Todos somos leyenda

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Remigio Beneyto Berenguer *

 

 

Siempre que alguien realiza una acción meritoria en beneficio de los demás se suele afirmar: “¡Es un héroe!”. He vuelto a ver “Bohemian Rahpsody”, la película biográfica del cantante Freddie Mercury. En una de las escenas un miembro de su banda le dice: “Eres una leyenda, Freddie”, a lo que él contesta: “Todos somos leyenda”.

 

Etimológicamente “leyenda” viene de “legenda”, gerundivo, la perifrástica pasiva latina del verbo “legere”. Leyenda, pues, significa: “lo que debe leerse”.  Tenía toda la razón Mercury. Cada uno de nosotros tiene una vida que debe leerse, que dice algo a nuestros prójimos, que emociona a los nuestros: a nuestro amor, a nuestros hijos, padres, familia, amigos.

 

Cada uno debe descubrir en qué es leyenda para los suyos, porque lo es. Lo aseguro con rotundidad. No nos damos cuenta de lo importante que somos, especialmente para nuestros seres queridos. Todos nos hemos emocionado con la película “¡Qué bello es vivir!” del director Frank Capra; todos hemos querido tener la experiencia que tuvo George Bailey (protagonizado por James Stewart), de poder comprobar qué sería de la vida de los demás si él no hubiera nacido, si no hubiera existido.

 

Ahora que vivimos en un mundo virtual, todos podemos, con un poco de imaginación, aventurar lo importante qué somos para los demás. Es buen momento, el del descanso, para reparar en esta trascendental reflexión. Quisiera destacar tres “leyendas” para modelo de la sociedad:

 

Primera.- Conozco una señora de aproximadamente 55 años, viuda, una hija con parálisis cerebral y un hijo drogadicto. Es una mujer excepcional, valiente, con la sonrisa en la boca, que, después de atender a la casa, de procurar por todos los medios que su hijo salga de esa pesadilla y de dar una vida digna a su hija, incluso se permite el lujo de preocuparse de los demás, de atender a los más necesitados en Cáritas y, además, ser catequista. Siento admiración por esa señora, y creo que es una “leyenda” porque nos enseña a todos lo que hay que leer y aprender de ella, con su sencillez y firmeza.

 

Segunda.- Recuerdo a una señora, mayor, de 88 años, toda vestida de negro, con un velo en la cabeza, con un aspecto muy humilde, que, casi sin poder andar, viajaba en el autobús y paraba en la cárcel de Picassent (centro penitenciario de Valencia). Todas las semanas la notaba y la curiosidad se apoderó de mí. Me pregunté: ¿Dónde va esta señora todos los lunes? Iba a ver a su hijo que estaba en la cárcel. Me fascinó el amor de aquella mujer por su hijo, y al tiempo me deslumbró cómo alguien que necesitaba ya ser cuidada y mimada tenía las fuerzas suficientes, nacidas casi de la nada, para visitar puntualmente a su hijo, quien quizá no merecía estos mimos de su madre. Aprendí mucho de esa señora. Para mí, una auténtica “leyenda”.

 

Tercera.- Conozco a un niño de 11 años, simpático, alegre, modélico, de familia honrada, sin demasiados recursos económicos. El padre es alcohólico, y muchísimas veces el niño, en vez de estar con sus amigos, va a buscar a su padre para que vaya pronto a casa, o está con él para que no beba. El niño es inteligente y siempre ayuda a los demás en sus tareas. El padre ha conseguido abandonar la bebida y en la casa se empieza a respirar la felicidad. Creo que es una “leyenda” de la que debemos aprender.

 

Nunca podemos hacernos una idea de la fuerza que tiene un niño o un joven motivados, con un ideal que cumplir, con una meta que perseguir. Los padres y las madres tenemos una gran responsabilidad en la educación de nuestros hijos, les protegemos tanto que los adormecemos y los hacemos débiles ante la sociedad. El niño y el joven necesitan altos ideales, están prontos para conseguirlos, porque tienen fuerza, ilusión y ganas de vivir.

 

He destacado únicamente tres, pero hay miles de “leyendas” en nuestra sociedad, en nuestro entorno. Simplemente hay que saber mirar a los demás, y descubriremos lo esencial de ellos, que “es invisible a los ojos, y solo se ve bien con el corazón”, como escribió Antoine de Saint-Exupéry en “Le Petit Prince”.

 

Son un ejército de auténticas “leyendas”. En la película “Campeones” del director Javier Fesser pudimos comprobar muchísimas leyendas, las de los mismos protagonistas, las de sus padres y madres, la de Julio, el director del Colegio “Los amigos”.

 

En la vida real podemos ver muchas leyendas en los abuelos y abuelas que, en la época en que deberían tener un merecido descanso, sienten la preocupación e incluso la angustia de tener que cuidad y mantener a sus hijos e hijas, nietos y nietas. Y esto cada vez se va complicando más y todos somos conscientes de ello,

 

Necesitaría un auténtico tratado para poder simplemente citar o enumerar miles de leyendas que hacen que este mundo sea más habitable, que valga la pena vivir en él. Siempre ha sido así. Son multitud de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, han sido auténticos héroes.

 

Tenía, pues, razón Freddie Mercury: “Todos somos leyenda”, todos podemos ser héroes.

 

*  Remigio BENEYTO BERENGUER

Profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Catedrático de Derecho Eclesiástico de la Universidad CEU de Valencia.

Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

 

 

Islas Canarias, 7 de agosto de 2022.

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