas cinco meses al año, hacerse conglomerados internacionales líderes en el sector y con capacidad aérea propia o a través de la participación en otras compañías o turoperadores.

 

Aquí, en Canarias, don erre que erre y algunos soñadores más seguimos pensando en que de nuevo el destino nos está enseñando el camino: o nos movemos o esta tierra y su economía podrá sufrir un descalabro como nunca se ha vivido. Es el momento de empezar, no de cero, pues algo de camino tenemos recorrido, pero sí de involucrarnos y dejar los miedos y los complejos atrás, tejiendo sinergias con otros sectores que también se la juegan, como el comercio o la agricultura, por qué no, de la mano de las administraciones públicas locales para poder ser más libres. ¿O acaso Alemania, Italia y Francia no han rescatado ya a sus empresas aéreas de bandera y España está a punto de hacer lo propio con una que ni siquiera ya es nuestra?

 

Se preguntarán por qué me pongo yo de hablar de esto ahora en vez de hablar del dichoso bicho; la verdad es que yo también me lo pregunto. Quizás es que quiero pensar que lo de la pandemia de COVID-19 es y será una crisis coyuntural pasajera y que lo de la conectividad aérea y la integración vertical del negocio turístico por parte de empresas con intereses en Canarias seguirá siendo nuestro verdadero talón de Aquiles estructural.

 

* Jorge Alexis MARICHAL GONZÁLEZ

Presidente de la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro – Ashotel

Presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos – CEHAT.

Miembro del Consejo Español de Turismo – CONESTUR.

Miembro del Consejo Canario de Turismo.

Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife.

Vicepresidente de la Confederación de Empresarios – CEOE Tenerife.

Licenciado en Dirección y Administración de Empresas (rama Gestión Financiera) por la European Business School.

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