VISIONES ATLÁNTICAS / 301
Acaba el verano
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Hugo Luengo *
Con la llegada del verano cambiamos de indumentaria, de mirada y propósito, nuevo año con el cuerpo renovado. El verano en muchas culturas, el referente más cercano el guanche, acaba-empieza, el 15 de agosto, con la recogida de las cosechas y los ritos de celebración.
Florecen deseo reprimidos por una vida cotidiana no satisfactoria, dejando en segundo plano nuestros deseos de futuro. Buscamos nuevas experiencias que activen la recompensa a nuestras ilusiones. Escapamos de la realidad, refugiándonos en las vacaciones que queremos alargar.
En palabras de Irene Vallejo, las emociones no son un estorbo ni una referencia, son capaces de iluminar nuestras miradas, nos enseñan a implicar a otras persones, comunicar mejor y acercar posiciones. Los sentimientos son fundamentales para la toma racional de decisiones, equilibran razón y emoción.
Ya lo explicaba Daniel Golemanen “La Inteligencia Emocional” (1995), vinculando el éxito a la interacción con los sentimientos, la autodisciplina, la compasión y el altruismo, son indispensables para una correcta adaptación social.
Las dificultades de adaptación de nuestro gobierno, huérfano de inteligencia emocional, provocada por la polarización que enfrenta y divide, degrada el bien común.
Dejan de funcionar tres acciones básicas, las instituciones no se controlan entre sí, la ley se segmenta y aplica de forma desigual y la mentira se normaliza como herramienta política. Se degrada la democracia, que erosionada hacer crecer la desconfianza de la sociedad civil soporte del sistema.
La “corrupción”, como señala nuestro Tribunal Supremo, socava la democracia, erosiona la confianza, lastra el progreso y la prosperidad, degrada la “marca país”. El catedrático de derecho constitucional de la UNED David Delgado, señala tres funciones básicas de las Cortes generales, la “legislativa” abandonada a los Decretos Ley del gobierno.
La “presupuestaria” que arrastra contra la Constitución el presupuesto de 2022 y la tercera, esencial para la transparencia, la de “control”, diluida fuera del Congreso.
La nacionalidad que nos hace responsables de nuestro destino, en derechos y deberes, aparece en subasta con “La Ley de Nietos, que, con ilegal decreto, extendió sus derechos a los nietos de los inmigrantes, no sólo a los de origen político sino además a los de origen económico.
Arrastra la alteración de los censos y una población cuya integración degenera los servicios de educación, sanidad y servicios sociales. Manuel Aragón, catedrático de derecho constitucional, sostiene el equilibrio entre nacionalidad y ciudadanía, señalando que la ley no puede atribuir la nacionalidad a ciudadanos extranjeros para ejercer el sufragio, lo cual solo es posible reformando la Constitución.
Sólo ciudadanos de la UE-27 residentes en España pueden ejercer el voto en las elecciones municipales, en reciprocidad con el país de origen. Por ello sostiene que no van a decidir por mi país, personas que no forman parte de él, por carecer de soporte constitucional y de sentido común.
Acaba el verano con la tragedia de Ceuta, que redunda en el conflicto de la nacionalidad y de nuestros desajustes con la UE-27. Respecto de lo cual, quien que fue ministra de Exteriores con Aznar, Ana Palacio, señala tres conflictos.
El primero y repetido la soberanía, donde los países UE han realizado un traslado parcial de la misma, asegurando con ello el espacio Shengen, cuyas reglas España incumple, agresión política, que no puede normalizar.
En segundo lugar, Marruecos es un estado socio de la UE por el sur. Con importantes colaboraciones y acuerdos económicos ventajosos. Su desleal gestión de la crisis, impulsada por la monarquía de Mohamed VI (Rabat 1963) y sus servicios secretos, con la complicidad de nuestro gobierno, le sumamos la errática política extendida a las mujeres según el día, al igual que las gestiones imposibles que reitera.
Y la responsabilidad histórica, donde Ceuta era portuguesa desde 1415, luego española con Felipe II. Que exige firmeza con la soberanía, replanteo de la relación con Marruecos y la normalidad institucional, que exige que el jefe de estado español, Felipe VI, haga presencia en Ceuta y Melilla. Empieza un nuevo ciclo y curso político.
Hugo LUENGO BARRETO
Arquitecto y bodeguero.
Islas Canarias, 31 de agosto de 2026.



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