VISIONES ATLÁNTICAS / 291
Hora zulú – Hora Z

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Hugo Luengo *

 

 

La globalización obligó a coordinar los usos horarios, desde el 1 de enero de1960, imprescindibles para la aviación, operaciones militares, marina, meteorología y satélites. Se puso en marcha el sistema GMT (Greenwich Mean Time), también conocido como el UTC (Tiempo Universal Coordinado) y popularmente como hora zulú, que tiene por referencia el uso 0 de Greenwich (Reino Unido), coincidente con el de Canarias.

 

La hora zulú, es la letra Z en el alfabeto fonético de la OTAN, 12 letras a Este de la A(Alpha) a la M(Mike) y 12 letras a Oeste, de la N(November) a la Y (Yanky). Pero hasta el tiempo es flexible, seguimos en la UE, y varios países del mundo, con el juego de los horarios de verano e invierno, como el que usamos en Canarias, invierno Zulú UTC+0 y en verano UTC+1, Alpha.

 

Comprobado que no ahorra energía, y suma conflictos informáticos, de trenes y vuelos y desajustes biológicos, la UE aprobó en 2019 unificarla. Lo que no ha sido posible por diferencia entre naciones. Catastrofismos nos han ofrecido los “miedos al cambio de siglo”, como al inicio del Siglo XXI, anunciando apagones, bloqueo de cajeros, accidentes de aviones y trenes.

 

La conquista del mundo por mar precisó conocer la orientación mediante la brújula. Lo hicieron los chinos (400 a.C.), los árabes en el siglo IX, los vikingos en el X llegando hasta América, y los europeos en el XII, descubriendo el mundo. No será hasta el siglo XVIII, con el cronómetro marino de John Harrison, fiable al balanceo del barco, la humedad y los cambios de temperatura, que pudo asegurarse la medición de las longitudes terrestres.

 

El uso combinado del sextante(latitudes), con el cronómetro de Harrison y las tablas de navegación, la hizo fiable. Hoy el GPS resuelve al instante, en una tierra medida por las 24 horas zulú, donde un minuto terráqueo tiene los 1852 m. de una milla marina.

 

Nos atrapa el tiempo percibido que desregula la hora zulú. Lo que crees determina lo que vives, cambia tu devenir. En el nivel más profundo la clave gira en cómo transcurre el tiempo. Éste se vuelve circular, envejecemos manteniendo las mismas obsesiones intelectuales y sentimentales.

 

Pasan 40 años y sientes el peso de la vida, la rutina convertida en tragedia existencial. Derivamos hacia una gradual pérdida de inocencia, donde desaparecen el deseo, nuestra identidad y la mirada crítica, nos hacemos egoístas. El tiempo se interrumpe, se repite, vuelve sobre sí mismo y no avanza.

 

Con la hora “Z” descubrimos el país del “nunca jamás”, que nos cuenta la directora de la Guardia Civil. Recuerda la distopía del escocés J.M. Barrie, con “Peter Pan” (1904), que nos traslada a la infancia, donde no se crece, el tiempo no existe y todo es juego. Es el lugar de la imaginación, que cambia según lo que sueño. Nunca llegas a ser adulto, cuando creces ya no puedes volver.

 

Crecer da miedo y por eso la lógica no funciona en el país del “nunca jamás”. Vemos la hora “Z” en la última obra de Antony Beebor, “Rasputín y la Caída de los Romanov” (2026), aquí defiende la tesis de que el régimen zarista ya estaba muerto en 2016.

 

Rasputín precipitó la caída de un régimen autocrático ya extinguido, por incompetencia, corrupción estructural, ausencia de patriotismo y perversión moral. Cuatro condiciones que, salvando los tiempos, aquejan a nuestra situación.

 

Desconexión total con el pueblo, el síntoma más visible de la podredumbre, que viralizó la decadencia. Los sistemas políticos siempre colapsan desde dentro. El ruso llega a nuestros días, luego de haber configurado el orden político de nuestra historia y los equilibrios de la actual globalización.

 

Así nuestra generación “Z”, el segmento de 18 a 25 años, que se incorporó al censo electoral con P.S., el “one Z 1”, no es ajeno a la debacle que sufre el socialismo entre las nuevas generaciones, marcada por el caso Zapatero y el caso “cloacas”. Coloca al PSOE en este segmento electoral como tercera fuerza luego del PP y de VOX, asentado en el fenómeno de fondo de la derechización de las nuevas generaciones.

 

El voto zeta será decisivo. Es la hora “Z”, donde el final del momento político se visualiza en nuestros hombres “Z”, Z 1 Zánchez y Z 2 Zapatero, repitiendo las cuatro condiciones de la autocracia, incompetencia, corrupción estructural, ausencia de patriotismo y de moral, que llevan las horas de la legislatura a hora zulú hora cero,

 

Se precisa un nuevo diseño de país, donde debemos primar a la generación Z, contra pensionistas y funcionarios; para recuperar la vivienda, la familia y la natalidad, prioridades encadenadas a nivel europeo.

 

 

Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

 

Islas Canarias, 22 de junio de 2026

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