VISIONES ATLÁNTICAS / 294
Federico García Barba

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Hugo Luengo *

 

 

Se celebró en estos días jornada de reconocimiento, por parte del Colegio de Arquitectos y de la Real Academia de Bellas Artes de San Miguel Arcángel (RACBA) en la sede del colegio en la Rambla de Santa Cruz, en homenaje al arquitecto Federico García Barba. La coincidencia obedece al hecho de su señalada pertenencia y participación en ambas instituciones.

 

En el caso de la RACBA San Miguel Arcángel, se incorporó en junio del 2007 y luego pasó a ser secretario de la asociación, donde desarrolló una activa participación, en un momento donde la RACBA ha tenido una amplia presencia social. Y en el COAC ocupó la Presidencia de la Demarcación de Tenerife en el periodo 2010-2013.

 

Pero me centraré en su figura profesional, de la cual dejaron opinión ese día los arquitectos, Catalina García Trujillo, Pedro Domínguez Anadón, Virgilio Gutiérrez, Arsenio Pérez Amaral, Alejandro Beautell y Mari Nieves Febles, hoy decana del Colegio de Tenerife, Gomera y Hierro.

 

Viene Federico de la generación que estudió con Franco y se tituló en la Transición. Se inició en la Escuela de Las Palmas y acabó en Barcelona, donde iban los canarios para tener cerca el mar.

 

Siempre ha ejercido la profesión liberal, dentro de un amplio registro, arquitectura, urbanismo, territorio, paisaje, patrimonio, cultura, reflejados en sus conferencias, escritos, enseñanza en la UEC, en su blog “Isla y Territorio” donde nos señalaba que” Tenerife es una ciudad”. O en su libro Jardines Históricos de Tenerife” (2021), donde nos enseña 14 espacios ajardinados históricos relevantes.

 

Recojo de las intervenciones las que me parecieron más interesantes. De Arsenio Pérez Amaral, su personalidad en la manera de estar con responsabilidad moral, con serenidad y solidez. Era una autoridad tranquila, como reconoce de sus intervenciones en la Comisiones de Patrimonio Insular y Autonómica, donde aplicaba un riguroso análisis caso a caso, la arquitectura patrimonial como depósito del tiempo. Que nos recuerda la académica de la RAE en la silla X, Clara Sánchez, cuando nos dice” que el tiempo va hacia atrás y hacia delante, todo está conectado”.

 

Alejandro Beautell, lo reconoce como maestro, se aprende por contagio, comprendiendo el paisaje y la historia. Era culto y generoso. Insistía en “hay que hacer las cosas bien”, como demuestra su obra construida. Rigor e independencia doctrinal y profesional, que a veces lo situaba fuera de lo “políticamente correcto”, curioso caso para alguien integrado en instituciones como el COAC y la RACBA.

 

Al final, la decana Mari Nieves Febles, señaló su relevante papel como cofundador de la Revista BASA y del Premio Regional de Arquitectura ORAÁ. Nos descubrió la relación que construyó desde BASA, con arquitectos y arquitectura de Latinoamérica, donde situó la arquitectura de Canarias en el “universo latino” y con ello en Europa.

Y me centro en la revista BASA, iniciada en 1982 desde la Comisión de Cultura de la Delegación de Tenerife, luego regionalizada, al igual que el Premio Oraá. Federico la dirigió 9 años (1982-1991) los 15 primeros números. Del 16 al 26 fueron dirigidos por Germán Delgado, cofundador del Premio Oraá (1982) y hasta el cierre con la crisis del 2008 y el número 32, por la arquitecta Marina Romero desde Las Palmas.

 

La Directiva Bolkestein de la UE y la Ley de Liberalización de Servicios, dio pie al RD de Visado Obligatorio del 2010, que mutó los colegios profesionales. El COAC vio reducidos a más de la mitad sus ingresos y dio lugar a un nuevo diseño colegial que en Canarias conformó 5 colegios “insularizados”, con un Consejo Regional en la práctica sin funciones; movimiento contrario a su trayectoria histórica.

 

El Premio ORAÁ se mantiene con escasa proyección social, mientras la revista BASA desapareció. Impulsaba la “imagen de marca” a nivel de Canarias. Órgano cultural donde se trasladaban los temas de interés común. Soporte doctrinal sobre el que los arquitectos referían su ejercicio profesional. Los “Concursos de Arquitectura”, como fórmula cualificada de adjudicación de trabajos profesionales, hoy distorsionados por la “Ley de Contratos del Estado” y la competencia ilegal de las empresas públicas.

 

Aquí recupero de nuevo la figura de Federico García Barba, políticamente correcta, en su sistemática apelación por hacer las cosas bien, acomodadas a la aceptación del encargo y a su adaptación al lugar, físico e histórico. Institucionalidad sensata y autoridad tranquila. Vive quien permanece en el recuerdo.

 

 

Hugo LUENGO BARRETO

Arquitecto y bodeguero.

 

 

Islas Canarias, 13 de julio de 2026

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