VISIONES ATLÁNTICAS / 069
Negacionismo

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Hugo Luengo *

 

 Son el reflejo de una sociedad polarizada que se enfrenta haciendo valer su verdad, negando la razón del contrario. Se ejerce por quien elige negar la realidad, para evadirse de una verdad incómoda. En un acto irracional para negar la experiencia, la evidencia, o la verdad avalada científicamente, se elude la discusión.

 

Este conflicto abierto entre grupos, utiliza técnicas de propaganda para reprimir puntos de vista contrarios. Es un mecanismo psicológico de defensa, donde se reacciona contra la realidad y la verdad, con tácticas retóricas usadas para dar apariencia, argumento o debate sólido a posiciones de grupo, sostenidas en teorías conspiratorias, falacias, expertos falsos, o cambios en las reglas del debate.

 

Polarizadas las naciones entre las “democracias liberales” y el “multiculturalismo”, entre los principios de igualdad, libertad y fraternidad, contra las múltiples desigualdades de los contrarios. Se opta por centrar el debate en “burbujas mediáticas”, que trasladan los conflictos, sin resolver ninguno de ellos. En España la nación asimétrica se sostiene en deslealtades, que la van derivando hacia una mutación constitucional, que vacía desde fuera su contenido. Para ello precisan ejercer las distintas técnicas del negacionismo.

 

La 2ª República española se enfrentó a “cuatro rupturas”, según tesis de Lippset y Rokkam, que desembocaron en la guerra civil de 1936. Capital contra trabajo, centro contra periferia, iglesia contra estado y mundo urbano contra mundo rural. El franquismo, luego del Plan de Estabilización de 1959, superó las rupturas una y tres, preparando la convergencia que nos llevó a la ley de Amnistía del 77 y Constitución del 78.

 

Asistimos a la deriva de la “república plurinacional” en la confusión de identidades, donde la nación es arrastrada por las deslealtades de quienes no creen en ella. Donde los pequeños grupos han convertido el Congreso en una verdadera cámara territorial, donde cada facción representa sólo a los suyos, reforzados por su deslealtad.

 

Operación que exige el blanqueo del partido creado y dependiente de la ETA, al cual se le permite incumplir la Sentencia del Tribunal Constitucional del 2012, donde se le imponían condiciones que no se les hacen cumplir, como prohibir enaltecer el terrorismo y humillar a las víctimas, ambigüedad en las conductas, equiparar víctimas y presos o la violencia del estado con la del terrorismo. Cualquiera de estas condiciones del TC permite hoy ilegalizar a BILDU.

 

El “negacionismo” blanquea contra la ley, desigualdades, xenofobias, racismos, golpismos y terrorismo, indultos y separación de poderes. Vemos sus acciones en la deriva de la prohibición del idioma español, que quiere suprimirse en la escuela, a la cual se degrada reduciendo el mérito y esfuerzo como fin de la enseñanza, segmentando la nación en 17 cantones. Con la “Ley de Memoria Histórica” 2007 de Zapatero, ahora democrática, se pretende reescribir la historia, al tiempo que se restringe su enseñanza en los curriculums escolares.

 

La reforma laboral, rigidiza e inflexibiliza la vigente, llevando a los empresarios a elegir entre lo malo o lo peor, forzados por el acceso a los fondos europeos. Penaliza en la cadena laboral a los más débiles, jóvenes, mujeres y mundo agrario. Donde buscando votos ecologistas urbanos, se ataca a la ganadería, desconociendo su papel esencial para asegurar la alimentación, el cuidado del medioambiente, la preservación de los montes y de los incendios, del mundo rural y el cambio del clima.

 

Hacia Europa opera el “negacionismo”, desde la renuncia del Tratado de la Unión, a reconocernos culturalmente cristianos. Al no asumir nuestros valores e identidad, nos dejan inanes ante el Islam, los nacionalismos y el fenómeno migratorio. Familia, pensiones, migración y economía deben conciliarse en positivo.

     

*  Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

Islas Canarias, 24 de enero de 2022.

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