Vivo sin vivir en mi

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Remigio Beneyto Berenguer *

 

 

Vivo sin vivir en mí. Siento que estoy agobiado y que me estoy convirtiendo en un viejo cascarrabias. Oigo decir a mis coetáneos que no quieren saber nada de lo que pasa en el mundo, que todo son desgracias, que todo son problemas. Yo, en cambio, quiero estar informado, conocer la realidad, participar de la vida económica, social y cultural.

 

No soy una persona depresiva. Si lo fuera, caería en una profunda depresión. Me cuesta entender lo que está pasando. Se me podrá decir que ya soy mayor y las cosas se ven con pesimismo. No es así, pues soy muy optimista. Además, estoy en constante diálogo con los jóvenes universitarios, y compartimos las mismas preocupaciones.

 

Cada día asistimos a la subida del Euribor (ya en más del 4%). Quizá cueste entender lo que es el Euribor, pero quien tiene una hipoteca lo sufre irremediablemente. Ese aumento de la cuota conlleva, por el coste de oportunidades, renunciar a otras muchas necesidades personales y familiares.

 

Cada día notamos, cuando vamos a comprar, la escalada galopante de los precios; subidas superiores a los de la Unión Europea. Cuando se acude a un supermercado las familias ven como los ingresos de todo el mes, que tanto han costado de ganar, se desvanecen como si de un castillo de naipes se tratara. Esa escalada de precios conlleva, irremediablemente, por el coste de oportunidades, renunciar a los alimentos necesarios para una dieta equilibrada. No da para más el dinero que tenemos.

 

En el barómetro del CIS observamos que las preocupaciones de los españoles son la crisis económica, los problemas económicos, el paro, y la actuación de los políticos.

 

Todos hemos visto, o hubiéramos debido ver, la sesión de investidura. Les sugiero que vean la próxima que acontecerá en pocos días. Uno siente verdadero rubor y vergüenza ajena por nuestros representantes. Lo digo con total claridad y rotundidad. En dos días ¿cuánto tiempo se dedicó a hablar de los problemas reales de los españoles? ¿Cuánto se empleó en tratar las soluciones a los problemas económicos, al paro, a la sanidad, a la educación, a la asistencia social?

 

Todo no es la amnistía o la autodeterminación. Sin ánimo de ser populista, ¿cómo se solucionará todo el problema del incendio de Tenerife, en que “la Bestía” (la tormenta de fuego) ha destrozado parte del pulmón de la isla? ¿Cómo ha quedado todo el tema del volcán y el incendio de La Palma?  ¿Qué soluciones piensan darse al problema cada vez más acuciante de la inmigración en Canarias?

 

Por Dios, preocúpense de lo importante. Déjense de circos. El Diario de sesiones les juzgará. Todo no puede ser insultarse unos a otros, con un lenguaje bronco y falto de ingenio.

 

Ustedes, los políticos, nos cuestan mucho dinero a los ciudadanos. Ustedes están mantenidos con nuestros impuestos, impuestos que nos cuestan mucho de ganar. Los autónomos se están cansando de trabajar y trabajar, a cambio de nada; los agricultores y ganaderos están sufriendo mucho; los industriales pequeños no pueden resistir por tantos impuestos.

 

Por favor, piensen en lo verdaderamente importante y déjense de historias, de ensoñaciones, de orgullos, y de reminiscencias neuróticas de la primera infancia.

 

No olviden para qué han sido elegidos, no olviden los fines principales. El problema viene cuando, por motivos ideológicos o puramente electoralistas, se dedican a fines menos importantes, pero más rentables políticamente.

 

Deben confluir en la búsqueda del bien común. Deben dedicarse a crear, no a destruir; a aunar, no a separar. Es la hora de tender puentes, de crear lazos, de recuperar lo que nos une. No olviden nunca que de las divisiones y de los enfrentamientos siempre salen perjudicados los débiles, los pobres.

 

Termino diciendo que los políticos no pueden hacer suyas las famosas letrillas de Luis de Góngora: “Ándeme yo caliente/ y ríase la gente/ Traten otros del gobierno/del mundo y sus monarquías / mientras gobiernan mis días/ mantequillas y pan tierno/ y las mañanas de invierno/ naranjada y aguardiente/ y ríase la gente”.

 

 

*  Remigio BENEYTO BERENGUER

Profesor Catedrático de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Departamento de Ciencias Jurídicas

Catedrático de Derecho Eclesiástico de la Universidad CEU de Valencia.

Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

 

Islas Canarias, 1 de octubre de 2023

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